No puedo creer que mi día empiece tan mal.
—¿Segura que revisaste bien? —pregunta, mientras me muevo de un lado a otro, levantando cojines y revisando cada rincón de la habitación.
—Ya lo he buscado tres veces en toda la casa. ¿Cómo es posible que no esté?
Me paso las manos por el cabello, desordenándolo por completo.
—¿Dónde está mi peluche de zorrito?
Muerdo mi labio con fuerza. Las pestañas comienzan a picarme y los ojos se me llenan de lágrimas.
—Oye, tranquila… —dice, acercándose poco a poco hasta rodearme con un abrazo cálido—. Sé que es muy importante para ti y que tiene un valor sentimental enorme, pero no llores…
No es solo el peluche.
Simplemente… no puedo perderlo.
Es uno de mis recuerdos más preciados de él.
¿Y si ya no lo encuentro?
No quiero olvidarlo.
Nadie me ayudó tanto en mi tristeza como él.
—¿Q-qué pasa si no lo encuentro…? —murmuro, dejando salir mi mayor miedo en este momento.
—Lo encontrarás —responde con firmeza, apretando mi mano con seguridad.
Debo encontrarlo, ¿no?
No se puede perder en mi propia casa.
Ninguno de mis amigos se atrevería a llevárselo. Todos saben el cariño tan especial que le tengo.
«Tranquila, solo no has buscado bien», me repito intentando calmarme.
—Tienes razón —me separo de ella con suavidad—. Se nos va a hacer tarde. Creo que deberíamos irnos. Y lamento que hayas tenido que lidiar con esto… Se supone que te quedarías para estar tranquila y relajarte.
—No le prestes atención a eso —se encoge de hombros, restándole importancia—. Y puedo decirte que sí me relajé y me divertí. Quiero decir… anoche, no hoy, que estás buscando tu peluche —aclara rápidamente, negando con las manos.
Sonrío, tratando de contener una risa.
—Sé que no te refieres a hoy.
—Bueno, pasando a algo más importante que mi vergonzosa reacción de los últimos dos segundos… —hago una pausa y la miro directamente—. Me contarás por qué estabas de tan mal humor anoche.
No es pregunta. Es una afirmación. Quiere que se lo cuente sí o sí.
«No dirijas tu mirada a otro lado. Eso significaría que te afecta, y no es así», me digo a mí misma.
—No estaba de mal humor —afirmo, pero ella hace caso omiso a mi respuesta y se queda esperando la verdad.
Y como si supiera lo mucho que me cuesta expresarlo, me ayuda a soltarlo.
—Era por Félix y esa chica —dice sin rodeos, tocando justo lo que a mí me cuesta admitir.
—No —respondo rápido—. Bueno… sí. Es que ni yo misma lo entiendo, Dian. Ni por Miguel sentí la rabia que me recorrió el cuerpo cuando la vi a punto de tocarlo —recalco, y el sabor amargo regresa a mi garganta.
—Eso significa que lo amas —suelta.
Me congelo. Sus palabras resuenan en mi cabeza.
Lo amo…
Y-yo… estoy… enamorada de él…
Pero si solo hemos discutido… ¿Es posible enamorarse con tan poco?
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Winter Breath (Borrador)
RomanceMichelle tras sufrir una humillacion se encuentra con un chico, cuyos ojos pueden hacerte sentir atraida como un iman, pero jamas sabras que esconden detras de esos hermosos ojos Perversion, romance, dolor, furia, bipolaridad, jamas lo sabras, hasta...
