Siempre ha existido esa eterna lucha entre el bien y el mal, las buenas y las malas personas, la racionalidad y la irracionalidad, lo moral de lo inmoral.
Las "buenas" decisiones.
No existen las buenas o malas decisiones, existen las decisiones, y cada quien es responsable de asumir las consecuencias de dichas decisiones.
Eso me da tranquilidad de saber que esa lucha entre lo que mi corazón siente y lo que la mente percibe como real es normal. Y que es mi decisión escuchar a mi corazón o a mi mente.
Es un privilegio que la clase baja no conoce el quedarse con quien el corazón ama; eso no quiere decir que no lo elijan, quiere decir que los pocos que deciden escuchar su mente llegan más lejos y que los que se quedan con alguien por amor sufren.
¿Está bien o está mal? ¿Soy mala por querer lo mejor para mí aunque eso me cueste el amor?
Apuesto por la soledad, apuesto por mi bienestar propio, apuesto por el sacrificio.
No existe el bien y el mal, todos tenemos luz y oscuridad en nuestro interior.
