6. Un lugar especial (parte 2)

22 1 0
                                        

No sé cómo fui capaz, tal vez estaba demasiado cansada, el punto es que en medio del viaje hacia el "ya verás" de Tyler me quedé dormida, ¡Dormida! Y lo que es más curioso es que me dormí pensando en que todo esto puede ser un secuestro, ¿Lo será?
-Hey, Niña Gokú, levántate, llegamos.- Me despertó de mi profundo sueño el patético Niño Porrista, razón por la cual lo odié.
-Eres tan molesto.- Bufé para luego levantarme de mi asiento (me dolía la espalda y el resto de mi cuerpo gracias a ese incómodo asiento).
Al bajar del autobús vi como Tyler le decía algo al chofer, pero no oí qué, así que me limité a pensar aún más que esto podría ser un secuestro.
Al ver a mi alrededor sólo vi campo, todo era verde y había uno que otro árbol. Pude divisar una pequeña casa a lo lejos, era de madera y parecía no haber nadie.
-Santo Dios...- susurré preocupada.
-Sígueme.- Ordenó Tyler al llegar a mí.
Dudosa comencé a seguirlo, cosa que al parecer nos dirigíamos al centro de ese grande espacio verde.
Traté de calmar el pulso y por las dudas dejé marcado el número del novecientos once (en caso de alguna... Emergencia).
Llegamos al punto medio de la nada y allí se sentó en el suelo, cosa que no me esperaba.
-Siéntate.- Indicó con una sonrisa abastecedora.
Lo obedecí, sintiendo un poquito más de alivio, pero aún mantuve marcado el número de la policía (por si a caso).
-¿Qué es este lugar?- Pregunté mirando como Grace corría a una luciérnaga, tratando de atraparla.
-Este es el campo de mi abuelo, ¿Ves aquella casa?- señaló la casa que divisé hace rato. Asentí.
-Allí vivía él.- Comentó.
-Oh, ¿Vivía? ¿Acaso se mudó o algo...?-
-Murió.- me interrumpió con melancolía en sus ojos, a pesar de que trataba de fingir una sonrisa.
Soy muy mala para imaginarme las malas noticias, y ese es un punto que me perjudica en muchas situaciones. Este es un buen ejemplo.
-L-Lo siento...- dije avergonzada, él no dijo nada, sólo se recostó en el césped.
-Acuéstate.- Ordenó luego de unos minutos de silencio incómodo.
Me recosté junto a él y lo miré extrañada.
-Mira el cielo.- Indicó, por lo que dude en hacerlo, ¿Este era su plan de secuestro? ¿Mirar el cielo?
Finalmente lo hice.
-Vaya...- Articulé al ver tantas estrellas iluminando el cielo.
-Este lugar es especial para mí. Cuando era pequeño, siempre venía aquí de noche sólo para ver las estrellas. Eran lo más preciado qué podía tener.- Relató nostálgico. Yo volteé mi vista hacia él sorprendida, asombrada por su actitud tan... No lo sé, ¿Cálida?
-No creí que fueras de ese tipo de chico...- Me sinceré volviendo mi vista al cielo.
-¿Qué tipo de chico?- Interrogó curioso.
-Ya sabes, creí que eras un tonto, creído, mujeriego, popular, sin cerebro, con algo de...-
-Okay, okay, entendí.- Me interrumpió molesto. Yo solté una carcajada ante su actitud.
-En fin, no creí que fueras del tipo de chico que... Bueno... Medita.- Concluí.
-No quiero que divulgues mi lado sensible, o te las verás conmigo, ¿oíste?- Me amenazó con una leve sonrisa, por lo que asentí con una también.
-Así que... ¿Esta es tu prueba de que Grace te pertenece?- Pregunté algo risueña, él negó con la cabeza.
-No, es una especie de... Regalo.- Explicó, a lo que me dejó confundida.
-¿Regalo?- Repetí curiosa.
-Sí, un regalo de disculpa. Sé que eres muy meditativa, te gusta leer y bueno... Golpearme, pero deduje que algo así te gustaría y por esa razón estás aquí.- Señaló con una sonrisa de lado.
Vaya, ¿Cómo lo adivinó?
-No creí que aquí hubiera campos, mucho menos que se pudieran ver tan claramente a las estrellas. Supongo que fue la primera cosa que odié de este lugar, el no poder ver las estrellas.- Argumenté aún admirándolas -También son lo más preciado que tengo.
Él volteó a verme asombrado, pero decidí no corresponder a su mirada y continuar con mi vista en el cielo.
Pasaron unos momentos tranquilos en silencio, sólo viéndolas e imaginándome qué estarían haciendo mis tsuin's allá en Tokio.
Espero que pensando en qué estaría haciendo yo, aquí, en Gran Bretaña.
Grace estuvo jugando con la luciérnaga todo el tiempo desde que llegamos aquí, por ende ahora venía exhausta hacia el pequeño espacio que había entre Tyler y yo.
Seguidamente, se durmió.
-Creo que deberíamos volver a la ciudad.- Opinó reincorporándose.
-Es cierto, Hano debe estar preocupado por mí.- Contesté casi inaudiblemente.
-¿Hano?- Repitió Tyler, tal parece que me escuchó.
-Mi hermano mayor.- Respondí levantándome del suelo.
De pronto me pareció oír como una maldición se escapó de su boca.
Sólo reí ante el pensamiento de que tendría que lidiar con mi hermano mayor para ser mi novio... Vaya, incluso en pensamientos se oye ridículo.
-Andando.- Dijo llevándose a Grace dormida en sus brazos y dirigiéndose al autobús (que nos había esperado desde que llegamos).
Al entrar en el vehículo nos sentamos en los mismos lugares de antes, y el autobús empezó a andar.
-Sabes... Estuve pensando en algo.- Habló luego de un rato.
-¿En qué?- Pregunté curiosa.
-¿Y si compartimos a Ponpón? Ya sabes, seremos como sus padres... En sentido figurativo, claro.- Sugirió sonriente, probablemente estaba seguro de que aceptaría.
Lo pensé un momento, ¿Grace compartida? Ya no sería sólo mi mejor amiga, también asumiría que sería la mejor amiga del Niño Porrista, no lo sé...
-Bien.- Acepté. -Pero hay una duda...- añadí.
-¿Cuál?- Indagó.
-Si la compartiremos, ¿Cuál es su verdadero nombre?- Interrogué confundida.
-Pues... ¿Y si la rebautizamos como GrayPon?- Sugirió risueño.
-Es el nombre más ridículo que oí en mi vida- Me reí burlona, aunque no fui tan malvada como para carcajearme de risa en su cara, sólo fue una risita maliciosa. Con cariño.
-Sólo llamémosla Ponpón Grace, ¿Okay?- ofrecí.
-Es el nombre más ridículo que oí en mi vida -me imitó- pero me parece bien.- añadió con una sonrisa. Yo le devolví una sonrisa.
-De repente no quiero llamarte Niño Porrista, Niño Porrista.- Comenté.
-Digo lo mismo, Chica Gokú.- Contestó gracioso. -Soy Tyler.-
-Lo sé, te oí la primera vez -ironicé.
Soltó una carcajada.
-¿Y tú?- añadió curioso.
-Clementina.- mentí en broma.
-Porsupuesto.- dijo sarcástico.
Solté una carcajada.
-Soy Hidemi.- Me sinceré, tomándome en serio la pregunta.
Él hizo una mueca.
-Woah, ¿De veras?, qué extraño nombre...- Contestó dubitativo.
-Oh, claro, lo sé. En realidad es muy extraño que habiendo nacido en Japón, con padres japoneses y teniendo partida de nacimiento japonesa es muy raro que me pongan un nombre japonés, sí, tienes toda la razón.- Dije sarcástica, a lo que él me lanzó una mirada molesta.
-Bien, bien, lo siento. No conozco a muchas personas japonesas, ¿okay?- Refunfuñó con las mejillas infladas como si fuera un niño de dos años.
-Por qué será...- Ironicé antes de soltar un leve carcajada, seguida de un suave golpe en mi hombro de su parte.
-Me caes considerablemente... Pasable.- Murmuró luego de unos momentos en silencio, yo volteé mi mirada a él con una media sonrisa.
-Tú eres insoportable pero... Creo qué podré sobrevivir.- Lo alagué indirectamente. Vaya, y pensar que hace unas horas lo odiaba.
Luego de media hora llegamos a la parada de autobús y allí mismo bajé junto a Ponpón Grace (la cual se despertó al oírnos hablar en el autobús).
-Te veré mañana, Hidemi.- Se despidió Tyler desde el autobús.
-Hasta mañana, Niño Porrista.- Me despedí burlona, seguidamente salí corriendo en caso de que quisiera arrojarme algo por la cabeza.
Cuando ya me había cansado me detuve a tomar aire.
De pronto oí un maullido detrás de mí.
-¿Ponpón Grace?- Interrogué un poco ciega por la oscuridad de la noche, además, justo esta parte de la ciudad no estaba iluminada.
Como respuesta oí otro maullido y una gatita gris se hizo presente ante la luz de la luna llena.
-Acompáñame a casa, quiero contarte algo.- Le hablé mientras esta se detuvo a lamerse su pata.
Ponpón Grace me siguió, luego de haberme ignorado unos instantes para acabar de limpiar su pata.
Cuando llegamos a las puertas del edificio la escondí en mi mochila para que Joun Piere no la viera y me prohibiera traerla de nuevo luego de echarla.
-Hola, Srita. Hidemi.- Saludó sonriente, a lo que puse una sonrisa nerviosa y lo saludé.
-Sabe, yo me preguntaba si usted querría... Bueno... Venir mañana por la tarde.- Dijo titubeante justo momentos antes de que entrara al ascensor.
-Tendré que venir, Joun Piere, vivo aquí.- contesté obviada.
-Claro, lo sé, pero me refiero a venir aquí, al lovi, conmigo.- Se explicó, a lo que yo lo miré confundida, ¿Acaso estaba -disimuladamente- invitándome a estar con él?
-Pues... Por qué no, tengo la tarde libre. Además mañana no pasarán nada de Core of the moon así que no vale la pena estar en casa.- Respondí restándole importancia, lo último que vi antes de cerrar las puertas del ascensor fue la gran sonrisa de Joun Piere, ¿Qué le sucederá?
Al entrar a casa pude tener una perfecta vista de la pose que indicaba cuán furiosa estaba Yuri.
-¿Dónde estabas?- interrogó molesta.
-En el campo.- contesté sincera, y por ser sincera se enojó aún más. Me reclamó no sé cuántas cosas de que tengo que ser responsable y que los peligros de las calles son reales y todas esas quejas típicas de una... Madre.
Cuando terminó su interminable discurso, le respondí con un "como digas" y caminé hasta mi habitación.
Saqué a Ponpón Grace de mi mochila e instantáneamente se puso a buscar algo entre mis sábanas.
-Hoy no tengo malvaviscos, Ponpón Grace.- Respondí a su mirada interrogativa. La pequeña sólo gruñó.
Esa noche hice mi segunda pijamada junto con Ponpón-Grace.
-¿Crees que seremos grandes amigos Tyler y yo?- Le pregunté a mi gatita estando ambas en la cama, listas para dormir.
Para entonces, ella ya se había dormido.

EstrellasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora