xiii
—"De esta manera seguimos avanzando con laboriosidad, barcos contra la corriente, en regresión sin pausa hacia el pasado"
Luke cerró con delicadeza el libro entre sus manos, sus dedos pasando por unos milisegundos las grandes letras doradas, antes de soltar un suspiro pesado y dejarlo junto a la pila al pie de la silla de plástico. Se estiró con pereza en la pequeña silla y apoyó su cabeza contra la orilla de la cama, sus ojos recorriendo el cuerpo inerte de su abuelo y los pitidos rítmicos haciendo eco por la habitación.
Todos tenemos días malos. Aquellos días en que nuestros cerebros simplemente despertaba del lado de la cama, dándo paso a retahílas de desgracias una tras otra. Sin embargo, lo único peor que un día malo, era el presentimiento que fuera peor.
Luke no había podido dormir en toda la semana. Sus párpados se cerraban con facilidad, y su mente era un borrón dificil de descifrar. Pero se obligaba a estar despierto, la cafeina corriendo por sus venas y la creciente barba de tres días salpicando su mentón.
Los doctores le habían confirmado la noticia el viernes. Luke recordó como Michael lo tomó entre sus brazos cuando se dejó caer al suelo, cómo les gritó a los médicos que hicieran algo. Recordó aquel dolor desgarrador en sus entrañas, la desesperación penetrando en su sistema nervioso. Sabía que esto pasaria en algún momento. Se había mentalizado durante tres años acerca de ello, pero era muy distinto mentalizarse que escucharlo en la boca de un desconocido.
Sin embargo, Luke no dejó dejó que aquella opresión lo consumiera. Siguió con la rutina, leyendo cada uno de los libros en la biblioteca, soportando los incómodos sillones del hospital y sobreviviendo gracias a café y galletitas saladas. Como resultado, la leve barba en su mentón había aumentado, y las ojeras en sus ojos se acentuaban cada vez más. Michael se enfureció tanto con él que decidió todas las tardes llevarle el almuerzo y tomar turnos por él, obligándolo a que fuera a su casa para que pudiera dormir. Luke no podía pensar en cómo estuviera si no tuviera a Michael a su lado.
Esa misma semana, habían desconectado a Raymond de las máquinas y reduciendole las grandes cantidades de calmantes. Su abuelo empezaba a recobrar el conocimiento, cosciente de las cosas que pasaban a su alrededor, y ganándole a Michael en cada partida de naipes que tenían. Era casi como un chiste cruel el tener a su abuelo devuelto justo en el momento en que el destino lo arrancaría de sus manos.
Observó como los párpados del hombre se contrajeron mientras que abría peresozamente los ojos, exponiendo los mismos ojos azules que Luke poseía.
—Vas mejorando, Lukey— alagó con una voz profunda y arrastrada, como si cada palabra saliera con esfuerzo—. Recuerdo cuando eras un niño, y no podías pronunciar la "s" así que la intercambiabas por la "d".
— Y la abuela se desesperó tanto que un día estuvimos cinco horas haciendo caligrafías— Luke le regaló una tímida sonrisa—. Deberías seguir descansando.
— Estuve más de cinco meses descansando en esta maldita cama, dame un respiro- replicó con una cansada sonrisa—. Acércate un poco, Luke. Hay algunas cosas que quisiera decirte.
Aquellas palabras eran las que más temía. Fueron las palabras que le dijeron cuando Luke se atrevió a preguntar por sus padres. Fueron las mismas palabras que le dijeron cuando su abuela. Las mismas palabras que su abuelo le dijo cuando le diagnosticaron esclerosis.
Se acercó más hacia la cama, tomando la mano de su abuelo, rugosa y áspera como las páginas de un viejo periódico.
—No tienes que jugar conmigo, campeón. Se que muy pronto me tendré que ir— las lágrimas empezaron a asomarse en las comisuras de los ojos del rubio sin siquiera intentarlo, pero mantuvo su mirada firme, sin mover un músculo—. Está bien. No tengo tanto miedo del que creía tener. Porque sé que, al final, podre ver a tu abuela una vez más. Pero me voy sabiendo que has crecidoy te has convertido en alguien ejemplar. Alguien del cual tu abuela y tus padres estarían orgullosos.
«—También sé que no estarás solo. Siento dentro de mí que aquel chico con cabello raro y malo en Blackjack va a cuidar de ti. Pude ver cómo te mira; era la misma mirada que le daba a tu abuela y que tu padre le daba a tu madre. Como si fuera la criatura más maravillosa jamás creada.
«—Por eso es que quiero que escuches esto con atención, campeón. Si amas a alguien, se lo dices. Incluso si estás asustado de que no sea la opción correcta. Incluso si estás asustado de que de problemas. Incluso si estás asustado de que quemará tu vida hasta los cimientos, lo dices. Y lo dices alto. Y de allí partes. Partes a la mejor aventura que jamás tendrás.
El amanecer muestra sus tímidos rayos, iluminando la cara de su abuelo. Sien embargo, Luke no se da cuenta de ello. Se nota en como la mano pierde su agarre. Nota cuando la respiración del hombre desciende laboriosamente. Nota como cierra sus ojos y deja exhalar su último aliento.
Zumbido. Todo se convierte en cámara lenta, mientras que un horrible pitido aturde su cabeza. Las enfermeras lo arrastran al pasillo, los doctores corren hacia la habitación. Pero Luke lo seguía observando.
Y Luke supo que Raymond Hemmings se había ido.
n/a: Cap triste pERO ACTUALICE. HOLLAAAAAAAAAAA SIGUEN ALLI? Espero que si U.U. Pues a esta fic le restan no menos de 4 o 5 capítulos (contando con el epílogo) Alguna predicción. VOY A TRATAR DE TERMINAR LA FIC ANTES DE QUE TERMINE EL AÑO LES DOY MI PALABRA. Adelanto: no va a ser una de esas fics con finales tristes bc me deprimen XD Nos leemos ;)
P.D: El párrafo resaltado con negritas es la traducción de lo que dice el hombre en el video POR SI ACASO ;)
ESTÁS LEYENDO
in my veins ☾ muke
Rawak❝Luke estaba en sus venas, Y Michael no lo podía evitar❞ High Raking: #856 en Fanfic
