Comencé a escuchar varias voces que no conocía, seguía mirando la luz brillante que me cegaba y no dejará que mirará a mi alrededor, apenas podía abrir mis ojos lentamente sin que me lastimara el brillo.
Mi cabeza comenzó a dolerme poco a poco aumentando su intensidad. No entendía lo que hablaban esas voces que seguía escuchando, me sentía aturdida por todo lo que pasó antes de pasar por esa luz. Pude empezar a notar siluetas a mí alrededor conforme abría los ojos y comprendía todo a mi alrededor, todo me daba vueltas.
—¡Ya despertó! —Alguien expreso emocionado, no reconocí esa voz.
— ¿Estás bien, Rad? —Era la voz de mamá.
Unos segundos transcurrieron y logré visualizar poco a poco mi entorno, y se hacían más claras mis imágenes, la luz no me cegaba ya.
Al primero que miré fue un enfermero, portaba ropa blanca así que lo determiné con solo ver eso.
— ¿Estás bien? Déjame revisar tus pupilas. —Se me acercó y con una lamparita alumbró en mis ojos, me molestaba un poco tener la luz tan cerca de mí, me cegaba.
—Pupilas normales doctor. —afirmo.
— ¿Sabes cómo te llamas? —Alguien me preguntó del otro lado de la cama, seguí esa voz. Creo que se trataba del doctor, no estaba segura de eso.
—Sí, soy Rad. —Le dije.
Enfrente de mi cama, escuché a mamá hablar con papá.
— ¿Hija, estas bien? ¿Te duele algo? tienes que descansar. —Mamá me preguntaba.
Pero hacían demasiadas preguntas que no podía responderlas todas, cambiaba de una a otra muy rápido. Aun no me había dado cuenta el saber que estaba viva, no recuerdo lo que pasó después de que Frank me había golpeado la cabeza, no sé qué fue lo que les paso a los demás. No sabía nada más allá de eso.
— ¿Qué paso? —Traté de preguntarles, pero nadie me contestó. ¿No me escucharon? trate de levantarme un poco para tener una vista más directa con todos, pero me dolía todo mi cuerpo, estaba entumecida, como si no me hubiera movilizado por mucho tiempo. Tenía mucha hambre, sentía como rujía mi estomago desde hace rato, sentía que me quemaba.
—Hija, de seguro tienes hambre, ahorita te traerán de comer, así que acuéstate por mientras llegan con tu comida. —Dijo Papá.
—Rad ¿Recuerdas todo lo que paso? —El enfermero me preguntó.
—Todo, hasta el momento que me desmaye. —Comenzó a escribir en sus hojas.
—Papá, Mamá ¿Qué paso con los demás? Y ¿Cómo supieron lo de la escuela? —pregunté ansiosa.
Mamá se retiró del cuarto cuando escucho mis preguntas. Papá se sentó en la cama junto a mí con el doctor. Empecé a sospechar y pensar cosas realmente malas. Las acciones de todos me hacían entender que algo malo, me dirían.
—Veras hija, hace un mes en el incidente de tu escuela... —Comenzó Papá a explicar.
—Espera.... ¿Qué? ¿Un mes? ¿Ha pasado un mes desde ese día? —Me exalte cuando escuche eso de él.
— Rad, hace ya un mes que estabas en coma. —El doctor hablo.
No podía creer, que estuviera un mes en el hospital. En mi sueño parecía que solo fueron unas cuantas horas, pero fueron días, incluso semanas.
— ¿Qué paso? Cuéntenme todo por favor. —Dije.
—Una persona cerca de la escuela, pasó por ahí ese día y escuchó muchos gritos de estudiantes, pensó que era algo normal y siguió caminando. Pero después escucho un balazo y eso lo inquietó. Dijo que miró a una persona entrar de forma muy extraña y decidió llamar a las autoridades. Pasaron alrededor de unos cuantos minutos de que llegaran. Se percataron de que algunos de los maestros estaban en el suelo de la planta baja muertos, tomaron acciones de un operativo.
Cuando lograron ingresar a la planta alta, revisaron en cada una de las aulas y se encontraban estudiantes heridos por armas de fuego. Pero estaban sin signos vitales. Estaban muertos. Cuando llegaron a tu aula, se encontraron el mismo escenario que en los demás, en todo el piso había demasiada sangre y todos se encontraban muertos... a excepción de tres alumnos, incluyéndote a ti.
—¿Todos están muertos? —pregunté paralizada de terror, al saber eso.
No podía creer lo que mi padre me estaba contando ¿En verdad murieron mis compañeros de clases? comenzaron a salir de mis ojos lágrimas. No pude salvar a nadie. Era la verdad de tanta valentía, para nada. Recordaba ese sueño una y otra vez de la imagen donde están todos muertos.
Las náuseas comenzaron con solo recordar sus cuerpos en el suelo.
— ¿Qué paso con los malos? —les pregunté.
—Están muertos.
— ¿Muertos?
—Sí, cuando entraron los policías al salón, ellos se habían suicidado.
No sabía que decir, no pensaba en nada en ese momento solo que ¿Por qué sobreviví? yo era la única que no tenía una herida de bala, era completamente raro. Ellos debieron haberme disparado, pero no lo hicieron. Sentía una gran culpa de no poder salvar a nadie, era débil. No podía decir nada sobre lo que me dijo Frank, que fue planeado.
—Rad, tendrás sesiones de psicología para evitar que sufras un trauma a causa de todo esto —El doctor me dijo. —En un par de semanas te daremos de alta. No conteste nada, ni siquiera los volteé a ver, solo me concentraba en los rostros de todos y el de Devén.
—Papá, quisiera ir a visitarlos. —salió de mi boca.
—Rad, pero...
—Quiero ir a sus tumbas y disculparme. —baje la mirada.
Era algo que yo quería hacer, era mi deber de ir a visitarlos, tener que disculparme por mi error, no debí de haber hecho cosas inútiles. En eso llegó la comida, al principio si tenía hambre, pero luego de toda esa explicación se me quitó el apetito. La enfermera colocó la charola en la superficie de una mesa móvil que se adecuaba a mi postura.
—Te ayudare hija —Mamá me dijo mientras entraba acercándose a destapar la charola que lo cubría un plástico transparente.
—Gracias, pero no tengo hambre en este momento. —le dije.
—Debes alimentarte, estuviste tanto tiempo alimentándote por una sonda gástrica, prueba un poco de esto.
—Lo siento, en verdad no tengo hambre, lo comeré más al rato, una vez que asimile todo esto.
—Está bien, por ahorita solo bebe el vaso con jugo de manzana, te hará bien —Asentí con la cabeza.
Trataba de superar cada memoria que tenia de ese día, era la única forma de que yo podía dejar de estar preocupándome por esa situación y culpándome por no haber hecho algo al respecto. Pasaron horas y aun luchaba con mi mente, me estresaba esta situación, cada palabra que escuchaba de mi alrededor lo asemejaba con ese momento. Me atemorizaba no poder superar este acontecimiento y tener que vivir con esto, toda mi vida. Por dentro tenía un caos mental, pero en mi exterior, estaba progresando ante la situación en la que me encontraba. No quería mortificar a mis padres, no sería algo favorable para ellos verme sufrir, ya tuvieron suficiente con el accidente y verme a diario en una cama en hospital inconsciente por un largo mes, y tener que estar cuidándome día y noche. Soportar con la angustia de saber si algún día iba a despertar o cuánto tiempo iba permanecer en ese estado de coma. Lo puedo comprender perfectamente y por eso evitaba preocuparlos, ahora que están totalmente relajados y contentos porque este mejor.
Es algo que debo superar por mí misma, nadie puede comparar todo lo que sentí, pensé y viví esos pocos minutos que fueron una tortura de un tipo desagradable. Empecé a comprender todo, fue lento y doloroso, pero logré hacerlo durante toda la noche, mientras observaba por la ventana de la habitación el cielo oscuro, lleno de estrellas brillando, algunas de ellas parecían que estaban parpadeando. Eso hizo que me relajara y entendiera perfectamente toda la situación en la que estoy. Aunque no al 100% del todo, tal vez en un futuro tenga que lidiar con una secuela que eso me dejó, pero que por ahora no la tengo. Solo espero poder resistir a tal grado de sufrimiento, el cual me espera. Sé que las terapias funcionaran de alguna manera, pero no creo que lo arregle todo por completo.
Seré muy fuerte a partir de hoy.
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R.E.D
ActionPrimer libro de R.E.D Histon Rad, una joven de 17 años, se encuentra en el centro de una cacería gubernamental por parte del gobierno de Fred Osword. Los eventos traumáticos de su pasado la impulsan a tomar decisiones que cambian su vida para siempr...
