Capítulo 38: Convocan a Rad

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— ¿Cómo te sientes por estar aquí 3 meses ya, Rad? —Jessy dijo.

—Ha sido genial, he aprendido mucho en estos meses dentro del cuartel, mas de lo que creí que podría aprender en este tiempo.

—No sé cómo lograste estar al 100 con tus materias matutinas y en las vespertinas, llegas a la habitación demasiado tarde todos los días, que ni siquiera cenas en ocasiones. —Ella dijo.

—Tengo que esforzarme, no quiero que piensen que soy débil las personas de aquí. ¿No haz visto como se miran todos entre todos? Parecen que se quieren comer entre ellos. Demasiada tensión existe. —le dije, pero en realidad, los entrenamientos de Dylan se han vuelto más cansados y pesados y requieren de más horas.

—¿Eso? —Ella rió. —Pero no muerden, así ha sido siempre aquí desde que recuerdo. —Me contó.

—Parecemos presas—Bromeé.

—Somos la comida—Siguió mi broma.

—Lo siento Jessy, tengo que ir a mis clases vespertinas. Ya es la hora. —Me levanté y salí de la habitación de prisa.

—Adiós Rad —Jessy dijo despidiéndose. Comencé a correr directo al gimnasio.

—Maldición, Dylan me matara. —Expresé preocupada.

—¡Cadete Histon! —Escuché una voz. Volteé a ver quién me hablaba y era un soldado detrás de mí.

—¿Sí? —Dije al verlo.

—Disculpé, el teniente coronel quiere verla ahora mismo. —Dijo serio.

— ¿Teniente coronel? —Lo dije de una manera desconocida, no sabía quién era realmente.

—El director de esta base. —Respondió.

— ¿Qué? ¿A mí? —Expresé preocupación después de saber quién era el teniente coronel. Mi corazón se aceleró en ese momento.

—Si, sígame—Comencé a seguir al soldado. Desde que estoy aquí, no sabía quién era el director, lo desconocía totalmente, creo que no me tomé el tiempo para averiguar eso, es alguien a quien creo que debí investigar en estos tres meses dentro de aquí, error grande. No sabía para que quería hablar conmigo —¿Acaso se enteró de algo? — Mil cosas pensé en esos par de minutos. Se dirigió a los primeros edificios y entro a uno de ellos, subimos al elevador hasta el piso 5 y se detuvo.

— ¿No sabe para qué me habla el teniente? —le pregunté al soldado que me escoltaba.

—No lo sé. —respondió firme.

— ¿Es por algo por lo que hice? —Pregunté.

—Tal vez. —Siguió firme en su postura.

—No me ayudas, sabes—Le respondí. Al fondo del pasillo miraba la puerta con una gran placa en ella en la puerta del centro con el escrito de "Director"

—Pasé directo—me dijo el soldado y se retiró.

—No me dejes sola. —Murmuré mientras lo miraba retirarse. Quede sola en esa habitación junto al pasillo que iba directo a esa puerta, el camino del infierno lo podría describir. Respiré profundamente y caminé hasta llegar frente a la puerta.

—Suerte—Pensé en mí misma, dándome el valor de tocar la puerta. Toqué dos veces y escuché su voz.

—Adelante, pasé—Coloqué mi mano en la chapa de la puerta y la giré lentamente hasta que el seguro se quito y abrí la puerta del diablo.

—Siéntese. —Dijo al verme.

—¿Mando hablarme teniente? —Pregunté tímidamente. Un señor de aproximadamente 40 años, sin anillo de matrimonio, lo que me dice que no está casado, uniformado correctamente, postura recta. Expresiones vagas, de carácter frio y con una sensación de que es el diablo andando por aquí. La oficina, sumamente ordenada, el estante del librero con piezas de artesanías "Egipcias" fanático de las pirámides. Los libros ordenados por orden alfabético alguien sumamente compulsivo con el orden, en las paredes medallas y reconocimientos, es alguien destacado e inteligente. Una bandera del país dentro de una estantería de cristal, realmente patriota.

R.E.DDonde viven las historias. Descúbrelo ahora