Capítulo 33: Ingreso oficial

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Sin darme cuenta del transcurso de los días restantes, ya era el día asignado como mi ingreso al cuartel.

El reloj marca las 3:30 a.m. La casa está iluminada desde muy temprano, mis padres y yo estamos alistandonos para el gran día de hoy: 01 de noviembre. En menos de una hora dejaré esta casa por un largo tiempo y no sé cuándo volveré a estar en mi habitación otra vez. Así que deje perfectamente limpio, ordenado, cada rincón de ella. La maleta en la superficie de la cama se encuentra aún abierta, tantas cosas que quiero llevarme conmigo y tan poco espacio en ella.

—Así que ya pasó un mes—dije suspirando, estaba nerviosa.

—Estoy lista para lo que pasé—Me animé y cerré la maleta.

El tiempo se iba volando, en ese rato que estuve con lo de la maleta, cuando menos lo esperé ya se acercaba la hora de irnos.

—Ya estamos listos Rad—Mis padres me dijeron cuando entraron a mi habitación, ellos me llevaran hasta allá, para despedirnos.

—Son las 4:25 a.m. —. Mamá dijo.

—Ya hay que irnos— Informó Papá.

Tomé aire profundamente y agarré el tirante de la maleta. Fui a mi ordenador y apague la pantalla, cerré la ventana junto con la cortina, me dirigí al marco de la puerta y observé una última vez que nada vaya a olvidar. Apague la luz de la habitación y cerré la puerta. Comencé a bajar cada escalón lentamente, hasta que llegué abajo.

—Voy a cerrar la puerta Rad—escuché a mi mamá decirme, enseguida salí de la casa.

En el coche mis padres comenzaron a decirme muchas cosas mientras íbamos al cuartel. Se volvió una platica de todo tipo de temas, fue genial escucharlos por todo el camino directo al cuarte, eso hizo que olvidara por un segundo que no los vería en mucho tiempo que hizo que disfrutara más la conversación entre ellos, se volvió en un momento bello para mí, algo que apreciaré, aunque solo sea una vaga conversación sin sentido o que tenga algún significado.

—Rad, sabes lo que tienes que hacer, si por algún motivo no hay comida en donde te asignen. —Mamá seguía repitiendo lo mismo desde hace días atrás.

—Si, mamá— Conteste, sonriéndole.

—Mandanos de vez en cuando cartas o si tienes tiempo llámanos—Continuaba diciéndome ella.

—Si, lo hare no te preocupes— Le respondí.

— ¿Trajiste la tarjeta del banco? — Papá me preguntó.

—Si, aquí la traigo—contesté.

—Le deposite suficiente dinero para que te mantengas un tiempo, por si necesitas cosas dentro. —Él me dijo. En ese momento mire el cuartel desde mi ventana.

—¡Hay demasiadas personas! —Exprese sorprendida. Abrí la puerta del carro y bajé una vez que papá detuvo el coche. Me dirigí a la entrada del cuartel junto a ellos, podía escuchar despedirse a los familiares de los demás reclutas que se encontraban por los alrededores.

—Creo que no van a poder pasar más allá de la puerta, por eso todas estas personas aún no entran, porque se están despidiendo. —volteé con mis padres mientras les decía lo que estaba mirando.

—Entonces, nos vemos hija. —Papá se acercó y me abrazo con muchas fuerzas. Ambos se dejaron venir a mi y me abrazaron con mucho amor.

—Cuídate. —Escuche decir de mamá con voz quebrada.

—¡Hagan una fila los nuevos reclutas en la entrada principal con sus placas a la vista y con una identificación en la mano! —Comenzaron a informar los soldados.

R.E.DDonde viven las historias. Descúbrelo ahora