Capítulo 11: Dudas por ambas partes

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Durante todo el camino regreso a casa, no se dijo una sola palabra del tema del ejército. Llegamos y todo parecía normal, estaba pensando que tal vez lo habían aceptado y no había más de que hablar sobre el tema. Subí a mi habitación y comencé a sacar toda mi ropa del armario y eligiendo lo que me llevaría una vez que me aceptaran en el reclutamiento. Me sentía emocionada, el solo pensar que podía estar ahí en ese lugar y aprender.

—No sé qué tipo de cambios de ropa está permitido dentro de ahí. —Comencé a decirme a mí misma. Estaba tan concentrada eligiendo la ropa que no me percaté que mi papá estaba en el marco de la puerta de mi habitación, hasta que por un reflejo volteó y lo miro justo ahí recargado.

— ¿Realmente es lo que deseas? —Papá me dijo.

Dejé de agarrar la ropa y me senté en la orilla de mi cama mirando el piso de mi habitación.

— ¿Realmente es una buena opción? —le pregunté sin despegar la mirada del suelo.

—Qué te dice tu corazón ¿realmente quieres hacerlo?

—Una parte de mi lo desea tanto que hace que mi otra parte de mí lo niegue absolutamente.

—Decisión que tomes te apoyamos. —me dijo y levante la mirada.

—Gracias, prometo que los visitaré. —Papá sonrió.

—Eso espero —Y se retiró de mi habitación.

Mi mente comenzó a pensar en todo lo que podría pasar. Lo duro que será a partir del momento que pise ese lugar, en todos los aspectos y mentalidad. Se encendió la pantalla de la computadora, era un correo por el sonido que realizó. Me acerqué y observé de quien era. Es del tío Paúl. Eso quería decir que me mando los requisitos para poder ingresar. Abrí él mensaje y comencé a observar, a simple vista parecía un montón de información. Tenía cada documento que estaba escrito ahí, solo tenía que enviárselos a mi tío y estaba todo hecho para él inicio.

Llegue a la parte final y observe una nota de Paúl.

"Él sacrificio, es la manera de mostrar todo lo que uno es"

Me dejó pensando esa frase —¿realmente tengo que hacerlo? — ya fui marcada en el pasado y nadie puede cambiar eso. Cerré él correo y me aleje del ordenador.

Me dirigí al mueble de al lado de mi cama y saqué la carta de Isabel.

La volví a leer. Tal vez...si, ella también esté pensando en...

Observé cada palabra escrita en la carta.

—Ella... También va a.... solo tengo que esperar a que se contacte conmigo tal y como dice la carta. —estuve pensando.

Pasó una semana desde que envié los documentos que requería para hacer el trámite. Es cuestión de días para saber mi destino. Suspire profundamente recostada en mi cama. Mi mente daba vueltas, comencé a imaginar todas las situaciones en la que tal vez pasaría. Coloque mi antebrazo en mi frente ya que los rayos del sol que pasaban por la ventana de mi habitación iban directamente en mis ojos.

— ¿Y si no puedo hablar con nadie? O ¿No les caiga bien? ¿Tal vez me golpeen? —Me preguntaba.

Me preocupaba como sería mi vida dentro del cuartel al cual me asignarían. Sería un nuevo mundo en cual debería sobrevivir y más con mi edad actual, no dejare que nadie me intimide, a pesar de mi inexperiencia como un soldado. Sabía perfectamente por cada situación que sería obligada a realizar sin importar lo que piense, tendré que obedecer cada orden que se me dé sin importar lo mal que sea. En un principio tendré que desconfiar de todos hasta poder conocerlos a más profundidad, nunca se sabe cuándo alguien puede traicionar a alguien sin importar cual tan cercanos sean.

Muchas preguntas invadían mi mente una tras otra. Mis ojos comenzaban a cerrarse, sentía cansados mis parpados. En cuestión de segundos me quedaría dormida.

Estaba demasiado cansada para seguir despierta, eran segundos para profundizarme y comenzar a soñar.

R.E.DDonde viven las historias. Descúbrelo ahora