Fui directo a mi computadora después de despertar de ese sueño extraño. Estaba completamente segura de que Paúl ya había enviado el correo con la información. Abrí la página y miré la bandeja de entrada. Efectivamente así fue, ahí estaba el correo al inicio de la bandeja. Lo abrí inmediatamente y comencé a leer lo que tenía escrito. Aún no comenzaba a leer y me emocione con solo ver mi nombre escrito al inicio del encabezado del correo. Quería comenzar a leer, pero mi vista estaba aún borrosa para alcanzar a ver las letras en el ordenador, la habitación estaba en completa oscuridad y la luz del monitor de la computadora hacía que no enfocara bien cada letras escrita. Esperé unos cuantos minutos y pude observar con claridad las palabras en ese correo.
Rad...
Mañana te presentas a las 5:00 a.m. en el cuartel que está en tu ciudad. Lleva tu identificación de la escuela. Ahí tendrás una plática o una pequeña inducción que podría durar todo el día. Llévate un lápiz y trata de ir bien alimentada, descansa lo más posible esta noche. Se tratará esta platica, sobre lo necesario para ingresar y qué debes saber antes de. Es probable que se te asignen algunos exámenes físicos, psicológicos y culturales.
Así que mucha suerte en eso...
Ya depende de tí, si logras tu objetivo.
Tío Paúl.
— ¿Exámenes? —No me sentía contenta con esa parte, Daré lo mejor posible de mí en pasar cada uno de ellos. Además, de levantarme antes de las 5:00 a.m. tenía que soportarlo por mi bien.
Cerré el correo y apague el ordenador, era demasiado tarde, tenía que irme a dormir rápidamente. Corrí hacia mi cama y brinqué hacia ella. Me acomode entre mis dos cobijas gruesas. El clima es helado actualmente estábamos en principios del mes de octubre y mi habitación parecía un congelador, era la habitación más fría de toda la casa.
Coloque mi celular bajo la almohada con la alarma activada a las 4:00 a.m. para levantarme sin ningún problema y tener tiempo para alistarme en menos de una hora y tomar el autobús que pasa cerca de mi casa.
Cerré mis ojos y pasaron las horas.
Sonó la alarma...
— ¿Ya es hora? — Me pregunté mientras trataba de apagar la alarma. Me levanté de la cama y una corriente de aire entró a mi habitación y me paralice del frío por un momento. Entre al baño y abrí la regadera de la bañera. El agua de la izquierda es el agua fría y el de la derecha es la caliente. Así que disfrutaría de agua realmente caliente, así evitar congelarme mientras me baño, aunque me queme la piel y se torne de color rojo y todo el baño se empañe, pero es la mejor sensación de disfrutar un buen baño en tiempos de temperaturas bajas.
—No me quiero bañar— Dije mientras bostezaba.
Empecé a colocar mis piernas dentro del agua, estaba más o menos el agua tibia, aún no salía la verdadera agua hirviendo eso solo tomaría unos cuantos minutos para que hirviera, pero aun así no me quería bañar. Rápidamente ingrese de golpe al agua, el agua caía sobre mi cabeza, comenzaba el agua aumentar la temperatura, el baño de inmediato se llenó de vapor. Solo estuve unos 15 minutos dentro y salí rápidamente colocándome la bata.
Me dirigí a mi armario y me coloqué una ropa abrigadora y calientita para evitar tener frío. No quería enfermarme y más bañándome con agua caliente y después salir descubierta hacia fuera con el viento helado. Bajé para desayunar un poco algo para no tener el estómago vacío, pero solo encontré cereal, estaba pensando si desayunar bien o no, el desayuno no lo toleraba mucho a estas horas de la mañana, pero tenía que hacerlo así que me lo prepare.
Después de terminar el desayuno, tome un lápiz que mire en la mesa de la sala junto con las llaves de la casa para cerrar la puerta una vez que me fuera. Deje una nota en el refrigerador para mis papás pues no les avisé que iría el día de hoy al cuartel y se preocuparian si no me veían en casa en todo el día.
Camine hacia la parada de autobús. Aún estaba un poco oscuro, pero ya se miraba el sol asomándose para salir, estaba la mañana fresca como me la imagine, tenía frió y mis manos se congelaban. No me había puesto guantes los olvide.
Me senté en la banca para esperar a que llegara el autobús, pedía que llegara rápidamente, aquí está haciendo demasiado frío y el aire choca con mi cara y en pocos segundos ya la tengo congelada. Esperé por unos 10 minutos sentada y desde lejos pude observar que se acercaba el autobús. Me levanté y me subí en él rápidamente para mantenerme calientita.
—Buenos días. —Le dije al conductor.
—Buenos días. —Respondió.
Me dirigí hacia uno de los asientos para sentarme, estaba un poco vacío, se encontraban seis personas dentro del autobús. Tal vez era algo normal, era demasiado temprano. El recorrido era largo y a la vez cortó, pero observaba por la ventana el paisaje, era genial como las calles estaban vacías y con un silencio profundo sin tráfico, ni personas yendo de un lugar a otro. Era tranquilo, lo disfrute perfectamente.
El autobús llegó a la parada donde estaba el cuartel. Estaba a punto de pararlo, pero alguien más lo hizo antes que yo.
— ¡Bajan! — una voz de un joven dijo.
Se levantó y pasó por el pasillo dirigiéndose hacia la puerta para salir del autobús, al igual me levanté y lo seguí. Baje y él se dirigía de la misma forma al mismo lugar al que yo iba.
—Él también va al cuartel. —Dije a mi misma en voz baja.
Lo seguí mientras nos dirigimos hacia ahí. Parecía un chico de 17 años un poco serio, pero nada de otro mundo. Se percató que yo venía detrás de él, mire que volteo a verme. No sabía que podría estar pensando en ese momento.
Llegamos a la puerta principal. Observe que las paredes eran realmente altas no se podía observar por dentro tan fácilmente, además por mi baja estatura lo hacía más imposible visualizar el lugar desde aquí afuera. En cada lugar se miraba un soldado haciendo guardia en diferentes puntos de las instalaciones.
Era realmente genial, ya comenzaba a emocionarme y ponerme un poco nerviosa. El uniforme siempre me ha parecido genial. Ya me muero por utilizarlo. Las armas que portan se ven interesantes, saber que aprenderé a utilizarlas me emociona con solo imaginarme portando una conmigo. Casi no miraba a mujeres haciendo guardia afuera, en la barda. Ellas les han de asignar otro tipo de cargos.
— ¡Tendré éxito! —me dí ánimos a mí misma.
— Identificaciones por favor. —Uno de los soldados nos dijo.
Saque la mía y la entregue, el verifico que fuera la de la foto y me entregó un gafete de visitante que me coloque en el pantalón para guardarlo.
—Pasen por aquí. —Mientras nos abría la puerta dijo el soldado de la entrada.
Ya estaba a punto de entrar, me decía en mi cabeza que tenía que estar perfectamente tranquila y sin nervios debo estar totalmente concentrada.
—Suerte Rad. —Me dije a mi misma en voz baja mientras caminaba directo hacia dentro del cuartel militar.
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R.E.D
AcciónPrimer libro de R.E.D Histon Rad, una joven de 17 años, se encuentra en el centro de una cacería gubernamental por parte del gobierno de Fred Osword. Los eventos traumáticos de su pasado la impulsan a tomar decisiones que cambian su vida para siempr...
