Capítulo 3: Mocosos entrometidos...

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Esto debe ser una broma...

¡Mi compañero de cuarto es el maldito bastardo de la arena!

El silencio en aquel momento fue inmutable, ninguno se atrevía a apartar la mirada del otro; el aire se sentía pesado y después de un tiempo eterno de odio silencio me levante de la cama y entre al baño, no sin antes lanzarle una ultima mirada de odio al peli-azul.

"¿Que clase de humor negro es este? Maldición..." pensé.

Me quite la ropa sin prisa alguna pues quería evitar encontrarme con mi nuevo compañero de cuarto, puse a llenar la tina con agua tibia mientras desactivaba temporalmente mi Dinamo nasod, deje todas las piezas a un lado de la puerta y busque en los cajones un botiquín para tratar la herida de mi brazo, encontré el botiquín y lo abrí; esculque un poco hasta dar con unas vendas, algodón y alcohol etílico, pese a tener una rápida recuperación a las lesiones gracias al Manna con el que peleamos, mi brazo no se había recuperado por que el idiota hizo que lo desperdiciara. Como quisiera haberle dejado una marca profunda en su estúpida cara...

"Será en otra ocasión..." suspiré.

Moje un algodón con alcohol etílico y lo pase suavemente por la herida; ardió, no lo puedo negar, bote el algodón manchado de sangre y camine hacia la bañera, cerré la llave y me sumergí hasta loa nariz. después de un tiempo tiempo escuché a Ciel caminar por la habitación abrir cajones y luego salir por la puerta principal, se dirigía al banquete, por fin estaba solo.

"Qué agradable..."

No me di cuenta del tiempo transcurrido, debió haber pasado media hora, el agua se había enfriado pero yo no quería salir, me estaba quedando dormido cuando escuché el sonido de la puerta principal abrirse. Supuse que era el peli-azul que había olvidado algo, pues el banquete duraría toda la noche.

"¿Ahora que querrá ese imbécil?"

Me quedé quieto pues no veía la necesidad de dejar mi comodidad por un insecto olvidadizo.

"Como lo odio, solo empatamos por que tuvo suerte, me tomó desprevenido..." Todos mis pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de pasos a la entrada del baño, la puerta seguía cerrada pero parecía que alguien me observaba... vi como la perilla se movía por lo que grité:

-Ocupado- La perilla se dejo de mover y recorrí con la mirada el baño en busca de una toalla pero no encontré ninguna.- Mierda...¿Dónde están las toallas? - dije por lo bajo, y escuche como unos pasos se alejaban de la puerta.- Joder...- Suspiré y me levante saque un pie de la tina cuando escuché unos pasos acelerados, alguien corría hacia la puerta del baño, me quedé inmóvil y...

¡¡¡BOOM!!!

La puerta del baño se abrió de golpe y vi una silueta alzando los brazos... no era Ciel, me sobre salte.

-¡¿Ehhhhh?! ¡¿Que es lo que no entiendes por OCUPADO?!- grite, volviendo a entrar rápidamente en la bañera.

- Holaaaa- El idiota que entro era un mocoso de estatura media cabello negro y crespo, ojos oscuros, piel clara, con una nariz curvada y la sonrisa más acosadora que he visto en mi vida.

El peli-negro se acerco a zancadas y observando cada parte del lugar en el que había entrado, su mirada divago por todo el baño hasta posarse en mi, lo idiota que me debí haber visto en ese momento...

-¡¿Que clase de broma es esta?! ¡¿Quién eres?! ¡¡¡LARGO DE AQUÍ, MOCOSO!!!-  Empecé a lanzar todo lo que tenía a la mano pero el peli-negro lograba esquivarlo.

-¡Es... Espera! ¡Oye, cálmate!-

-¡Largo!- 

-¡Cálmate! ¡Pensé que necesitabas una toalla!-

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