Capítulo 7 - Desesperación

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Capítulo 7 - Desesperación

Un día te puedes encontrar fantásticamente y al día siguiente puedes estar muriéndote, rodeado por maquinas y tubos.

El 20 de diciembre Lovino ingreso en la sala urgencias a las 3 de la madrugada, a las 3:07 Antonio ya estaba a su lado, agarrando su mano y probablemente estaba rezando para que realmente los 2 años prometidos para Lovino se cumplieran. Lloró. Antonio se paso la noche sollozando mientras creía que Lovino no lo escuchaba mientras agarraba fuertemente su mano.

El 23 le dieron el alta a Lovino y fue el día en el que Antonio le pidió que hiciese el esfuerzo de volver a tomar las pastillas que le recomendaba el doctor al menos las diarias, no las de prueba, con que solo se tomara las diarias era suficiente como para que Antonio se tranquilizara.

Ambos caminaban por las lúgubres calles de aquel antiguo pueblo italiano. Las primeras nevadas había empezado a aparecer tiñendo todo de un suave y frío blanco.

El español le había cedido una de las 3 chaquetas que llevaba puesta ese día insistiendo en que lo hacia por su salud.

-¿Te importaría quedarte a dormir conmigo esta noche?- preguntó Lovino abrazando fuertemente el brazo del español.

Antonio acarició la espalda de Lovino mientras sujetaba dos chocolates calientes con su mano libre.

-Esta bien.

El español beso la cabeza del italiano mientras el más bajo sujetaba estre sus gélidas manos el recipiente cilíndrico de color café.

-No te pienses cosas raras ni nada, solo quiero dormir- el menor mantuvo su brazo trabado al de Antonio dándole sorbos al chocolate caliente mientras sus mejillas se teñian de color carmín.

-Voy a mantenerme a tu lado toda la noche, te voy a abrazar y te voy a besar prometo no hacer nada más que eso.

Lovino asintió con una mínima sonrisa sobre sus labios pensando en como se sentirían los suaves labios del español sobre sus tibias mejillas y sus fríos dedos siendo calentados por las manos del español mientras hundía su nariz en su pecho para respirar su suave fragancia. Todos estos pensamientos le llevaron a abrazar fuertemente el brazo de Antonio.

-¿Antonio se va a quedar aquí a pasar la noche?- preguntó Feliciano desde el piso superior mirando como ambos entraban.

-Tengo que asegurarme de que Lovino se tome sus pastillas.

-Ve~ eso es imposible Toño.

El mayor de los italianos bufó , por dos motivos, ni le gustaba que su hermano le hablase en un tono tan meloso ni le gustaba que estuviesen haciendo tanto alboroto.

-Nonno me dijo que le gustaría que vinieses en navidad y en fin de año, dice que ha oído que los españoles celebran muy bien el fin de año.

El hispano soltó una suave risa.

-Sí Lovino esta aquí cuenta conmigo.

Lovino empujó a Antonio dentro de su cuarto sin dejarle acabar la conversación.

-No quiero pasar las navidades con ellos, quiero pasarlas contigo...

Antonio acarició el mentón de Lovino.

-Ludwig va a venir también ¿no?

Lovino asintió algo confundido.

-Pues cuando toda la atención este en él nos escabullimos y nos vamos a mi casa.

El español se río suavemente mientras Lovino le observaba con una dulce y confundida mirada.

-¿No podríamos ir a tu casa?

Antonio se quito la chaqueta y la colocó sobre la cama de Lovino.

-Quiero que pases las navidades con tu familia- el mayor besó la frente de Lovino.

-Vale, vale, pero a las 11 p.m de la noche de navidad nos vamos y en fin de año justo después de que sea un nuevo año, capisce?- el italiano le apunto con un dedo amenazante que terminó presionado contra el pecho del español mientras mantenía una mirada amenazadora.

Antonio sonrió suavemente y agarró la mano de Lovino cuidadosamente y le besó provocando que su cara de mala uva desapareciera.

-Entiendo- sonrió contra los labios de Lovino depositando otro beso en su barbilla.

El pequeño italiano se acurrucó en el pecho del español durante un par de minutos y luego sonrió.

-Estoy cansado.

Antonio levantó a Lovino con cuidado para depositarlo en la cama.

-¿Te has tomado tu pastilla?- preguntó el español quitándole las múltiples chaquetas a Lovino para dejarlas a un lado.

-No.

El más alto miró el pastillero semanal que le había comprado a Lovino y saco la pastilla de ese día.

-¿Cuando fue la última vez que te tomaste la pastilla?

-Ayer más o menos a esta hora.

-Bien.

Antonio ayudo a Lovino a sentarse y le dio la pastilla y la botella de agua.

-Mañana por la mañana me voy a sentir como un pedazo de mierda- se río Lovino deslizando sus manos por la camisa de Antonio desabotonando todos los botones de color blanco.

-Yo te voy a cuidar- dijo Antonio acariciando la mejillas del italiano mientras esté intentaba quitarle la camiseta para que él pudiese estirar sus alas.

-Ya lo sé bastardo.

Antonio estiró las alas, un par de plumas aleatorias se habían vuelto negras.

-Tengo tiempo para estar contigo- susurro Antonio abrazando a el preocupado italiano -No te voy a dejar solo.

-¿Lo prometes bastardo?

-Lo prometo- susurro Antonio cubriendo de besos el hombro de Lovino.

Ambos se metieron debajo de las sábanas dejándo la mayor parte de la ropa en el suelo y la otra colgando de la cama.

-Te amo- sonrió mirando al más bajo mientras acariciaba cuidadosamente su mejilla.

-Yo también- Lovino besó a Antonio sonriendo - Ti amo....

Antonio recorrió la cara de Lovino con su mirada acariciando cada parte en silencio.

Acariciaba su puente nasal y sus labios sin apartar la mirada de los ojos avellana del más bajo.

Lovino término cerrando los ojos a a los 20 minutos debido a que las caricias de Antonio le estaban atontando.

-Buenas noches- Antonio besó la frente de él italiano apagando la luz y lo abrazó durante toda la noche.

Anche se cado (SpaMano)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora