La historia de Anfliny

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*Narra Sylver*

Habían pasado uno tres días desde que vimos a aquel chico tan insufrible. Desde entonces ya habíamos construído un refugio y conseguido bastantes provisiones, así que decidimos continuar nuestro viaje.

Con una barca que habíamos construido, navegamos hasta divisar una pequeña civilazación.

Bajamos de la barca y Iron empezó a buscar una senda que según el era la más corta para llegar a "La Ciudad de la Verdad".
Tras varias horas buscando Iron me indicó un camino estrecho entre la vejetación.

Continuamos por el camino mientras yo me tropezaba con las piedras que sobresalían y Iron me ayudaba a aguantar.

El cielo se empezó a oscurecer y a lo lejos se podía ver luz, eran casas, una civilización... Fuimos preguntando de puerta en puerta si alguien les podía dejar sitio para hospedarse pero lo único que consiguieron fue respuestas como "Lo siento, no hay sitio", o "¡Largense par de gamberros!" y otros sencillamente no respondian.

Estabamos a punto de tirar la toalla, decidimos llamar a una última puerta, esta se abrió y de ella salió una dulze ancianita.

-¿Quienes son ustedes?

-Buenas noches señora, estamos haciendo un largo trayecto para llegar a "La Ciudad de la Verdad" y nos preguntabamos si tenía algun sitio donde pudieramos pasar la noche.

-Por supuesto, creo que tengo un dormitorio libre, si no les importa dormir juntos.

Una gran sonrrisa en nuestros rostros le vastó como respuesta, acto seguido nos abrió la puerta y nos indicó que entraramos.

Era una casa rústica y acojedora. La anciana nos pidió que nos sentaramos en un sofá mientras esta se dirijía a la cocina para volver con té y unos dulzes, se sentó en una butaca enfrente nuestra y dejó la comida en una mesita de madera.

-Yo me llamo Haya -dijo la anciana.

-Yo soy Sylver y el es...

-Iron encantado.

-Igualmente.

Con un gesto la anciana nos indicó que tomaramos algo. Yo le agradecí su amabilidad y probé el té con los dulces.

-¡Mmm...! ¡Está delicioso!

-Gracias -dijo Haya mientras Iron alcanzaba un dulce para mojar en su té.

La expresión de este me producía unas tremendas ganas de estallar a carcajadas. Miraba fijamente los dulces, con los ojos abiertos y un notable entusiasmo.

Haya y yo estubimos charlando un rato mientras Iron se zampaba todos los dulces. Cuando este se los terminó todos se unió a la discursión un poco distraido.

-¿Y quienes son tus padres muchacha?

-Amanda y Nick, pero no creo que los conozca.

-Amanda, Nick... Amanda, Nick... Creo que me suenan de algo...

Iron concentró toda su atención en las palabras de la anciana.

-...Creo que eran unos hechiceros, unos hechiceros que hicieron algo... ¡¡ESPERA!!, ¿Amanda y Nick?... eran los reyes de "Anfliny".

-¿Anfliny?

-Bueno os contaré una historia:

En el mundo humano hay magia que se esconde de los que no la poseen como ya sabeis, pero para esconder la magia se necesitaba una organización que se ocupara de definir unas normas, para así evitar a los humanos "normales" curiosos. Esta era la "Organización del Control de Magia" o "OCM", que se encargó de que los magos más sabios y poderosos inventaran artilugios para poder protejer la magia, como por ejemplo la famosa "Hilaria", un objeto que almacena magia en su interior.

Sin Dolor #BOTS PAUSADADonde viven las historias. Descúbrelo ahora