La nieve tras el cristal

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EXTRA DE NAVIDAD

*Narra Sylver*

Los dulces rayos del sol empezaron a acariciar mis mejillas, despertandome lentamente. Al abrir los ojos pude ver a Iron que seguía profundamente dormido. Podía oir ruidos en la cocina, posiblemente Haya estubiera despierta preparando el desayuno. Decidí bajar a ayudarla.

Al llegar a la cocina pude ver a Haya preparando unas galletas de chocolate y unas magdalenas. Ella se giró y me miró con la cara manchada de harina, por lo que no pude contener la risa.

-Buenos días.

-Buenos días -dije conteniendo la risa- ¿Puedo ayudarla?

-Claro muchacha, nunca viene de más una ayuda.

Cojí el bol qe contenía la masa de galleta y le añadí las pepitas de chocolate, mezclé bien la masa y fui dandole forma. Una vez obtuve las galletas las metí en el horno, pero al no haber visto antes un horno fue Haya la que las horneó. Vigilé el horno mientras ella preparaba las magdalenas.

-¡Ya están!

Justo después de decir esto Iron entró en la cocina bostezando, tenía el pelo rebuelto.

-Buenos dias.

-Buenos días.

-Hola dormilón.

-¡Umm! Que bien huele, ¿eso son galletas?

-Si.

-¡Que hambre!

-¡Ja, ja, ja! Que buena pareja hacen.

-N-no somos pareja -dijimos el y yo al ulísono.

-¡Ja, ja, ja!

Cojí los guantes y saqué la bandeja del horno.

Iron me alludó a servir las galletas en un plato.

-¿Las has preparado tú?

-No, solo he ayudado a Haya.

-Sabes, siempre estas ayudando.

*Narra Iron*

En aquel momento solo quería besarla, pero no podía hacerlo, ella no sentía lo mismo que yo.

-¿Iron estas bien? Te veo distraido.

-S-si solo estaba pensando.

En ese momento la dulce ancianita entró a la sala con una cálida sonrrisa y una bandeja magdalenas en las manos.

-¿Tienen hambre?

Ambos asentimos y nos sentamos a la mesa, Haya dejó la bandeja sobre la mesa. Sylver miraba como a través de la ventana cahía la nieve y los niños jugaban y cantaban villancicos.

Empezamos a comer en silencio, yo no podía evitar mirar de reojo a Sylver, la cual parecía pensativa y distraida. Terminamos de comer y ayudamos a Haya a limpiar la cocina, que se había tranformado en un campo de batalla cubierto de harina.

Cuando la cocina volvió a resplandezer decidí salir con Sylver a dar un paseo. La busqué hasta encontrarla en la ventana de "nuestro" dormitorio mirando con tristeza. Podía notar como contenía lágrimas en sus ojos.

-¿Sylver...?

Ella seguía mirando por la ventana sin responder o girarse. Me senté a su lado obserbando sus ojos humedecidos.

-¿Estás bien?

Al no recibir respuesta apoyé delicadamente mi mano sobre su hombro. Ella giró la cabeza y me miró sus lágrimas empezaron a resbalar por sus mejillas. La abrazé para consolarla.

-Lo siento Iron... es que... en un día de Navidad como este... fue cuando... cuando más añoré la ausencia de mis padres... cuando más añoré sus villancicos y sus juegos en la nieve...

La abracé más fuerte contra mi pecho. Ella dejó de llorar por un momento y me miró a los ojos con la cara empapada de lágrimas.

-Iron sé que tarde o temprano nuestros caminos tomarán rumbos distintos, se que tambien miraré la nieve caher mientras mis lágrimas hacen lo mismo, todo porque no estarás conmigo para consolarme como ahora...

-Sylver yo siempre estaré ahí   (...)

En ese momento ella me abrazó con fuerza agarrando mi jersey.

-¿Que tal si damos un paseo?

Sylver asintió, agarré su mano y salimos hacia la plaza donde los niños estaban haciendo una gerra de bolas de nieve a la que nos unimos. Jugabamos entre risas con la nieve podía ver a Sylver con una sonrrisa dulce y tierna, como la de una niña pequeña. Mientras la observaba un niño me dió con una bola en la mejilla y se acercó a Sylver se sentó a su lado y la obserbó.

-Eres muy guapa -dijo el niño sonrriendole- ¿Quieres ser mi novia?

-Y-yo...la verdad es que eres un poco pequeño... te llebo bastantes años...

-A mi eso no me importa.

-Pero ella ya tiene novio -le dije al niño mientras le giñaba un ojo a Sylver.

-Joo... con lo guapa que eres...

El niño se alejó y los dos nos hechamos a reir a carcajadas. La verdad es que un día me gustaría que pudiera decir que tiene novio sustituyendo el giño por un beso, supongo que ese sería mi deseo de Navidad.

Los niños empezaron a irse y nosotros decidimos dirijirnos a la casa de Haya al entrar sin saber muy bien el porque miré hacia arriba y pude ver el muerdago sobre nosotros, Sylver hizo lo mismo y se sonrrojó. Cerramos los ojos y lentamente nos acercamos el uno al otro hasta que nuestros labios se tocaron. Fue mi mejor regalo de Navidad.

*Narra Sylver*

Porfin había besado a Iron eso me hizo inmensamente feliz y parecia que Iron tampoco estaba muy molesto. Esa Navidad no la olvidaría en mucho tiempo, por no decir nunca.

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Hola, feliz Navidad espero que os guste este capítulo lo hice con algo de prisa pero con mucho amor. Gracias por todo.

PD: Al ser un extra no va a afectar al transcurso normal de la historia.

-Besos navideños: Laura :)

Sin Dolor #BOTS PAUSADADonde viven las historias. Descúbrelo ahora