Enfermo de amor

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*Narra Iron*

Estabamos en frente de una gran pared de roca en la montaña, miré a Iron confusa, preguntandome como demonios quería llegar antes de que terminara el año, y este me dirijió una sonrrisa tranquilizadora. Ví como apoyaba la palma de su mano derecha sobre la superficie áspera y rocosa de la pared, después con la otra mano cojió la mía y la puso sobre la suya. Un halo de luz cálida rodeó nuestras manos y se desató un viento salvaje que amenazaba con arrastrarme, pero Iron me agarraba por la cintura para protejerme del arrastre del fuerte viento.

-No te asustes Sylver, confía en mi.

-Vale.

Cerré los ojos con fuerza mietras el viento se intensificaba empujandome con fuerza. Cuando el viento comenzó a cesar abrí los ojos despacio, y pude ver como en la roca se había formado un portal a través del cual se podía divisar un amplio campo de girasoles atravesado por un sendero de tierra dorada. El portal transmitía un calor muy agradable y una luz intensa que se posaba sobre mi piel erizandola. Iron me agarró la mano y me miró a los ojos. Entró al portal y yo lo seguí después de atravesarlo pude ver el otro lado de la montaña a mis espaldas había un montón de mariposas y abejas revoloteando sobre las flores de girasol cubiertas de semillas, se podía respirar un aroma proveniente de las flores silvestres situadas entre los girasoles.

Iron vió como estupefacta contemplaba el paisaje y profundizó en mis ojos, los cuales se desviaron hacia los suyos. Me roburicé tanto que creo que mi pelo y mi cara tenían exactamente el mismo color.

-¿Sylver estás bien? Tienes las mejillas coloradas. - llevó su mano a mis mejillas - ¡Y están ardiendo!

-E-estoy bien es el calor.

Continuamos por el sendero hasta poder divisar a lo lejos la parte superior de altas edificaciones. Al acercarnos más distinguimos una ciudad moderna y enorme que se situaba en medio de la nada, protegida por un campo de fuerza mágico.

-Ya hemos llegado.

-¿Esta es La Ciudad de la Verdad?

-Si.

Iron se transformó en pantera para llebame pero podía notar como le temblaban las patas amenazando con tirarlo al suelo en cualquier momento.

-¡I-Iron estás muy debil!

-Estoy bien - dijo en un fallido intento de disimular su voz entrecortada.

-Iron no estas bien, esperaremos pero tienes que descansar.

-Pero...

-Iron por favor descansa - dije insistente con una mirada de súplica.

-Está bien.

Se volvió humano y sus piernas empezaron a tambalearse haciando que cayese sobre sus rodillas.

-¡Iron! - sobresaltada me acerque a el y lo sujeté por los ombros.

-Tra-tranquila Sylver - su voz era quebrada y debil.

Sorprendida toqué su frente y acto seguido alejé mi mano de esta.

-¡Estás ardiendo!

Iron intento tranquilizarne con una dulce sonrisa, pero se quedó sin fuerzas, desmayandose entre mis brazos que luchaban por sujetarlo.

*Narra Iron*

Me dolía hasta el último musculo de mi cuerpo, me ardia cada extremidad como si estubiera sobre un intenso y salvaje fuego. Con mucho esfuerzo abrí duramente los ojos para encontrarme en una sala blanca con un armario, estantes con botes (la mayoría con líquidos de distintos colores), un fregadero y una silla situada frente a una ventana, donde se sentaba una silueta de cabellos largos y rojizos.

-¿¡Sy-Sylver!?

-¡Iron! - la silueta se giró para que pudiera ver el rostro de Sylver cubrierto de lágrimas por sus mejillas - ¿Estás bien?

-S-si - dije mientras sentía las punzadas en mis músculos y mi voz rota.

-Avisaré al médico.

Mi vista se nubló en ese instante pero pude oir las pisadas rápidas de sus pies contra las baldosas del suelo y la puerta se cerraba detrás de ella. Escuché como regresaban más pisadas y como se abria la puerta para que después entraran dos sombras que no distinguí por mi vista nublada. Cerré los ojos durante unos instantes para después ver a un señor de unos cuarenta años con una bata blanca y a Sylver. Mi vista se empezó a nublar de nuevo impidiendome ver absolutamente nada.

-Sy-Sylver...

-Iron aguanta, cierra los ojos y respira tranquilo.

Seguí sus indicaciones para después sentir un pinchazo en el brazo izquierdo para despues sentir un líquido entrar provocandome un agudo dolor.

-¡Ahh!

-Tranquilo solo es una inyección.

-Doctor, ¿estará bien?

-Según lo que me has dicho y sus distintos signos creo que sometió su cuerpo al límite y cayó enfermo. Parece que está empezando a bajarle la fiebre, yo no me preocuparía demasiado, pero igualmente tiene que descansar.

-Gracias doctor.

-Un placer, ahora os dejo a solas para que hableis.

El doctor salió por la puerta, podía oir como sus pasos se alejaban através de pasillo.

-*Cof, cof*

-¿Estás bien? - preguntó poniendome sus manos sobre mi frente y puede notar que estaban heladas.

-S-si, p-pero tienes las manos heladas. ¿Estás bien?

-Si, tranquilo no te preocupes por eso.

Cerré los ojos dejando que sus frías manos aliviaran el ardor de mi cabeza.

-Sy-Sylver, ¿que es lo que pasó?

-Estabamos a punto de entrar en la ciudad cuando todo tu cuerpo cedió. Desesperada, no se como, conseguí levantarte hasta llegar a la entrada de un hospital, donde mis piernas flaqueron y cahí de rodillas sobre el suelo frío. Me apresuré a cojer el pomo de la puerta de cristal y empujarla hacia dentro, pero esta no cedía, así que nerviosa y desesperada la empuje hacia mi, entré agitada y nerviosa y le pedí ayuda a una secretaria, la cual se acercó a mi y me agarró de los ombros para evitar que mi cuerpo callera hacia delante. Yo con mucho esfuerzo le indiqué que se dirigiera a la entrada, ella al verte se dirigió corriendo a un teléfono en su mesa y llamó a un doctor que, con una camilla y la ayuda de la secretaria y mía, te trajo a esta sala.

-Siento haberte asustado - le dije acariciando su mejilla con la mano que no tenía sujeta por tubos.

-No fue culpa tuya - dijo mientras cerraba los ojos y posaba su mano sobre la mía, haciendo circulos sobre mi piel con su pulgar.

La observé detenidamente podía ver sus mejillas coloradas y sus rosados labios, noté como su cuerpo se relajaba mientras sentía mi mano en su mejilla. Mi cuerpo dolorido no aguantaba mi mano la cual perdió fuerza siendo sujetada por Sylver.

-Iron, ¿estás bien? - dijo preocupada, yo solo pude asentir con la cabeza mientras mis párpados se cerraban lentamente y ella se alarmaba llamando a gritos al doctor y intentando medir mi fiebre.

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¡¡+100 Leidas!! Perdonadme si he tardado en actualizar pero estoy "enferma" y me dolía horrores la cabeza, además de que al estar "enferma" me vuelvo muy sensible a la luz.

Muchas gracias por todo su apoyo, nunca pensé que en poco más de una semana tendríamos unas 110 leidas.

-Una Laura MUY agradecida.

Sin Dolor #BOTS PAUSADADonde viven las historias. Descúbrelo ahora