La Magia En La Musica

135 12 0
                                    

No podía dormir, hace horas que lo intentaba pero simplemente no podía. daba vueltas en la cama pensando en cosas que bien meditadas no tenían ningún sentido pero no podía evitarlo.

Miraba el techo de color blanco y suspiraba cada dos por tres, ¿por que tubo que ocurrir todo esto?, esa era la pregunta que me hacía cada día de cada momento de mi vida. 

Vivir con temor, escondiéndose y siempre como un blanco en la mira de los cazadores clavado en tu espalda, eso no era vida.

Rendida de tantos pensamientos tristes que no me llevarían a ningún lado me levanté de la cama y me dirigí al piano que estaba en una esquina de mi habitación. Me senté en el banquillo y acaricie las teclas lentamente.

En cuanto mis dedos tocaron las teclas sentí algo cálido en mi pecho, recuerdo que antes las Ninfas vivíamos en prados en la superficie pero cuando exploto la guerra tuvimos que hundirlos con magia  y ocultarnos para no ser atrapadas.

Me alegra mucho haber podido salir después de una vida de entrenamientos, hace mucho que no sentía la luz del verdadero sol, sin embargo todas las Ninfas que no son guardianas viven aquí encerradas usando solo la luz que nos proporciona el cristal de vida que alimenta toda la comunidad.

Es tan triste todo esto, jamás creí que algo así podría llegar a pasar, los seres mágicos siempre nos llevamos muy bien, claro habían excepciones pero esa no era razón para vendernos al mejor postor como lo hicieron. 

Cuándo la canción terminó levante la vista del hermoso piano y me di cuenta de que Sia y Angela me estaban mirando desde el marco de la puerta con lágrimas en los ojos, podía entender su tristeza, apenas eran unas niñas y ya tenían que comportarse como adultas para sobrevivir. 

Me senté en la cama y les hice una seña para que se acercaran y se sentaran frente a mí, ellas hicieron caso y se sentaron.

las abracé muy fuerte mientras ellas sollozaban en mis hombros y mojaban mi vestido con sus lágrimas.   

-¿Que pasa bonitas? ¿por que lloran?- las solté para verlas a la cara y me senté derecha. 

-Extrañamos nuestra aldea- dijo Sia con su carita empapada en lágrimas, tome dos pañuelos de al lado de mi cama y les tendí uno a ambas.

-Sabes, nosotras somos las únicas niñas que quedan en la comunidad de Hadas- era la primera ves que Angela decía más de dos palabras y sin tartamudear, me alegraba ver que por primera vez ataba tan segura hablado con migo pero la situación y el motivo de la charla eran muy tristes.

-A todas las demás se la llevaron los cazadores por que eran presas más fáciles- ahora la que hablaba era Sia. 

-Eramos siete niñas, nosotras fuimos las únicas que logramos escapar y desde entonces estamos juntas- parecía que se turnaban para hablar y eso era extraño pero adorable al mismo tiempo.

-Si, desde ese momento la princesa Mia nos a protegido mas que nada- pobresitas, no me imagino lo horrible que fue para ellas ver como se llevaban a sus hermanas.

La verdad era que na sabía que decir, tampoco me había enterado de la tragedia de las hadas ya que ninguna Ninfa que no fuera guardiana salía de del padro, no me imaginaba lo horrible que debido ser para ellas.

-Pero aún no entendemos la razón por la que empezó todo esto- supongo que las Hadas más grandes no quisieron asustarlas con la historia, pero es difícil que se defiendan de algo que no comprende, supongo que sería bueno que se los contara. 

-Pues verán- la atención de las dos estaba completamente puesta en mi por lo que procedí a contarles. 

-Cuando los humanos comenzaron a volverse personas corruptas y malas los seres mágicos temíamos que si llegaban a descubrirnos se revelaran contra nosotros y decidieran exterminarnos, por lo que decidimos unirnos todos para someterlos y convertirnos nosotros en los que gobernaran por sobre las personas normales, pero obviamente eso no les gusto a ellos, muchos quisieron revelarse y luchar pero las tres grandes razas intervinieron, ellos sometieron a los humanos a base de amenazas y violencia, las razas mas pequeñas no queríamos que pasara algo así, nosotros sabíamos que aún quedaban algunos humanos buenos e inocentes por lo que nos interpusimos entre las tres grandes razas y los humanos para así poder defenderlos. como era de esperarse a ellos no les agrado nada nuestra forma de actuar y se aliaron con los humanos en nuestra contra como una estúpida venganza, jamás creímos que los humanos a quienes nosotros defendimos fueran tan egoístas como para dejarnos de lado y unirse a ellos, pero así fue como todo comenzó. Las grandes razas les propusieron a los humanos el dejarlos a ellos gobernar y a cambio dejarían a los humanos poseernos como objetos a quienes se podrían comprar y vender. las Ninfas en ese entonces no eramos tan fuertes como ahora pero si sabíamos defendernos por lo que logramos ver a los reyes de las tres razas, les rogamos que hicieran algo, que nos ayudaran pero lo único que hicieron fue unirse a lo que ellos llamaban  "El juego de poderes". poco a poco las pequeñas criaturas como nomos, duendes, unicornios y pegasos fueron cayendo, nosotros intentamos ayudarlos pero ya era tarde, habían desaparecido, y los pocos que quedaban se ocultaban mejor que nadie. las razas medias que eran las Sirenas, las Hadas y las Ninfas logramos prevalecer hasta ahora, pero con lo que acaba de pasar supongo que los humanos son mas codiciosos que nunca, por lo que ustedes deben saber que no se puede confiar en nadie del exterior- 

Ellas estaban con la boca abierta y los ojos como platos, sabía que algo así pasaría, por lo que las dejé procesar la información. 

-Eso es horrible- susurro Angela mirándome a los ojos.

-No puedo creer que fueran capases de hacernos algo así- continuo Sia   

-Se que es doloroso el perder todo lo que tenían pero deben aprender que en éste nuevo mundo es muy probable que se pierda aún más. por eso deben comenzar a luchar por lo que quieren y ser fuertes por lo que perdieron, esto es la guerra y solo los mas fuertes sobreviven, yo se que ustedes son mas fuertes de lo que creen- sus sonrisas iluminaron toda la habitación y por primera vez durante estos años de desesperación sentí la necesidad de luchar por esas pequeñas.

Me levante de un salto de la cama y me dirigí a la puerta.

-¿Quien quiere chocolate caliente?- dije con una sonrisilla eufórica. 

-!YO¡- gritaron al unisono las niñas. 

-Muy bien, pues vamos, sera mejor que regrecemos rápido por que mañana me toca guardia otra vez- ambas niñas me miraron sorprendidas y se entristecieron un poco.

-Ten mucho cuidado- dijo la pequeña Angela.

-Pateales el trasero a esos bastardos- solté una ruidosa carcajada por el comentario de Sia, ¿como es que una niña de su edad conocía esas palabras?.

-Claro que lo are, ahora vamos por el chocolate- todas bajamos las escaleras entre risas y comentarios bastante graciosos por parte de Sia, esa niña si que tenía carácter pero gracias a eso me di cuenta de lo divertidas que podían ser. 

Estaba segura de que esas pequeñas se convertirían en algo muy preciado para mi.

Ninfas De La Música (En edición).Donde viven las historias. Descúbrelo ahora