Hay cosas que quedan en nuestra memoria y nos sacan sonrisas.
Que son buenas para el alma;
pequeñas luciérnagas en la oscuridad.
Pero hay otras que se enredan como maleza en mal estado,
alrededor de ella.
Y duelen.
Duelen como el primer día
cada vez que pasan,
por nuestro cerebro.
Y son ese tipo de cosas, las cuales, debemos dejar ir.
Pero es tan difícil.
Y las tijeras pesan tanto.
O será que me cansé de escuchar el
clic,
clac,
sin cesar
y levantar la mirada;
ver que sigue igual.
Será que me cansé de que vengan malezas nuevas,
con nuevos recuerdos
y me hagan volver a empezar.
Estoy cansada.
Muy cansada.
Y podo,
como puedo.
Pero mis movimientos
son lentos,
en comparación
de su crecimiento.
Y se despliegan,
hasta que rodean todo mi ser.
Quedo vacía y rodeada de maleza venenosa.
Que no son más que malos momentos.
De esos que hay que enterrar.
Y que pinchan y molestan
como una astilla en el zapato.
Pero esto no es una astilla.
No hay comparación;
esto es un gran abrigo de espinas
que se encarnan en mi piel.
Mientras,
yo espero que el invierno pase
con mi abrigo, un libro, un té
y un corazón roto.
Pero el invierno no pasa.
Y yo comienzo a extrañar el verano.
-all the fucking love, s.
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☾a.m.
PoetryTodas mis conversaciones favoritas siempre hechas en la madrugada porque no sé lo que estoy diciendo. Y es ahí, en la madrugada, donde estos poemas fluyen escapándose por mis dedos y plasmándose en forma de arte, o algo así.
