Antes que nada, no subestime el acto. No es para nada como todos dicen. Hay varias formas de hacerlo. Pero vamos a ir a la más fácil, sólo por el hecho de que a veces sucede sin que siquiera nosotros lo queramos. Siéntese en un cuarto vacío, solo. Desconéctese del mundo. No se olvide de mirar un punto fijo en la pared con la mirada pérdida (la ausencia de este paso podría afectar el resultado deseado). Escuche el sonido inexistente y sea consciente de su cuerpo. Analice el orden de la vida. Comience por el que usted considere más conveniente para lograr su objetivo. Se recomienda pensar en cómo uno es producto de algo insignificante y en cómo muchos de esas multiplicaciones forman algo todavía más insignificante; la humanidad. Anote la lista de cosas que debe hacer en su vida, cuáles tiene hechas y cuáles no (el efecto de ésta puede variar según el nivel de fracaso de la persona pero sea quien sea siempre termina siendo se obtiene la conmoción deseada) Luego de eso, deje de hacer las cosas que le gustan. Deambule por la calle mirando sin mirar y camine, lentamente, casi sin ganas. Sabrá que el insomnio ha arruinado su sistema cuando los círculos negros debajo de sus ojos no puedan pasar desapercibidos ni con el más potente maquillaje y duelan al tacto. Olvide la comida. No la necesita. Deléitese con el nudo de su estómago que se complementa con el de su garganta. Sienta su respiración flaquear y su pecho oprimido por el camino que no sigue, por las cosas que importaban y ya no importan, o tal vez sí. No tenga metas, sueños, anhelos. Y en último lugar pero no menos importante; piense. Nunca deje de hacerlo. Piense como un filósofo. Hágalo hasta que la neurosis consuma su cerebro. Una vez que todos estos pasos se hayan cumplido, llore. Porque lo ha logrado.
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☾a.m.
PoetryTodas mis conversaciones favoritas siempre hechas en la madrugada porque no sé lo que estoy diciendo. Y es ahí, en la madrugada, donde estos poemas fluyen escapándose por mis dedos y plasmándose en forma de arte, o algo así.
