➽00.01

568 32 1
                                        


— ¿Por qué no simplemente puedes entender que no puedo dejarte solo en la casa desde la última vez que lo hice y sucedió el incidente?

— ¿Por qué no puedes simplemente entender que odio venir a esperarte en el hospital cuando te toca turno nocturno, padre?

Suspiré frustrado. Era la tercera vez en la semana que discutíamos sobre venir a esperarlo las noches.

Era asquerosamente aburrido, no había nada que hacer.

Ni si quiera el internet de aquí era bueno, sin contar el pésimo café que servían.

Di media vuelta ignorando el sermón de mi padre y comencé a caminar por todo el hospital, como todas las veces.

Paseaba por aquellos pasillos blancos y sobrios de aquel hospital, inundados por tristeza y frustración de historias de cada persona que caminaba por el hospital.

Pero había algo raro. Había algo nuevo que no había visto la última vez.

Regresé a la habitación 335 para encontrarme con aquella cosa nueva que no había presenciado la última vez, que yacía recostada en una camilla junto a varias máquinas alrededor de ella.

Era una chica.

Corrección; una linda chica.

Tenía el presentimiento de que las noches esperando a mi padre, ya no serían tan aburridas.



Hospital lover.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora