―No por favor ―vuelvo a rodar la llave pero el auto no prende―. Genial ―le pego al volante, justo cuando voy saliendo a casa de Jackson, a mi auto se le acaba la batería, realmente su casa no me queda lejos, podría irme caminando. Bajo y cierro la puerta, mi teléfono empieza a sonar así que lo saco de mi bolso y veo en la pantalla el nombre de Alejandro. Contesto.
―Dime Ale.
―Ana me está preguntando si irás a casa de la señora Wang ―dice y escucho una risa al otro lado.
―Sí, justo ahora me dirigía ahí, pero a mi auto se le acabó el combustible ―le digo haciendo un puchero.
―Pero espera, nosotros vamos de salida. Te paso buscando ―En ese momento escuche un "Sí" al otro lado. Era la voz de Ana.
―Perfecto, los espero. ―Efectivamente ellos pasan por mí y me saludan entusiastas. Son como novios adolescentes. Cuando llegamos a la casa de Jackson, justo está llegando Sebastián hablando concentrado por teléfono, lo cual me intriga saber por qué mi prima no está con él. Me coloco a su lado cuando termina la llamada y me sonríe cálidamente.
― ¿Dónde está Francesca? ―le pregunto.
―Debí suponer que me preguntarías sobre ella. Está en su casa, le pregunte si quería venir y me dijo que no tenía ganas ―No me río en su cara para no ser tan mala. Me imagino lo cortante que debió haber sido.
―Entiendo ―Ambos entramos y saludo educadamente a Zhou, a pesar de que nos llevamos bien, siento cierto repele de su parte, pero realmente trato de sacarme esa idea de la cabeza.
―Jackson está en el patio cariño, está intentando matar algo que el vio peligroso ―Me informa señalando hacia atrás mientras yo asiento alejándome para que Ana pueda saludarla, me da gusto que sin yo preguntarle ella me haya dicho dónde está su hijo, camino hasta llegar a la puerta que da al pequeño patio, traspaso la puerta y lo consigo colocándose una camisa tapando sus músculos para luego arreglar su cabello, es tan perfecto para mí, lo importante es que a mí me gusta.
―Me dijeron que estabas siendo un asesino ―Él me da toda su atención y sí, allí está su sonrisa.
―Mi madre exagera.
― ¿Y se supone que tu arma es tu camisa? ―levanto una ceja y cruzo mis brazos. El niega con la cabeza caminando hacia mí.
―No maté nada, solo espante con mi camisa a uno de esos animalitos saltarines.
―No sé de qué hablas.
―Yo tampoco ―Me da un beso en la mejilla y me guiña un ojo haciendo que me dé un pequeño escalofrío, simplemente eso me afecta.
―Hola Jack, suelta a Vanessa, no queremos que la secuestres hoy ―dice Ana a mi espalda haciendo que dé la vuelta para sacar la lengua―. Mírala, haciendo gestos de bebé ―Ambos nos reímos y paso por su lado golpeando su hombro a propósito entrando a la casa.
Me ofrezco a la señora Zhou para ayudarla a preparar arroz chino, algo que no es muy difícil porque creo que alguna vez lo hice con mi mamá. Ana ayuda haciendo la bebida, Jackson está friendo mientras Alejandro y yo ayudamos cortando los vegetales entretanto Zhou nos da indicaciones. Todo iba en perfecta armonía y cada uno de los que estábamos allí presentes teníamos asignada una tarea excepto Sebastián que yacía en el mueble.
―Todos estamos haciendo un buen trabajo ―hablo observándolos a cada uno―, incluso Alejandro corta muy bien ―empiezo a picar un tocino que me entrega Zhou para dar un toque en el plato―, pero... ―miro de reojo a Sebastián: pretendo crear cizaña― Sebastián está completamente sin hacer nada.
ESTÁS LEYENDO
Contra Corriente
RomanceVanessa González, una latina con carácter, busca su independencia como periodista en la ciudad de Buenos Aires; siendo segura de sí misma, sin compromisos y una mente idealista, está preparada para su nueva vida. Sin embargo, existen imprevistos en...
