Coloqué el auricular izquierdo en mi oreja seguido del derecho. El reluciente sol del atardecer se refugiaba en cada uno de los rincones de mi cara mientras me dirigía a casa de Santana. "¡Santana!" exclamé rápidamente antes de pausar mi música. "Me dijo que le prestase el vestido negro y se me ha olvidado cogerlo... Mierda. Me va a matar"
Desvié el camino dirección a mi casa. Eran las ocho de la tarde y la fiesta comenzaba a las diez. Teniendo en cuenta el tiempo que tardo en prepararme y la típica bronca posterior que saldría a cañonazos de la boca de Santana... "No me da tiempo. ¡No me va a dar tiempo!"
Volví a reanudar la música lo más rápido posible y, al cruzar la esquina, una alta figura oscura se topó contra mí a toda velocidad haciéndome caer al suelo torpemente.
-¡Joder! ¡Mira por dónde vas! -solté más bruscamente de lo que imaginaba.
-Vaya, qué carácter. Tranquila chica. Sólo ha sido un resbalón. Aún así, lo siento.
Esa voz... Era una voz un tanto dulce. Una voz que provocó la total elevación de mi piel haciéndome olvidar hasta de cómo respirar. Pero eso no quita que me pareciese un imbécil.
-¿Perdona? ¿Un "resbalón"? Quizás deberías andar con más cuidado para evitar accidentes como estos.
-Lo sé, y tienes razón. De veras, lo siento.
Dejando a un lado el tono burlón que se reflejaba en sus palabras, una verdadera culpa se escondía tras ellas. Alcé la mirada del estúpido suelo sobre el que estaba echada para descubrir el rostro de aquel chico. "Dios..." pensé. Un repentino escalofrío inundó mi cuerpo cuando observé su profunda mirada. Tenía unos preciosos ojos color caramelo oscuro escondidos bajo un manojo de largas pestañas capaces de acariciar sus párpados. Su pelo era negro oscuro, despeinado, y en su parte delantera yacía un tupé bien recogido. El perfecto contorno de su rostro me dejó paralizada. Tenía una barba de tres días sobre su mandíbula perfectamente definida. Más que un estúpido chico, parecía un estúpido ángel.
Dejé escapar un suspiro entrecortado cuando observé un par de tatuajes situados cerca de su clavícula. Por el cuello de su camiseta negra se asomaban las puntas de lo que parecían ser dos alas negras. Su brazo derecho, aún sosteniendo mi cintura tras el torpe accidente, estaba repleto de extraños tatuajes: desde una especie de pañuelo negro en su codo hasta un micrófono en el antebrazo. Mis ojos se clavaron firmemente en un ZAP! de letras amarillas y fondo negro, y en un pequeño pájaro perfilado cerca de sus nudillos. Eran impresionantes.
-¿Eh? -preguntó el extraño chico mientras esperaba lo que parecía una respuesta.
-¿Perdón?
-Te he preguntado cuál es tu nombre. ¿Tienes problemas auditivos o simplemente no tienes nombre? -dijo soltando una leve carcajada.
-No. Quiero decir, sí. Me llamo Jane, Jane Thompson.
¿Qué me estaba pasando? Siempre he sido muy soltada con todo el mundo, aunque respecto a los chicos... Bueno, no es cuestión de experiencia, pero nunca me había sentido así de estúpida.
-¿Y tu nombre es...? -pregunté abandonando mis pensamientos.
-Zayn. Zayn Malik.
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Sweet Obsession.
أدب الهواةJane es una chica de 16 años un tanto dura de roer y con una difícil historia. Su único apoyo es su mejor amiga Santana, la única persona que la conoce mejor que ella misma. Jane decide ir a una fiesta con Santana un día cualquiera, sin saber que ho...