Capítulo 12.

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-Hola cariño.

-Hola mamá.

Le di un pequeño beso en la mejilla antes de encaminarme disimuladamente a mi cuarto evitando cualquier tipo de pregunta, pero no funcionó.

-¿Cómo has estado? -preguntó.

-Bien, como cada vez que duermo con Santana.

-Bueno, esta vez parece ser diferente, ¿no?

-¿Por qué lo dices?

No me hizo falta ninguna respuesta. Su mirada directa en la camiseta que llevaba puesta, la de Zayn, hablaba por sí sola.

-Ah, ¿esto? Es de Dan, el hermano de Santana. Como solo llevaba el vestido, él me dejó una de sus camisetas.

-¿Y por qué él y no Santana? Sería más lógico.

-¡Mamá! Ya sabes qué pasa siempre que me sometes a un interrogatorio. Por favor, vamos a evitarlo. Al menos esta vez.

-Vale, vale. Perdona por preocuparme por mi hija.

-No es eso, es muy temprano y necesito una buena ducha para despertarme.

-Está bien, pero esta tarde tienes que venir conmigo.

-¿A dónde?

-Johanna llamó anoche para pedirme que le ayudara con la decoración y organización de su nueva casa. Ella y su familia se acaban de mudar dos casas al lado, y me gustaría que vinieras también. Además, conociéndola seguro que ganas alguna que otra propina.

-¿Te ha dicho alguna hora?

-Sobre las cuatro, cuando terminemos de comer.

-Está bien... Voy a la ducha, no tardo.

-Espero que esta vez vaya en serio -sonrió ante de dejar un dulce beso en mi pómulo.

Justo antes de encender el grifo, me encontraba de nuevo abrazada al olor que desprendía "mi" camiseta. Era un olor diferente, sencillo pero agradable. Volví en mí segundos más tarde y me metí en la ducha.

-La comida está lista, Jane -gritó mi madre desde la cocina unas horas después, mientras ordenaba un poco mi habitación.

El hambre que tenía obligó a mis piernas a bajar las escaleras antes de que mi madre pudiese terminar la frase.

-Ha vuelto a llamar Johanna.

-¿Ha cambiado de opinión? -pregunté con un tono esperanzador mientras servía el almuerzo.

-No, no. Ha llamado para avisar de que Matt también estaría con nosotras.

Una fuerte tos se escapó de mi garganta por sorpresa.

Cuando tenía 11 años, estaba completamente enamorada de ese chico. Su madre y la mía pasaban las horas juntas y con ellas, nosotros. Éramos buenos amigos, tan solo nos diferenciaba un año de edad, pero su actitud conmigo variaba según su antojo. Un día pasábamos las horas riéndonos y jugando a algún juego inventado, pero otro, solo me ignoraba. Me preguntaba a mí misma si podría haber hecho algo que no fuese de su agrado, pero nunca me atrevía a preguntárselo.

-¿Matt? ¿El hijo de Johanna?

-Claro, ¿cuántos Matt conoces que tengan que ver con ella? -rió. -Hace tiempo que no le ves. Creo que está estudiando en la capital. Érais muy buenos amigos, ¿recuerdas?

-Éramos muy pequeños... Ni siquiera le recordaba -dije un tanto nerviosa.

-Bueno, recoge esto un poco en cuanto acabes. Voy a hacer la colada.

Sweet Obsession.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora