—¡Jordyn! —gritó en el medio de un callejón, abrumado y totalmente desorientado. Desde que su chica salió despedida por esa puerta, había pasado veinte minutos intentando encontrarla y no obtuvo una buena respuesta positiva a todo eso.
Corría desesperado, sujetando su pecho que subía y bajaba rápidamente, sus palpitaciones eran tan fuertes y rápidas que lograba sentirlas con una irreconocible precisión.
Mientras más se adentraba a los callejones, más era el sentimiento de miedo y culpa que lo azotaban. Pero aún así, no permitió que su cuerpo se rindiera y siguió buscando.
Le envió textos, y la llamó.
Nada. No había rastro alguno de Jordyn.Se apoyó contra una pared para así tomar un poco de aire, felxionó un poco sus rodillas y apoyo sus manos en éstas echando la cabeza hacia atrás para poder tomar mejor el aire.
Retomó su posición firme y suspiró para apoyar su frente en la dura y fría pared de aquel sitio.Millones de imágenes de lo que le podría haber pasado a Jordyn pasaron por su mente y dio un gran golpe con su puño a la pared. Gruñó un poco por el dolor pero después dio otros golpes más sin importarle la sangre que empezaba a acumularse.
Se calmó, jadeante y con la respiración agitada. Tomó grandes bocanadas de aire y se sentó en el suelo hundiendo su cabeza entre sus piernas.
Se presionó el tabique gimiendo por el dolor que sintió en los nudillos y se golpeó mentalmente por ser tan idiota.
¿Por qué directamente no salió a detenerla así como estaba? Podría haberla agarrado antes que saliera de la casa y no estaría en la situación que estaba ahora.
Se repetía mentalmente que era un idiota, mientras se preguntaba una y otra y otra vez qué demonios ocasionó esa extraña y alarmante huida de ella.—¡PIENSA! —se gritó y golpeó su frente poniéndose de pie instantáneamente.
—¿Matt? —una voz lo alertó y vio una silueta de mujer caminando hacia él—. ¡Matt! ¿Qué te pasó?
—¡Ella se fue Lía, se fue! ¡Y yo no se a dónde! —gritó sofocado, pasándose las manos por el cabello.
—¿Quién se fue Matt? —le preguntó confundida, acercándose a él.
—¡Jordyn! —golpeó de nuevo la pared y ahogó un grito.
—Hey, hey. Mírame Matt, mírame a los ojos. —Lía le sujetó las mejillas mientras lo observaba fijamente. Éste se hizo rogar pero al cabo de unos minutos la observaba de igual manera.
Ella pudo notar toda la desesperación y la preocupación que emanaban sus hermosos ojos, notó lo roto que estaba y quiso ayudarlo.
—Matt, tranquilízate un poco. ¿Sí? Si sigues así, no llegarás a ningún lado. —sus miradas aún se encontraban firmes, observándose el uno al otro.
—¡Lía, no entiendes! ¡Estoy preocupado, muy preocupado! Me aterra la idea de que algo malo le pued...—fue interrumpido.
—¡Matthew! ¡Escúchame de una maldita vez! —alzó tanto la voz, que él dejó de hablar para prestarle atención— ¡Iremos a tu casa, les preguntaremos a todos si saben algo y si nos dan respuestas positivas, todo estará bien! Y si son negativas, puedes ir por ahí como todo un loco golpeando paredes. —le acarició los nudillos con suavidad dándole cierto grado de confianza pero aún así el gimió por el dolor.
Lo refugió entre sus brazos por unos largos e interminables minutos, ambos estaban en un cómodo silencio, disfrutándolo.—Gracias Lía. —la miró fijo tras separarse—. Gracias por todo lo que haces por mi, y principalmente gracias por estar cuando no estuvo nadie.
—No te preocupes Matt, siempre estaré para ti. Jamás me iré. Gracias a ti por estar en todo lo que estoy pasando últimamente y por tu compañía. —estaban a tan escasos centímetros que sus respiraciones habían comenzado a mezclarse.
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WhatsApp, My Starbucks Boy
Teen Fiction#7 Starbucks 30/09/18 Jordyn: Dime tu nombre. Chico del Starbucks: ¿Qué parte no entendiste de que me dejes en paz? Jordyn: No seas amargo cariño,sólo es una pregunta. Chico del Starbucks: ¿Y como voy a saber yo si no me quieres secuestrar? Jordyn:...