O N E - H U N D R E D - E L E V E N

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—¿Quién eres tú? —preguntó, sin una pizca de miedo o angustia en su voz.
Se sorprendió ella misma siendo tan valiente, solo se había grabado en la memoria que no debía mostrarse débil ante mala gente. ¿Era él mala gente? Se encogió de hombros ante sus pensamientos.

—Estás tan grande cariño... —le acarició la mejilla y la pequeña frunció el entrecejo, corriéndole la mano.

No tenía idea de dónde estaba ni de cómo había llegado a estar en un auto con un hombre mayor. Aquel tipo, tenía unos hermosos ojos del mismo color que Jordyn, y una gran cantidad de canas. Era alto y estaba muy descuidado. Flaco, con barba de días, ojos rojos y un poco hinchados. Tenía una gran peste a alcohol en su voz pero estaba sobrio. Llevaba una camiseta ajustada negra, algo disparatada y sucia, unos jeans oscuros y unas viejas y gastadas zapatillas de marca.

—Soy yo, ¿Ya no me reconoces? —el hombre habló con cierta tristeza en la voz. Y a ella se le encogió en corazón.

—No confío en extraños. —Chloe se cruzó de brazos con cierta diversión—. Y menos con extraños que me meten en sus autos.

—Chloe... —le reprochó.

—¿Cómo sabes mi nombre? —lo miró y todo su cuerpo se puso alerta hasta que comenzó a atar cabos sueltos—. ¿Papá? —murmuró ella con los ojos encendidos en brillo, el hombre le dedicó una sonrisa y Chloe simplemente reprimió las ganas de llorar—. Dónde estuviste todo éste tiempo? ¡No tienes una idea lo cuánto que te extrañan todos! —las lágrimas ya habían comenzado a correr por sus mejillas y se lanzó sobre sus brazos. .

—Cariño, hay gente mala que quería lastimarlas. Tú eras muy pequeñita, Jordyn crecía y tu mamá... tu mamá no lo entendía.

—Mamá y Jordyn piensan que las abandonaste. —dijo tristemente, su rostro se desfiguró.

—Jamás las abandonaría, jamás. Estaba amenazado mi amor, decidí ir yo, para que ustedes no sufran. No entiendo cómo sabes de mi. Eras muy pequeña como para recordarme. —dudó varios minutos.

—Jordyn se la pasaba llorando por ti y nuestras charlas por las noches comenzaron a ser acerca de ti. Tus gustos, tu apariencia, anécdotas, fotos, videos y más. La última vez que habló de ti, tuvo una pesadilla con un tal James y tú. —el hombre se tensó al oírla—. Pero por suerte Matt pasó la noche con ella y la calmó.

—¿Matt? ¿Quién es Matt? Presiento que me va a caer mal.

Fingió una mueca de asco para luego reír divertido. Sabía quién era él, lo conocía perfectamente. Pero aún más conocía al idiota de su padre.

—Es el novio de Jordyn. —rió divertida—. Es buena persona y principalmente, la quiere. —tomó aire—. Cuando tenga novio quiero uno como él.

—Nada de novios para ninguna de ustedes. —sonrió y la abrazó ocultando el nerviosismo de su voz.

Necesitaba esos abrazos.

El papá sobre-protector había vuelto, Chloe estaba segura que su visita alegraría demasiado a todos pero principalmente a Jordyn. Aclararía millones de dudas, les comentaría lo sucedido realmente y podría volver para formar la familia que en algún momento fueron. Ella, tenía esperanzas en él. Le habían comentado tantas maravillas que lo sentía como todo un héroe.

—Papá... —llamó su atención y él le asintió en afirmación para que siguiera hablando—. Volverás a casa, ¿Verdad? —la pregunta llena de esperanza salió de su boca con la mayor timidez posible.

—No creo ser bienvenido ahí Chloe... —apenas musitó y ladeó la cabeza varias veces.

La idea de ser rechazado no encajaba mucho con lo que él quería, pero era lo mínimo que se merecía por dejar a su familia y nunca dar explicaciones. Extrañaba mucho a todos, realmente lo hacia. Tenía inmensas ganas de volver.

—Sí que lo serás, todos estarán muy felices de verte. Papá, quiero recuperar todo el tiempo que no estuve contigo.

El corazón del hombre se encogió al oír esas palabras, suspiró un poco dolido y le sonrió tristemente.

—Créeme que me encantaría volver pero... —la niña lo interrumpió.

—¡Pero nada papá! ¡No hay peros! ¡Nada lo impide!

—Pero Chloe, cielo, escúchame. Tu mamá ya hizo de nuevo toda su vida. No puedo llegar yo, a cambiar todo. Tu mamá estuvo criándolas sola, hasta que apareció el estúpido que está ahora con ella. —gruñó y Chloe rió divertida—. Aún así, no puedo llegar como si nada. Tu madre me daría una paliza que recordaría toda mi vida, y lo haría con una razón.

—Pero luego de darte la paliza, terminará besándote y será todo como un cuento de hadas. —hizo un ademán encogiéndose de hombros.

—No existen los cuentos de hadas cariño, en la vida hay muchísimas cosas que debemos aprender a afrontar con la frente en alto, no todo es color rosa, felicidad y familias perfectas. El mundo cada vez empeora más, y no es todo tan fácil.

—Entonces si dices que hay que afrontar las cosas, dime una sola cosa papá. ¿Qué demonios haces aquí hablando conmigo cuando puedes estar explicándole todo a mamá?

—¡Esas palabrotas! —le dijo sonriendo y algo en su interior volvió a tomar color. Lo blanco y negro se fue esfumando poco a poco y encendió el auto—. ¡Tienes razón! Vamos a casa bebé.

No había una felicidad más grande que la que sentían en ese momento. Todo estaba bien, todo volvería a ser como antes. Su papá, regresaría por fin. Todo lo que Jordyn quería estaba a la vuelta de la esquina pero dice, que lo bueno tarda en llegar. Iban rumbo a su casa, preparándose para ser felices de nuevo, también para el rechazo, y también para la gran paliza. Se veían venir todo, pero aún así no les preocupaba eso.
Y no sabían, que deberían estar preocupados por otra cosa.

O por otra persona...

WhatsApp, My Starbucks BoyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora