S&S. Capitulo 24. Hilos dominados.

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Trez

Esto estaba pasando. Y no podía hacer nada para dar marcha atrás o cambiarlo. El reloj de arena se acababa de girar sobre la mesa y el tiempo comenzó a volar, casi podía escuchar el sonido de la tierra deslizándose por la pequeña abertura.

Por un momento, un solo instante, había rezado para que no fuera cierto. Había deseado que el macho que lo había engendrado junto con su madre intentara confundirlo con esa broma pesada, dándole el golpe final con la intención de debilitarlo y así hacerlo más manejable utilizando el único punto débil que tenía y que de alguna manera había adivinado. El miedo había paralizado todo su cuerpo ante la remota posibilidad de que se tratara del Phury real. Y cuando al final lo supo simplemente se quedó congelado. No podía creerlo, así que en cambio se dedicó a constatárselo así mismo poniendo su mejor cara de póker al oírle hablar, camufló lo mejor que pudo su reacción al captar ese olor que desprendía el vampiro, uno no podía ser imitado, con cada movimiento que hacía. Intentó no inmutarse cuando Phury lo cercó acorralándolo contra las rejas enfrentándolo después cara a cara con una ira cruda relampagueando en sus ojos mientras que su cuerpo pegado al suyo, como dos jodidos imanes, le cantaba a través de la piel las emociones contradictorias que desprendía. El calor que emanaba el hermano se filtró atravesando su ropa como llamaradas, obligándolo a contener el aire de sus pulmones ante el contacto. Después de eso, no lo quedaron dudas. Era él. Y no solo eso, su vampiro lo odiaba, y no sin razón.

Y a pesar de todo lo que había pasado, ya que estaba aquí iba a aprovechar para salvarlo. Parecía ser que verlo tras unas rejas había removido sus instintos protectores, esos impulsos estaban incrustados en el ADN de los hermanos y ahora él se había convertido en su siguiente proyecto. No se engañaba, para Phury no era más que un indeseable y querer salvarlo no significaba nada aparte de cumplir con su trabajo y devolverle el favor. Aunque era difícil, no iba a fantasear con que hubiera algo más detrás de esa insistencia en sacarlo de allí. A Phury solo le importaba solo porque era algo que le debía. Simplemente era algo que tenía pendiente.

Genial.

—No la hay. —Y esta vez no mentí. No la había, no para mí, en cambio para el... —Este es ahora mi sitio, tú tienes que irte.

—¿Y eso que mierda significa? —Soltó cabreado.

—Significa que nuestra deuda está zanjada. No me debes nada Phury —Me escuché diciendo como si tuviera la frase más que ensayada frente al puto espejo —Estoy en el lugar correcto, pero tú...

Se me acercó de golpe y en vez de responderme con el puñetazo que me estaba esperando lo hizo de una manera que jamás me hubiera atrevido a imaginar. Me besó. No era un beso romántico, este estaba destinado a hacer daño y castigar, estaba cargado de ira y de odio y aunque un lado de mi cerebro lo comparaba con un choque de trenes, al otro le daba igual, solo se quedó con que la boca de Phury estaba sobre la mía. Que yo correspondiera aceptando las migajas que me daba me hizo sentirme como un maldito mendigo, en busca de más cuando él despego su boca de la mía, hinchada y magullada. Había caído de culo ante el hermano, lo supe cuando al apartarnos abrí los ojos y lo miré. Había permanecido con los ojos cerrados durante todo el proceso. Y lo peor de todo es que estaba dispuesto a caer mucho más bajo, el impulso de arrastrarme ante él permanecía a flor de piel haciéndose cada vez más fuerte. La necesidad de sincerarme y contarle toda la verdad se había trasformado en una molesta urticaria que se extendía por todos lados. Si solo pudiera ponerme de acuerdo cuando mis labios se ponían en movimiento sería la puta gloria, en vez de soltar lo que tenía atravesado en el pecho decía justamente todo lo contrario. Lo alejaba en vez de acercarlo. Era un jodido experto en el tema.

Sangre y Sombra. Por S.S. Sprengler y Ehlena Dark.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora