S&S.Capitulo 16. Hilos deslizados.

84 3 1
                                    


TREZ

Mi vampiro, mi pareja. Los ojos de Phury que hasta ahora habían permanecido entornados velados por el fuego líquido que aún arde en ellos se abren de pronto de par en par al oír las últimas palabras que salen de mis labios. La sorpresa que se instala en su rostro me coge desprevenido, apenas soy consciente de lo que acabo de hacer con mis colmillos sobre su piel y aún tengo el regusto posesivo de las palabras que han salido hace un momento de mi boca en la punta de la lengua.

Y aunque sé que aquí no puede haber error de ningún tipo, que es simplemente imposible porque jamás he estado más seguro de nada en toda mi puta vida, empiezo a pensar que tal vez esté haciendo el ridículo, impulsado por estas nuevas y extrañas emociones que me dominan tanto física como mentalmente. Titubeo un instante sintiéndome vulnerable ante su silencio, inseguro ante la intensidad de esos ojos que me traspasan el alma colándose hasta mi corazón que ralentiza el ritmo por la espera, por el miedo.

Cuando creo que esta situación se está alargando demasiado y que voy a tener mi primer jodido infarto todo se vuelve a descontrolar, mis dudas, miedos y reservas se esfuman como el humo cuando Phury toma mi cara entre sus manos y pega su boca a la mía. El primer gruñido que emite cuando nos tocamos me dispara como una bala y suelto otro a la par, él reacciona adelantándose y pegándose más a mí, haciendo que yo me tambalee torpemente hacia atrás. Su lengua invade el interior de mi boca mientras yo me encuentro haciendo malabares con los brazos para poder recuperar el equilibrio y evitar así caer al suelo arrastrándole conmigo, porque si algo tengo claro es que no pienso separarme de él ni un solo instante... Ni aunque mi vida dependiera de ello.

Los dos acabamos rebotando contra las paredes del lavabo, luchando por llevar el control, por dominarnos, comenzando un duelo de poder, peleando por tocarnos, por acariciarnos, por meternos uno dentro de la boca del otro, debatiendo y enredándonos con brazos y piernas, dientes y lenguas. Abrimos nuestros labios para ahondar más en el interior, bebiendo de nuestras salivas, tragándonos nuestros propios gemidos que se pierden de camino bajando por nuestras gargantas desapareciendo después en el mismo centro de nuestros pechos sólo para dar cabida a los siguientes.

Te deseo. La voz ahogada de Phury resuena alta y clara en mi mente. Su toque necesitado y agónico acaba arrancándome una sonrisa de pura satisfacción mientras seguimos besándonos tropezando a nuestro paso con todos los muebles del baño, golpeándonos los hombros y las caderas mientras esquivamos toda clase de objetos que van cayendo al suelo. No sé en qué momento pierdo la camiseta que cae al suelo rasgada por la mitad, sólo soy consciente de que Phury aparta las dos mitades de la tela desgarrada de mi cuerpo provocándome un estremecimiento de puro placer cuando sus dedos entran en contacto con mis pezones que se endurecen al instante. El gemido que sale de mi boca lo recibe dentro de la suya sin dejar de besarme mientras no para de empujarme haciendo que retroceda hacia la puerta del cuarto de baño, para regresar al dormitorio.

El final del trayecto llega cuando la parte trasera de mis rodillas tropieza con el borde de mi cama, en la que no puedo evitar caer de espaldas con las piernas abiertas rebotando sobre el colchón. Me incorporo sobre los codos levantando la cabeza justo a tiempo para ver como mi vampiro, completamente desnudo ante mí, erguido en toda su impresionante estatura, se sitúa en el borde de la cama entre mis piernas abiertas.

El brillo lujurioso y el hambre voraz en su mirada cuando empieza a inclinarse sobre mí me corta la jodida respiración. No puedo evitar recordar la última vez que estuvimos los dos en una situación parecida y lo mal que acabó todo. Y no sólo eso, sino lo que sucedió después. Su secuestro.

Sangre y Sombra. Por S.S. Sprengler y Ehlena Dark.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora