S&S. Capitulo 12. Hilos liberados.

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SETH

—El trato está hecho, tienes una semana. Una semana a partir del momento en que obtengas lo que tanto ansías.

Aunque lo intentara Hypnos no podría disimular el placer que le embarga después de tantos años de espera... ¿Qué puede significar una semana más? ¿Qué podría cambiar en una semana?

—De acuerdo. Mándame de vuelta. Ahora. —Ruge Trez con su enorme cuerpo temblando de rabia e ira contenida.

No puedo interceder, soy consciente de ello. Hace ya demasiado tiempo que tendría que haberme acostumbrado. Conozco las reglas. Las he sufrido en mi propia piel.

—Se hará como yo decida que se haga. No me provoques, crío.

"No intercedas, no intercedas. Será mucho peor."

Conozco de sobra sus reglas, todo se iría irremediablemente a la mierda. No sabía que podía odiarle aún más de lo que ya lo hago. Me limito a mirarle desde el plano en el que me encuentro. Donde nadie me ve, donde soy invisible mientras le veo condenar a mi hermano. Aprovechándose de sus debilidades, igual que hizo con las mías en su día.

La debilidad de Trez es el Hermano Phury. Es por él que se está entregando a nuestro padre, para salvarlo condenándose a una existencia tan vacía e ilimitada como la mía. Y saberlo de mi propia experiencia hace que la rabia fluya caliente por mis venas. Me preparo mentalmente justo en el momento en que Hypnos desaparece del plano mortal dando por concluida la invocación, pues sé que pronto lo tendré en este lado. Trez e Iam quedan en un segundo lugar cuando aparece frente a mí, obligándome a centrar toda mi atención en el jodido Dios que me mira con una sonrisa satisfecha en su cara engañosamente angelical.

—Deberías estar feliz, Seth.

— ¿Por qué motivo, amo? —Digo en un tono falsamente sumiso y amoroso que sé que él desprecia.

Hypnos arquea una de sus elegantes cejas y me mira un instante pensativo. Tramando, calculando y lo que es más importante, ocultando su enojo por mi impertinencia. Y eso es algo que me satisface hasta la locura. Sé que él tiene todo el poder sobre mí, tiene mi correa bien sujeta dentro de su puño de hierro, pero saber que aún puedo molestarlo de alguna manera, de cualquier insignificante manera... Resulta tan placentero como un pequeño orgasmo.

—Porque me he cansado de ver siempre tu cara amargada, por eso. —Dice en un tono cargado de desprecio.

Después apunta con un largo dedo más allá del velo señalando hacia el otro lado, donde mis hermanos parecen mantener una discusión acalorada. Iam tiene una mueca atormentada en su rostro mientras enfrenta a Trez. Con la visión de la postura derrotada de mi hermano mayor decido que ya he tengo suficiente y aparto la vista dolido. Recuerdo otra situación similar ocurrida mucho tiempo atrás en la que él lucía exactamente igual que ahora. Perdió un hermano en ese momento. Ahora está perdiendo a otro.

—Pronto tendrás a uno de tus hermanos a tu lado, deberías alegrarte.

— ¿Alegrarme? Aquí lo que importa, lo que siempre importó es lo que tú sientas, decidas o quieras. ¿No? — escupo con rabia y odio sin poder evitarlo en un exabrupto. — ¿Qué te importa a ti si yo me alegro o no?

Hypnos me fulmina con la mirada y pequeños rayos destellan en el interior de sus fríos ojos, sé que se está conteniendo, lo conozco demasiado bien como para no saber eso. Si no fuera así, ahora mismo estaría sudando lágrimas de sangre.

Sangre y Sombra. Por S.S. Sprengler y Ehlena Dark.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora