PHURY
Despuésde mi encontronazo con el macho no han vuelto a intentar acercarse amí ninguno de los dos. Cada vez que entran en la celda guardanlas distancias, apenas me dirigen la palabra. Loúnico que hacen es quedarse de pie frente a mí, fuera de mialcance, y mirarme fijamente. Son completamente conscientes de que encuanto pueda lesatacaré con todo lo que tengo, especialmente con los colmillos.Sonrío lentamente alpensarlo.
Mientras ellos me observan yo acaricio y juegocon la idea de hundir mis dientes en el cuello de cualquiera de losdos desgarrándoles piel, carne y músculo hasta llegar a sustráqueas de un solo bocado. Mis colmillos permanecen totalmenteextendidos desde hace horas o tal vez días. No sé cuánto tiempo hapasado exactamente pero sé que es el suficiente para no sentirabsolutamente nada a la altura de mi boca.
Mehe encontrado varias veces pensandoen si seré capaz de volver a retraerlosdentro de mis encíaso si ya estarán perdidos para siempre.Y lo peor, lased queempieza a causar mella, convirtiendo la situación en una malditapesadilla. La necesidadque siento me quema por dentro,manteniéndome alertay vigilante.
Porlas horas que paso a solas diría que es dedía. Ese es elmotivo de que no estén martirizándome con su asquerosa presencia.Si mi conjetura es correcta estarán durmiendo plácidamente en sucama mientras yo permanezco en esta mohosa celda totalmente aoscuras.Aunqueno me aferro a esa posibilidad al cien por cien, por lo que a mí serefiere podrían estar engañándome,haciéndome perder lanoción del tiempo y del lugar. Séque serían capacesde cualquier cosa.
Medoy cuenta de que el odio que siento es lo único que me mantienecuerdo y con ganas de seguir resistiendo. El odio es el mejoraliciente. Es lo que impideque cierre los ojos y baje la guardia.Es lo que me impidecaer, volvermevulnerable ante esos dos engendros.El odio y surecuerdo, el recuerdo de Trez.
Recordarlo... su rostro, sus fuertes manosmorenas y sobre todo su glorioso olor... extrañamente percibo suesencia ahora mucho más que antes, el aroma me hace volar lejos deesta celda encontrando un momento de paz. Desearía haber podidohablar con él, no con mentiras hirientes y palabras envenenadas queme hicieron más daño a mí por pronunciarlas que a él porescucharlas.
No,sé que le dolieron. No voy a mentirme a mí mismo para imaginármelode otra manera. Le pediría disculpas pordesechar lo queme regaló,porresistirme a lo que pasó entre nosotros dos, por no poder entenderlo que me fue ofrecido y rechazarlo sin saber que no tendría laoportunidad de verle una últimavez. Si lo hubierasabido, todo habría sido distinto.
Lapierna me falla de golpe y me desequilibro al doblárseme la rodillacon la prótesis. Porsuerte no se ha salido del sitio y con mucho cuidado me incorporo denuevo percatándome de que la pareja no ha reparado en mi torpeza,parece que están enfrascados en una discusión en voz baja, hablancasi en susurros porque no puedo oír nada desde donde estoy.
Rezoa la Virgen Escribana para que no suceda de nuevo, que todo sigaexactamente igual que hasta el momento y sobre todoparaque nodescubran lo de mi pierna, pero en lo más profundo de mí sé quesólo es cuestión de tiempo.
—¿Tieneshambre, esclavo? —Me pregunta el macho de pronto viniendo hacia mímientras una sonrisa estirada y sumamente repugnantese dibuja en suasquerosa cara.
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Sangre y Sombra. Por S.S. Sprengler y Ehlena Dark.
Fiksi PenggemarFic de los personajes Trez y Phury de la hermandad de la daga negra. Una historia alternativa, fantástica y original de género homoerótico . Todos los derechos de la historia basada en la hermandad de la daga negra (BDB) pertenece a"The Black Dagger...