Capítulo 10

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MAX

Ver esa expresión en su cara cuando supo la verdad de mi me dieron ganas de arrodillarme y suplicarle que no era lo que estaba pensando, sabía que esto cambiaria todo sobre nosotros. Tenía ganas de llorar, romper algo, gritarle a los cuatro vientos que la odio tanto, que podría vivir mi vida junto a ella, pero no... No podía hacer tal cosa, quería llevármela y tenerla solo para mi encerrada en mi habitación. Se la llevaba, ese idiota se la llevaba mientras le tocaba la curva de su espalda, estaba realmente furioso muy furioso, soy un... Un...

— Maldito idiota, ¿Cómo fuiste capaz de hacerle eso he? — Gruñó Eliana empujándome una y otra vez — No sabes por cuanto ha pasado y tú llegas y jodes todo — Se dirige hacia la calle por un taxi y yo la sigo. Me llega un aviso desde el teléfono de mira.

— Tengo todo controlado — dije. — Oye, oye, espera. Lo sé soy un idiota, me tienes que ayudar — Seguía tras ella, hasta que la agarré de un brazo y ella me abofeteó — ¡¿Qué te pasa, estás loca?! — Dios, que mano tiene, malditamente loca, no... Esperen, ¡LOCA!

— Eso te mereces, si te hubieses dado prisa y hablado con la puta verdad esto no estuviese pasando y Clara no se desviaría del camino ¿Qué harás? Dime ¿La vas a capturar? Ella no tiene culpa de nada, ella solo está metiéndose en donde no debe porque cree que allí encontrará ayuda, pero no es así, y tú más que nadie lo sabe, Dios... Eres un maldito imbécil — Me vuelve a pegar. Creo que realmente metí la pata, nunca había visto a Eliana estar tan enojada, siempre es tan madura, centrada, segura de sí misma, bueno... Eso es lo que se ve, tal vez escondía este lado protector y furioso.

— Escucha, tal vez no sea culpable del todo, pero eso no es lo que indican las pruebas, ha cometido grandes crímenes y por eso debe ir a la cárcel — Me fulmina con la mirada — Ya...Bueno, tal vez le bajen la pena.

— Oh, perdón, estoy ante el pequeño heredero de Einstein ¡¿Qué?! ¡¿En serio?! No juegues...Joder. Estas mal de la cabeza, muy mal, tal vez me equivoqué contigo ¿Sabes? Pensé que tal vez tú eras diferente, que podrías cambiar su vida, pero...Me equivoqué — Suspiró y negó de un lado a otro. Me sentí el peor hombre de la historia, una basura, pero así debía ser, era lo correcto. De pronto sentí que en el bolsillo trasero de mi pantalón el móvil sonaba, le hice señas a Eliana para que me esperara un momento y acepté la llamada.

— Tenemos información detuvimos a unos Mulas tratando de pasar drogas a los Estados Unidos y al parecer tienen información e incluye a la chica... Clara — Gaia suspiró — Escucha, se que tienes algo con ella pero es hora que le digas lo que sabemos, estoy haciendo todo lo posible para que nuestros superiores la vean como una moneda de oro y no como el lado oscuro de la otra cara, es nuestra salida tienes que arreglarlo ¿entiendes? Y venir acá a ver el interrogatorio.

— Eso es... Bueno, supongo...Eh, creo que no podré hacer nada, ella se enteró por otro lado que soy policía, y creo que no quiere verme — Al decirlo se me hace un nudo en la garganta mientras mis ojos arden y mi respiración se agita. Eliana no ayuda en absoluto cambiando su peso de un lado a otro como si estuviese inquieta y me fulmina con la mirada. — Aunque tengo algo, mejor dicho a alguien, la mejor amiga de Clara tal vez ayude.

— Sabes que no hay momento para Tal vez solo tráela ¿sí? Bueno...Cuídate — Cuelga y por un momento me quedo mirando a Eliana pero no realmente lo hago, solo pienso en lo que haré.

— Tienes que venir conmigo, estarás en una casa segura a partir de hoy, aunque ella creerá que estás en la cárcel — La agarro del brazo mientras la dirijo a mi coche, veo en su mirada que está en shock de lo que le he dicho y es incapaz de moverse mucho, hasta que por fin se detiene abruptamente para, ya va... ¿Qué? Pensé que iba a gritarme de nuevo pero eso es lo menos que hace, su voz es suave, inteligente y a la vez desesperanzada.

— Bien, solo dime cual es el plan y lo haré, no pienso que te siga a todos lados y no me digas nada, haremos esto a mi manera ya que es mi amiga, y es nadie para ti — suspira y se dirige ella sola al coche montándose en el, quedo sorprendido por todo lo que dijo, pensando en que decir pero como siempre me sigue alterando cuando baja el vidrio del carro.

— ¡Hey, sube, no me hagas esperar hay poco tiempo! — Gruñe y creo saber por qué es la mejor amiga de mi ángel. Me subo al coche y nos dirigimos al Centro de Mando no nos molestamos en dirigirnos la palabra, así que todo el camino se escucha por lo bajo No me compares de Alejandro Sanz que irónico.

Cuando llegamos a la base aislada de la ciudad ella es la primera en salir, cruzamos la entrada y esta vez hay más agentes de costumbre, evidentemente están casi toda la organización encubierta presente y eso incluye de otros países.

Gaia se dirige a mi entusiasta — Dios... Por fin llegaste—Me agarra la mano y me jala — Ven, sígueme, no mas a creer lo que encontramos — Esta vez se fija en Eliana quedándose un poco impresionada — ¿La amiga de Clara?

— Sí, tranquila no es lesbiana ¿cierto? — Le sonreí a Eliana y al ver la expresión de Gaia me burlé.

— ¿Eres lesbiana? — Le pregunta a Gaia y sonríe encogiéndose de hombros— Eso explica muchas cosas— No sé qué cosas, solo me importa saber el maravilloso descubrimiento que hicieron para salvar a mi campanilla.


No Te RindasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora