Capítulo 6

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Ethan Miller

Después de un buen tiempo me subieron a planta, aunque sentía muchísimo dolor tenía ganas de verla, de poder abrazarla, necesitaba volver a notar su fragancia junto a mí.

Y ahí estaba, como la última vez que estuvo mi casa, con esa carita de ángel, con sus ojos verdes brillantes que no se separaban de los míos.

Al principio la noté cortada, no le salían las palabras pero finalmente se atrevió.

-Ethan yo... Quiero que sepas que lo... - Noté como se le cristalizaban los ojos cada vez más.

-No Alice, no tienes por qué pedir perdón, en estas últimas semanas he estado comportándome como un idiota, intenté olvidarte con las peleas pero no hacía más que acordarme más de ti. Y, cuando estaba en el ring, cuando me viste tirado, supe que lo único por lo que realmente valía la pena luchar era por ti.- Confesé, Alice estaba derramando lágrimas que intentaba secar pero ellas eran más rápidas.

- Fue culpa mía, cuando tú lo único que intentabas era protegerme y yo solo me dediqué a ignorarte, pero que sino hubieras echo eso quizás ahora sería el hazmerreír de todo el instituto y de verdad, no quiero volver a perderte, cuando te vi en el ring, no soporté verte tan débil, te necesitaba y aquí estás, luchando contra todo, no sabes cuan agradecida estoy, te quiero...- dijo abrazándome- chico nuevo.- susurró.

-Eres lo mejor que he tenido en mi vida.- confesé, ella sonrió.

-No me pienso separar de ti, lo prometo.- dijo besando mis labios, me olvidaba del dolor que sentía si ella estaba a mi lado. -Ah por cierto, vi lo de Katie.- dijo riendo, lo sabía, la conozco demasiado bien, en algún momento lo soltaría.- Y también supe que ella fue quien se intentó acercar y tú la apartaste.

-Y también sabes que te odia ¿no?- dije riendo.

-Si eso también lo sé, pero no me importa lo que sienta esa guarra por mi.- Rió con fuerza, estaba tan preciosa cuando sonreía, me encantaba verla feliz en los peores momentos, era una chica fuerte.

Alice Black

Le pedí a Alex que se esperara un fuera, necesitaba hablar a solas, él hizo una mueca extraña y asintió, era un tío legal, me caía bien.

Cuando trajeron a Ethan a la habitación estaba sin palabras, con un nudo en la garganta, para lo único que tenía fuerzas era para abrazarle. Iba notando como mis ojos empezaban a llenarse de lágrimas incontrolables.

Volver a mirar esos ojos azules era lo mejor que tenía. Iban pasando los días y notaba como cada momento que estaba a su lado estaba más segura de que nunca me separaría de él.

Al día siguiente operaron a Ethan, aunque Alex no paraba de contarme historias graciosas para que me relajara estuve inquieta. Después de unas horas volvieron a subirlo a planta, al principio estaba un poco atontado pero me relajó verle una media sonrisa que le sobresalía de la boca, tenía una gran capacidad de hacerme feliz, se podría decir que era cómplice de mi felicidad.

Ethan Miller

Dos días después de la operación me dieron el alta, el doctor no paraba de darme explicaciones de lo que tenía que hacer y de los medicamentos que tenía que tomarme, aunque yo no le presté mucha atención asentí.

Nos subimos al coche de Alex el cual nos dejó enfrente de la casa de Alice.

-Muchísimas gracias por todo Alex, sobre todo por estar atento a ella en todo momento, te debo una tío.- chocamos las manos, se despidió de Al, diciéndole unas cosas al oído que no llegué a escuchar y después el coche se fue alejando por las calles.

Carta 623Donde viven las historias. Descúbrelo ahora