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En un punto de la casa los tres se separaron guiados por el instinto y la angustia.

Jaebum abría a patadas cada habitación de la parte donde estaba. Nada, el olor de Youngjae parecía ser cada vez menos. Continuó con el de alado y antes de patear un choque del aroma que lo enloquecia golpeó su nariz.

Giró hacía el lugar de donde provenía, llego al frente de la puerta golpeando de una manera que se partió cayendo al suelo. Buscó con su mirada, todas las habitaciones parecían ser bastante grandes pero aquella era aún más. Entró atormentado con sus mismos pensamientos, entre vueltas y miradas por todos lados, lo pudo ver al fondo colgado, bañado en sangre y desnudo.

No podía respirar al mirar semejante imagen frente a él. - Youngjae... - susurró por poco doblando sus piernas al suelo.

- ¿Ja..Jaebum? - su voz era tan baja, sin color, casi un hilo, pero le dio fuerzas para pararse y correr hacía él al saber que estaba vivo.

- Estoy aquí, cielo - quitaba con sumo cuidado cada soga de sus brazos y piernas, lo cargó dejándolo en el suelo para quitarse su camisa y ponérsela cubriendo su desnudez - Lo lamento, lo lamento. - besaba una y mil veces su cabeza. Su mano se deslizó hasta sus glúteos, la levantó viendo sus dedos empapados de sangre y que de su entrepierna bajaban mucho más que gotas del líquido rojo. Gritó berreando al darse cuenta que algunos fluidos no eran de él.

Se quería matar por dejarlo sólo por tanto tiempo, quería morirse al no poder defenderlo cuando se lo juro aquella vez que lo convenció de salirse de aquel lugar de mala muerte y que Youngjae ciegamente creyó en él al haberse enamorado de la bondad que siempre veía en los ojos miel del gul.

Lo amaba tanto como Youngjae a él y podía jurar que más. De todas las parejas guls que tuvo, de todas los humanos con los que mantuvo algo, él fue el único que lo aceptó sin sentirse aterrado de su condición. Youngjae sabía que podía matarlo en cualquier momento debido a la necesidad que tenían de comer carne humana y no comida mundana.

Jaebum sabía sobre lo del destino y todo lo que uno de sus creadores había echo para que los guls dejarán de existir de la faz de la tierra. Pero más que algo predestinado, él podía sentir ese sentimiento genuino por Youngjae, sentimiento que lo estaba quemando al sentirse culpable de verlo de tal manera.

- ¡Mierda, Youngjae! - Lo apretó contra su pecho. - Perdóname, perdóname, maldición.

- L-lo s-siento - Llevó su mano hasta la mejilla de Jaebum - T-Te p-prometí que nadie más me tocaría...

Cerró sus ojos provocando que sus lágrimas cayeran en el rostro de Youngjae - Tú no tienes la culpa de nada, amor. Te querré siempre.

Los aplausos aparecieron atrás de él por la puerta. Jaebum giró con cuidado de no lastimar a su novio.

- ¡Qué escena tan más peculiar, digna de una novela romántica! - el rubio se acercó en paso lento mordisqueandose su labio sin dejar de mirar a los dos hombres en el suelo. - Me presento, soy Daehyun. El que estuvo con tu chico.

Jaebum percibió un choque de ira concentrándose en su pecho y finalmente esparciendose por cada parte de todo su cuerpo.

- Es bastante guapo - prosiguió.

Jaebum puso aún lado a su novio sin antes besarle la frente - Saldremos de aquí, cielo.

-¿Podrás hacerlo?

El líder se levantó del suelo - ¡Te haré mierda, hijo de puta! - aseguró yendo hacía el gul.

- ¡Venga!

(...)

HoSeok había entrado a otro túnel más que lo llevaba a otra parte de alguna otra casa abandonada. Se adentro a los pasillos de la zona y agudizó su oído buscando escuchar cualquier cosa que le indicará donde estaba TaeHyung.

GUL」YoonminHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora