Capítulo 2 "Cambio de luz"

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El canto de aquella ave creada digitalmente le despertó nuevamente y cuando se sentó en la orilla de la cama para buscar las botas negras que eran parte del uniforme, se dio cuenta de que un par de camas todavía seguían vacías y solo suspiró mientras se preguntaba si seguirían vacías hasta el final, pero no tenía tiempo para preocuparse de otros.

Se lavó y tomó el desayuno en el comedor como estaba estipulado y salió para esperar a que su usuario llegara en el lugar de reunión preestablecido por las personas del lugar.

Había algo extraño con su usuario, lo había observado y tratado de analizar en esos días que pasaban para tratar de comprenderlo, pero había una contrariedad notoria entre su personalidad y su título de obediencia; nunca había visto que un ciudadano ejemplar tuviera pensamientos negativos sobre la sociedad cuando prácticamente estaban apegado a todas las leyes de ella.

Las personas en la sociedad se dividían en cinco niveles o letras para representar su importancia o nivel de obediencia, perfección y lealtad; la letra "S" era la calificación más alta y la "D", la más baja. Los ciudadanos calificados con la "S", eran considerados como la elite social, por lo que solían convertirse en miembros para puestos altos en el área laboral ya que eran obedientes. La letra "A" definía a los individuos que estaban a un paso de la perfección y mientras se seguía con el orden de las letras B, C y D, esa calificación se iba deteriorando, dejando a los últimos como una mancha imperfecta de la sociedad que debía ser corregida a como diera lugar, por ello que estuviera en ese lugar en esos momentos para "enderezarse".

Vio al castaño acercarse y solo le siguió en silencio cuando este le sugirió dirigirse cerca de una arboleda para aprovechar la sombra que proyectaban. No hablaban mucho y sus conversaciones se limitaban a escuchar y responder de vez en cuando con monosílabos cuando su usuario preguntaba su opinión sobre algo o le hacía preguntas que probablemente estaban en el programa de adaptación para los imperfectos.

Era normal a decir verdad que todos parecieran extraños entre ellos, incluso entre los propios miembros que conformaban los usuarios, la amistad no era practicada y las relaciones no existían como tales, por ello que nadie pareciera cercano a otra persona en el lugar ni fuera de él.

Habían pasado un par de días y cada vez que estaba con el castaño se dedicaba a observar, memorizar patrones en silencio mientras respondía de vez en vez para que nadie notara lo que hacía; tenía pocos días y no planeaba ser exterminado, no cuando tenía que recuperar algo.

Su cuerpo poco a poco comenzaba a recobrar las energías de antes y el hecho de que los fármacos hubieran desaparecido de su dieta le ayudaban a estar más lúcido, a poder pensar con más claridad y recordar pensamientos que se habían tratado de borrar de su cabeza. Tenía que tener cuidado si quería escapar, los guardias recorrían los alrededores durante todo el tiempo que se les permitía permanecer fuera e incluso en la noche según había observado cuando fingió que necesitaba ir al baño una madrugada frente a una cámara y es que aunque hubiera tratado de hacer las cosas de otra manera, la puerta de los dormitorios estaba cerrada para evitar que alguno intentara salir sin autorización; no eran estúpidos.

Había pensado que la noche sería un buen momento de huir, la oscuridad le ayudaría a ocultarse en el bosque que los rodeaba, pero al parecer era más peligroso porque las cercas que se levantaban sobre los muros funcionaban con electricidad y a menos que estuviera hecho de aislante no pasaría de ahí, así que se tendría que arriesgarse a realizar su escape durante el día.

-¿Qué piensas sobre el día?- miró de reojo al castaño sentado a su derecha y volvió la vista al frente.

-La brisa es cálida y agradable al contacto- comenzó a decir cerrando los ojos por unos segundos -el cielo es claro como la mirada inocente de un niño y...- la mano del menor le cubrió la boca y la apartó unos segundos después.

-No hables de esa manera- le corrigió.

-¿Acaso pensaste que diría algo como "temperatura rondando los 30°C, cielo despejado"?- cuestionó con seriedad y sonrió al apartar la mirada de él al notar que realmente esperaba una respuesta de esa clase –lo siento usuario "S", verá, yo no soy lo que se espera de un miembro de la sociedad-

-Y por ello está aquí- dijo el castaño.

Asintió –y por ello usted está aquí tratando de corregirme- volteó a mirarlo y pareciera que el más joven se sintió intimidado por su mirada –lo siento- agregó antes de dejar de observarlo, claro que no le diría que su disculpa era vacía, pero necesitaba jugar a ser un buen sujeto que se arrepentía de sus acciones y buscaba remendar sus errores para volver a una sociedad sin sentido.

-Lo dejaré pasar por esta vez en los informes, pero no lo haga de nuevo-

Su usuario era extraño, al parecer tenía muchas consideraciones con él por alguna razón porque dudaba que alguno de su categoría no anotara algo en los informes que debía entregar cada día a las personas encargadas y entonces recordó que este había mencionado que tampoco le gustaba mucho el lugar; sin dudas era alguien muy raro.

No tenía tiempo para interesarse por alguien si no le servía para huir del lugar antes de que la cuenta regresiva terminara.

Pareciera que poco más de dos semanas eran suficientes para encontrar una salida o hacer algo, pero la realidad era que era todo lo contrario, especialmente si no podía deambular por su cuenta y siempre estaba siendo vigilado por su usuario cuando no estaba dentro de los lugares donde estaban los dormitorios o el comedor, donde era vigilado por cámaras las 24 horas del día y guardias caminaban a su alrededor.

Sus ojos constantemente estaban observando todo a su alrededor de forma discreta sin importar donde se encontrara, no sabía si alguien más tenía alguna idea similar a la suya, si planeaba escapar al igual que él o destruir el lugar, pero no se podía dar el privilegio de confiar en nadie más que en sí mismo aunque eso significara dejar al resto a su suerte y es que no podía tomar riesgos tan grandes cuando era el único que se interesaba por lo que él.

El tiempo se movía de diferentes maneras según su percepción aunque sabía que no era posible, pero eso no impedía que el día pasara a prisa y la noche fuera lenta y tortuosa con su oscuridad.

"Pronto estarás fuera" se decía mentalmente cuando sentía la preocupación mezclarse con la desesperación de estar atrapado a pesar de haber abandonado su prisión y aquel pensamiento de caminar entre los árboles, respirar el aire puro y sentir los elementos agolparle sin que nadie lo viera resultaba tan maravilloso, le recordaba el pasado, su vida antes de que lo encerraran.

-No sabía que un usuario de elite podía encubrir los errores de una mancha social- comentó con cierta ironía al referirse de esa manera a sí mismo cuando pensaba todo lo contrario.

-No los cubro, es solo que sé que no es fácil para usted adaptarse, eso es todo- respondió, sabiendo de antemano que alguien de clasificación "D" tenía que trabajar mucho para tomar el rumbo adecuado a diferencia de otros.

-Que considerado- sonrió.

-Recuerde que no debe hablar de esa manera- le recordó, el mayor era bastante extraño.

-¿Por qué está aquí?- le cortó, cambiando de tema.

-Es porque es parte de mi preparación para en un futuro tomar un cargo alto en la ciudad; soy bueno en matemáticas- respondió sin hacerse mucho problema aunque era extraño que se lo hubiera dicho cuando no tenía la obligación de responder ese tipo de preguntas que no estaban marcadas en las acciones de reeducación y obediencia que sus superiores le pidieron.

Asintió y se quedó pensativo un momento, solo había tres categorías de manuales o libros permitidos en la sociedad que correspondían a lengua –para aprender el idioma, gramática y escritura-, matemáticas –para solucionar problemas y mejorar su razonamiento en equipos tecnológicos- y reglas sociales que eran las que regían toda la convivencia entre los habitantes, comportamientos, vestimenta y demás.

Entonces asumió que era normal que quisieran aprovechar una mente buena y obediente para tomar un cargo sin tener problemas porque tenía el nivel de obediencia, lealtad y perfección que se buscaba que todos alcanzaran.

El menor había llegado a ese lugar luego de recibir una invitación por parte de los divinus que estaban a cargo de la ciudad, para ayudar a otros a recordar el camino luego de haberse perdido un poco, aunque había pensado que serían niños o algo similar siendo que normalmente cuando estos comenzaban a incorporarse a la sociedad tenían algunos problemas porque sus mentes todavía no comprendían del todo las reglas, así que le había sorprendido saber que su "sujeto" se trataba de alguien de su rango de edad, el cual solo le llevaba unos meses de diferencia.

Había visto el expediente del mayor en los papeles que le habían entregado junto con lo que debía enseñarle del manual de reglas sociales, pero solo se mencionaba que había estado en prisión por violar la ley y los puntos a tratar con mayor concentración para que mejorara, por lo que tenía cierta curiosidad y es que no entendía que alguien fuera contra las leyes cuando todo estaba muy bien y vivían cómodamente en las ciudades sin preocuparse por nada porque todos tenían trabajo, casas y comida en la mesa, ¿qué más podrían necesitar además de eso?

Se escuchó el sonido que avisaba que su tiempo con su usuario se terminaba por ese día y se levantó del césped para irse a reunir con el resto al lugar establecido para formarse y regresar a los pabellones donde les daban tiempo a solas para meditar en unos pequeños cubículos porque pensaban que repasarían las cosas aprendidas durante el día cuando la realidad era que él usaba ese tiempo para idear cosas aunque en ocasiones resultara un poco complicado sabiendo que había cámaras a pesar de que pasaban por detectores para comprobar que no tuvieran nada con lo que pudieran hacer daño a otros o a sí mismos y que hubieran podido traer de fuera.

Las telas atraparon su cuerpo cuando se acostó en su cama asignada esa noche y sintió una ligera sensación de aprehensión en su pecho al saberse sumergido en la oscuridad y el silencio, no le gustaba mucho la sensación, no después de que los fármacos en la prisión le hubieran provocado alucinaciones -relacionadas con el día antes de su arresto- los primeros meses; eran peores que pesadillas.

Su mano izquierda se movió por instinto con intención de alcanzar cierta parte de su cara y suspiró alejándola antes de hacerlo porque estaba seguro de que alguien podría estar observando por las cámaras incluso en la oscuridad y no pensaba darles la satisfacción de que se dieran cuenta que en ocasiones eso le molestaba.

Cerró los ojos fingiendo dormir y trató de enfocarse, solo tenía una semana para irse antes de que se deshicieran de él y sentía que no avanzaba, debía haber algo que pudiera hacer, cualquier cosa que le sirviera y recordó que había un lugar donde no había cámaras; el baño. Sabía que no dejarían nada a su alcance para intentar infringir daño al guardia que los esperaba afuera, pero eso no significaba que no pudiera crear algo para lograrlo.

Todo seguía un patrón se recordó mientras estaba en el comedor desayunando junto al resto luego de que amaneciera. Había guardias afuera y las cámaras les observaban en el interior, así que se levantó con su plato y los cubiertos para irlos a dejar al lugar asignado y fingió tropezar, haciendo que el resto volteara a mirarlo por culpa del ruido de la porcelana y el cristal quebrándose contra el piso y aprovechó la distracción creada por dos guardias entrando para tomar un pedazo de cristal del vaso roto y esconderlo en la cinturilla de su pantalón después de hacer un corte en uno de sus dedos de su mano izquierda.

-Lo siento, creo que el piso estaba algo resbaladizo, limpiaré bien- hizo una pequeña venia y sonrió cuando estos le dijeron que uno de ellos lo haría -¿podría ir a limpiarme entonces?- preguntó, mostrándole que estaba sangrando -¿por favor?-

Cerró poniendo el pestillo y sonrió arrogante, los guardias habían sido muy idiotas en no fijarse bien que no faltara nada; se quitó la camiseta y sacó el pedazo de cristal viendo con detenimiento que lado parecía más afilado y comenzó a rasgar la orilla de la camiseta para cortar una tira de tela sin que se notara cuando se fajara y sacó los cordones de una de sus botas partiéndolo por la mitad para luego colocar una de ellas de nuevo en los ojales del zapato.

Guardó el pedazo de cristal en la tela que había cortado y la dobló al ancho de la cinturilla de su pantalón para colocarla ahí para que pasara desapercibida porque no quería alertar a nadie sobre sus posibles planes.

Cuando salió del baño le mostró que la herida había dejado de sangrar al guardia y luego tomó su lugar en la formación con el resto mientras sus usuarios llegaban.

-¿Podemos ir a la banca que está cerca del árbol donde hemos ido la mayoría del tiempo?- el castaño lo miró por unos segundos y luego asintió asumiendo que tal vez la familiaridad del lugar donde aprendía podía ayudarle con su reeducación.

Tal vez no podía tener el control de la situación, pero aquel lugar era el único donde había aprendido a medir el tiempo conforme el sol se movía porque era el que más habían frecuentado en esos días a diferencia del resto.

"Los guardias que caminan por el lugar se encuentran alrededor de las doce, siguen con su camino y se separan los suficiente para no notar que alguien pasa por sus espaldas por al menos dos minutos antes de que los que vienen de frente puedan verte... dos minutos"

-Y como te decía...-

"El agua de los árboles cerca del muro hace la tierra blanda, probablemente la parte de abajo haya sufrido daños por la humedad y los años además de las lluvias"

Volteó a mirar al castaño y le apartó la libreta que llevaba en manos para arrojarla lejos a sus espaldas -¿por qué lo hiciste?- se encogió de hombros –ya hablaste mucho- respondió y sonrió cuando el menor se dio la vuelta luego de pedirle que se quedara ahí mientras iba por ella.

Sabía que no podía alejarse del menor y era mejor distraerlo un momento porque no pensaba llevar las cosas tan lejos, al menos no si no era realmente necesario, así que se levantó y comenzó a caminar con dirección al muro como si no le causara ninguna preocupación tener solamente dos minutos para salir de ahí mientras sacaba lo que había ocultado entre sus ropas para comenzar a enrollar un extremo de la tela alrededor de su mano al saber que probablemente necesitaría golpear un poco para hacerse una salida si no podía salir por arriba.

-¿A dónde vas?- escuchó hablar al castaño alcanzándolo y cuando lo vio con intenciones de dar aviso, lo sujetó de la muñeca.

-Tendrás que venir conmigo- le dijo con seriedad, había olvidado que todos llevaban un silbato en el cuello para avisar si tenían problemas con sus sujetos asignados, pero si le veía el lado bueno, si las cosas se ponían mal podía usarlo de rehén.

No iba a delatarlo él ni nadie.

-¿Qué?, yo no...- decía al notar a dónde comenzaba a caminar mientras le jalaba.

-Si no haces lo que te diga te mataré, así que guarda silencio- lo amenazó poniendo el pedazo de cristal cerca de su cuello luego de mantenerlo en su mano por si lo necesitaba mientras caminaba con aquella dirección –un corte y comenzarás a desangrarte- le susurró.

Tiró de él cuando vio que parecía haber comprendido y se dirigió al muro –espera, no podrás salir por ahí- dijo al notar sus intenciones –las paredes no son reales, usan un programa para que se vean de esa manera, pero en realidad están hechas de metal-

-¿Qué?- preguntó incrédulo.

-Solo puedes salir si tienes la tarjeta de uno de los guardias y su rostro, es imposible así que olvídalo y regresemos a...- quizás nadie lo notaria, podía decir que el sujeto estaba intentando caminar porque eso le ayudaba para despejarse y pensar mejor.

-Yo no pienso regresar- y el castaño se quedó en silencio cuando aquellas palabras fueron pronunciadas y algo en su mirada le dijo que lo decía en serio.

-¿A dónde van?, usuario estás lejos de tus zonas asignadas- se escuchó un guardia y el mayor de ambos maldijo internamente antes de tirar de la muñeca del castaño para apresurar el paso.

-Quédate ahí o me las pagarás- dijo luego de empujarlo detrás de unos arbustos cuando se acercó a las pequeñas arboledas en el lugar, esperando que el sujeto se acercara y pidió internamente que no hubiera avisado a los demás o estaría en serios problemas.

El castaño iba a levantarse cuando escuchó un quejido y se acercó a gatas para mover las ramas y las hojas que obstruían su vista, pero prefirió no haberlo hecho porque vio al moreno sujetando una tela entre sus manos mientras tiraba de ella a espaldas de aquella persona, ahogando al guardia que habían visto hace poco, no podía matarlo o ¿si? Y se apartó no queriendo ver eso porque temía que le hiciera lo mismo.

"Solo un poco más" se dijo sujetando con todas sus fuerzas la tela, dejando que sus nudillos se pusieran rojos por el esfuerzo mientras el sujeto intentaba alcanzarlo para zafarse, pero no podía dejar que avisara a los otros cuando esa era su primera y última oportunidad para salir de ese lugar.

Soltó un extremo y cuando el sujeto cayó de rodillas al suelo intentado tomar aire, lo golpeó tan fuerte como pudo en la cabeza para dejarle inconsciente, podía ser que estuviera desesperado pero no iba a matar a alguien si no era necesario.

-Ayúdame- le había pedido al menor y aunque vio a este dudar, su mirada fue suficiente para que se acercara para ayudarle a sujetar al guardia luego de encontrar la tarjeta de acceso entre sus ropas.

-El patrón de la pared se repite cada tanto, hay que encontrar el punto donde termina y comienza de nuevo- le dijo el castaño cuando comenzaban a avanzar y esperaba que nadie los viera.

Al parecer las cosas eran más complicadas de lo esperado y aunque sabía que el castaño le estaba ayudando porque había amenazado con lastimarlo, estaba seguro de que podría haber usado el silbato para avisar a los guardias cuando él estaba ocupado intentando deshacerse del que los había visto y haber huido, pero no había hecho nada de eso y se había quedado.

Vio al castaño tomar la tarjeta y meterla en una ranura invisible en aquella línea que parecía dividir los bloques de la pared y se abrió un acceso mostrando un identificador como los que había visto antes cuando recién llegó y fue a la sala de asignación de usuarios.

Ambos sujetaron al guardia pasando sus brazos por sus hombros y lo pusieron frente al identificador, viendo que una luz verde analizaba su rostro de arriba a abajo hasta que se abrió un espacio lo suficientemente grande para salir.

Dejaron al guardia recostado en el suelo y cuando atravesó el muro, comenzó a sonar una alarma en todo el lugar probablemente porque había detectado el brazalete, por lo que se giró y vio que el castaño se quedaba adentro mientras el espacio para pasar comenzaba a cerrarse; tenía que huir de ahí cuanto antes para que no lo encontraran, pero en un impulso se movió y sujetó la muñeca del castaño halándole hacia él.

"¿Qué?"

Podía ser que no debería interesarse en un sujeto que no estaba de su parte, pero sabía que si lograban averiguar que le había ayudado podían hacerle daño y por extraño que resultara, una parte de él no quería que lo hicieran, quizás por culpa de la compasión o porque había pasado mucho tiempo desde que creía que podía confiar en alguien.

-Tenemos que irnos...- le avisó el moreno.

Without Love {YeHyun}Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora