Capítulo 1 "Perspectiva"

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La oscuridad gobernaba el lugar excepto por pequeños ases de luz que se colaban de algún lugar que no podía ubicar. La luz parecía tan nítida, tan extraña, era como si pudiera sentirse y sus dedos en algún momento trataron de tocarla como si fuera algo físico porque al parecer había olvidado que esta era incorpórea o se debía a que tenía mucho sin verla, semanas quizás.

Se sentía algo acalambrado y somnoliento, y se debía principalmente a que no tenía mucho espacio para moverse y sus energías parecían siempre estar agotadas de alguna manera, como si la poca actividad mantuviera su cerebro en un estado de reposo constante en el cual le ordenaba dormir, aunque tampoco ayudaba que le dieran pastillas junto a la comida todos los días para mantenerlo a raya al igual que al resto y aunque al inicio se había negado a consumirlas, a nadie le gustaba recibir descargas de aquella vara paralizante que llevaban los guardias vestidos con ropas blancas, así que fue cosa de los días acostumbrarse a sentirse desorientado por momentos a causa de los medicamentos.

Ardía, sentía una ligera de sensación de molestia y aunque ya había pasado tiempo, ese lugar en su persona seguía causándole esa sensación.

Bajó la mirada un momento y captó la pequeña luz roja del brazalete de metal que adornaba su muñeca como un recordatorio de varios sucesos que parecieron acabar con su modo de vida, una luz que representaba un castigo y una tortura para su alma acostumbrada a ser diferente.

Una vara golpeando las barras metálicas al paso de uno de los guardias atrajo su atención al igual que la de otras personas que rondaban su edad y que habían sido llevados ahí por motivos similares al suyo, y pronto los pasos se detuvieron al igual que el sonido del metal –por fin ha llegado el momento de reincorporarse a la sociedad, pero eso también dependerá de ustedes ya que es su deber abandonar la clasificación "D" y obtener la "A" e incluso podrían llegar a obtener la perfecta "S" si trabajan en ello... un campo de reeducación y obediencia será su hogar ahora, así que depende de ustedes trabajar para lograr cambiar ese pensamiento torpe anarquista que amenaza nuestra perfecta sociedad- dijo una joven vestida con un conjunto blanco que reflejaba la poca luz del lugar y que llevaba el cabello completamente recogido en un moño.

La castaña iba a salir de la habitación y se detuvo antes de llegar a la puerta, girando para dirigirse nuevamente a aquellas personas –olvidé mencionar que si no logran una mejoría en dos meses serán exterminados- sonrió –verán, podemos prescindir de material no adecuado y ustedes no representan una pérdida que valga la pena, así que es decisión suya funcionar como miembros activos de la sociedad o ser borrados de ella- y salió luego de pasar la tarjeta de acceso por la cerradura y que se verificara su rostro por un analizador para evitar que cualquiera pudiera entrar o salir si por alguna razón había conseguido una tarjeta.

Les habían esposado minutos más tarde y les habían vendado los ojos para trasladarlos a otra habitación o eso creyó hasta que sintió que esta se movía y pudo captar lo que parecía ser el sonido de los neumáticos rodando en la tierra mientras estaba sentado y escuchaba los ligeros murmuros de otros.

Un hombre alto y corpulento vestido con ropas blancas puso el código de acceso y la pared cristalina que impedía que las personas que trasladaban se escaparan, se desvaneció, dejando ver mejor a todos aquellos que iban a ser nuevos miembros en el campo de reeducación y obediencia.

Otros hombres llegaron para apoyarlo y les hicieron formarse en una fila para después quitarles las vendas de los ojos sin quitar todavía las esposas puesto que lo harían hasta que estuvieran adentro –¡caminen!- gritó con fuerza para que todos lo escucharan y fue al inicio de la fila para guiarlos a la sala de ajuste antes de que pudieran estar en contacto con otros miembros del campo de concentración.

Vio paredes blancas a su alrededor cuando le tocó ingresar a una habitación que tenía un único cristal de casi el tamaño de una de las paredes después de que le quitaran las esposas y se estremeció cuando escuchó repentinamente una voz que parecía hablar por un micrófono –desnúdese detrás de la cortina negra y manténgase en el círculo en el centro de la habitación- escuchó que dijo la voz de una mujer mayor o eso creía –sujeto del programa de reeducación y obediencia , obedezca, no creo que desee comenzar mal su tratamiento o puede pasar un mes de confinamiento y ajuste intensivo-

Se mordió el labio al saber a lo que se refería siendo que se los habían mencionado cuando recién ingresaron a la sala de ajustes y comenzó a apartar los harapos que fungían de ropa de su cuerpo una vez que se colocó detrás de la cortina, aquella apenas lo suficientemente alta para alcanzar la altura de sus hombros, quedándose desnudo como le habían pedido y elevó la mirada cuando escuchó un sonido extraño y vio entonces un tubo cristalino comenzar a descender.

-No se mueva- ordenó de nuevo la voz mientras detrás del cristal dos hombres hacían anotaciones sobre lo que veían y analizaban en ese momento del individuo.

El tubo le rodeó y comenzó a tensarse cuando sintió que este comenzaba a llenarse de agua con él dentro, su pecho comenzó a agitarse y se preocupó cuando el agua no dejaba de subir y casi alcanzaba su nariz, pero aunque trató de flotar para que no le cubriera no pudo, por lo que tomó una gran bocanada de aire y cerró los ojos cuando siguió subiendo.

-Es un químico para desinfectar y limpiar su persona, así que dolerá un poco- explicó, además de que estaba diseñado para que el cuerpo humano no pudiera flotar en él o no se desinfectarían adecuadamente.

Apretó más sus párpados y sintió que el oxígeno comenzaba a escapar con mayor prontitud mientras sentía el líquido comenzar a quemar su piel y quiso hablar para decir que ya no podía soportar más, que necesitaba tomar aire y solo aguantó lo necesario cuando el líquido comenzó a reducirse para poder respirar luego de escuchar el sonido moviéndose y tosió un poco al sentir que casi se ahogaba.

-En la habitación contigua encontrara el uniforme que debe utilizar dentro de las instalaciones y la información recabada se traspasará a su brazalete cuando coloque su muñeca en el compartimiento a un lado de la puerta antes de que se abra; su oficial al mando lo estará esperando junto a los demás cuando termine de vestirse-

No dijo nada y solo siguió las instrucciones, encontrando un pantalón ligeramente holgado de color rojo oscuro y una camiseta sin mangas de color negro, y no pudo evitar que el color le recordara a la pequeña luz redonda del brazalete que llevaba como segunda piel en su muñeca.

El sol le cegó cuando salió junto a los otros mientras seguían órdenes del quien parecía sería el encargado de su grupo "D" y puso una de sus manos para cubrir la luz del sol que le golpeaba los ojos; había pasado tanto desde que no veía tanta iluminación que parecía resultar algo intensa para su vista. Rápidamente después de que sus ojos parecieran adaptarse, observó el lugar, pero más precisamente aquellos grandes árboles que había alrededor del territorio, escuchó un pájaro hacer un sonido raro al pasar y sonrió, ¿cuánto había pasado desde que no veía algo como eso? Incluso el aire se respiraba tan puro que solo cerró los ojos por unos segundos y aspiró llenando sus pulmones con ese aroma tan estéril y tan contaminado por la naturaleza al mismo tiempo, de aquella manera extraña en que resultaba agradable a los sentidos.

Y aunque le hubiera gustado quedarse así un poco más, pronto les hicieron avanzar para explicarles las reglas de su estadía, sus horarios, asignaciones, dormitorios, en otras palabras toda la planeación de su existencia en esos días que se suponía debían ser suficientes para hacerlos entrar en "razón" y que pudieran volver a integrarse a la sociedad tan perfecta que existía.

Escuchó por obligación, pero no tenía pensado quedarse mucho tiempo en el lugar, tenía planes y en ellos no se incluían ser el títere de nadie ni formar parte de algo que no deseaba, menos después de lo sucedido.

Mientras caminaba observaba su alrededor y notó que al parecer todos usaban diferentes uniformes y lo asumió a su clasificación, siendo que todo seguía ese mismo patrón según veía; azul, verde, morado, amarillo, rojo... si recordaba un poco sobre el significado de los colores según había leído una vez en el pasado, los primeros eran colores relajantes o calmantes, por lo que posiblemente representaban a los sujetos con la clasificación "S" y "A", mientras que el morado y el amarillo debían ubicar a los individuos de clasificación "B" y "C", y el rojo era obvio siendo que él lo tenía.

Por ese día parecía que no harían nada salvo descansar para iniciar a la mañana siguiente y se sintió extraño cuando les ubicaron por grupos de alrededor de ocho personas por habitación, donde se encontraban camas individuales separadas por algunos cuantos centímetros y aunque creyó que sería ingenuo de su parte dejarles solos, notó que había una cámara en una parte del techo que parecía grabar todos sus movimientos, así que supo que tendría que tener cuidado con lo que hacía si no quería ser encerrado de nuevo.

Su cabeza se hundió ligeramente en la almohada y su exhalación hizo un sonido audible; extraño, así se sentía en ese momento con la mirada en un techo blanco en una habitación blanca, en realidad ese color parecía resaltar en todos lados sin importar a dónde mirara.

Puso su muñeca frente a su rostro y suspiró al ver la luz roja y aquella letra "D" grabada en el metal, esa que le estaba sentenciando y era un aviso para mejorar o ser borrado del mapa tal y como les habían mencionado.

Tenía que hacer algo, pero la pregunta era cómo.

Las luces se apagaron minutos más tarde y sus ojos se cerraron.

Without Love {YeHyun}Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora