Niall vuelve a agarrarle el brazo. Esta vez no deja de mirarle a la cara mientras vuelve a colocar la tirita y Le baja la manga—. Y pensé, y quizá pensé mal, que tú estarías bien, que entre la última vez que nos vimos y ahora no tendrías ocasión de, bueno, de hacerlo. O sea, no paré de pensar. ¿Cuándo tendrías ocasión de hacerlo? En casa no, con tu hermano y su mujer por ahí, y en el instituto tampoco.
A ________ se le pasa por la mente la imagen del lavabo de las chicas, pero no dice nada.
—Aun así —continúa Niall—, seguí debatiéndome entre contárselo o no. No pegué ojo
en toda la noche, solo podía pensar qué hacer.
Ahora __________ ya sabe por qué él tiene esas ojeras. Se le ve completamente derrotado y
ella siente una inmensa culpabilidad. Ella nunca ha tenido la intención de hacer daño a
otra persona.
—¿Me puedes decir una cosa? —Niall la mira con expresión reservada, como si tuviera
miedo de la reacción de ella.
—Supongo —dice _________ después de meditarlo. Piensa que ya no debe esconderse
delante de Niall. Esto no es como estar con Samantha y las otras chicas en el jardín. No
tiene que preocuparse de decir algo incorrecto ni de fingir nada.
—¿Por qué lo haces? Y no me refiero a por qué no eres feliz, creo que eso ya lo he
entendido. Lo que quiero decir es, ¿por qué has tomado este camino?
_________ asiente pensativamente. Esta tendría que haberla visto venir. Al fin y al cabo, es
lo primero que ella preguntaría.
—No es algo que pueda explicarse tan fácilmente.
—Cuando veníamos hacia aquí... —empieza Niall, pero se para y aparta la mirada.
—Sí... —le anima con delicadeza.
—Me preocupaba que Andrea fuera a decir algo que te hiciera explotar. Y claro, al final
ha resultado que he sido yo el que te ha hecho explotar. Me refiero a cuando te he
dicho que estuve en la conferencia de tu padre. Yo soy el que ha dicho lo incorrecto. —
Su voz suena como si se hubiera decepcionado a sí mismo.
—No existe lo incorrecto —dice _________. Lo dice de verdad, ella no sabría decir qué será
lo próximo que provoque una sesión con la cuchilla—. Tampoco existe lo correcto.
Niall reflexiona sobre esto unos instantes.
—¿Me puedes decir otra cosa? ¿Me puedes decir dónde lo haces? No me gusta pensar
en ello pero no puedo evitarlo, y me estoy volviendo loco.
—Cuando dices dónde, ¿estás preguntando en qué parte de mi cuerpo o el lugar
donde estoy cuando lo hago?
—Bueno, las dos cosas —dice Niall.
Ahora es él el que parece que vaya a vomitar.
—Sobre todo en los brazos —responde _________ rápidamente, como si así todo
pareciera correcto—. Y te equivocas con lo del instituto. También lo hago allí, y en
casa, si no hay nadie, pero ya es un poco más complicado.
—Dios mío —murmura Niall—, y yo que pensaba que estabas a salvo.
—Y lo estoy —le asegura _________—, ya te lo he dicho. Tengo mucho cuidado de
mantener las heridas limpias. Y procuro no hacerme muchas cada vez... —Para de
hablar. El estado de Niall debe ser contagioso porque de repente ya no puede decir
nada más.
—Oh, ________, lo último que tú estás es a salvo.
________ no sabe cómo responder a eso. Se siente perdida de un modo indescriptible.
De repente, el depósito parece más oscuro; su pequeña parcela de luz se está
desvaneciendo. Se acerca a Niall.
—¿Puedo ver tu bolsa? —pregunta Niall de repente.
________ no entiende por qué se lo pregunta, pero le pasa la mochila encogiéndose de
hombros.
Niall la abre y empieza a sacar su arsenal: una cuchilla usada y una de recambio,
todavía con el envoltorio, junto a las tiritas que él le dio y un poco de desinfectante.
—Está claro que no serviría de nada tirar todo esto —murmura, dando vueltas a las
cuchillas en sus manos.
—No —asiente ________—, no serviría de nada.
—Prométeme una cosa —dice Niall de repente—, ¿Ok? ¿Me lo prometerás?
—Depende —contesta ________ con mucha cautela—. ¿Qué quieres?
—Tienes que llamarme antes de volver a hacerlo la próxima vez. Te lo digo en serio. Simplemente, llámame antes...
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