Capitulo 41

966 56 15
                                        

Una sombra detras de mis parpados, molesta e irritante, provocó que abriera lentamente mis ojos. Desorientada y agotada, giré la cabeza, encontrandome con mi papá dormido a un costado de lo que parecía ser, una camilla de hospital. Estaba dormido en un sillón individual, recargando su cabeza con su hombro, y generando un sigiloso ronquido. Intenté incorporarme sentandome en la camilla, pero estaba tan debil que ni siquiera podía pararme, solamente estaba recostada, hasta el respirar se me dificultaba. ¿Porqué estaría en un hospital? No había nadie mas en la habitacion, solo estabamos el, y yo, como siempre lo habiamos hecho desde que mi mamá falleció.

Después de darme cuenta que mis esfuerzos por levantarme no tendrían ni un efecto positivo, me recosté sobre la almohada otra vez, respirando entrecortadamente. ¿Porqué estaba inconciente? ¿Desde hacía cuanto?

Cerré los ojos. Suspiré.

- Perdon. - escuché de repente una extraña voz, inreconocible y nueva. Abrí los ojos de sopetón de nueva cuenta, y me encontré con un chico al borde de la cama. Lo miré, confundida. Pero por alguna razón, no le tenía miedo. No, eso no era... Pero tampoco sabía como explicarlo.

Su cabello lacio y rubio castaño estaba despeinado, sus pantalones flojos, y una chaqueta de cuero, todas su prendas negras. Usualmente, huiría de esa clase de personas, pero con el, aun no había pegado el grito.

- Lo siento, __TN.

- ¿Quien eres? - pregunté, esta vez, alarmandome un poco mas. - ¿Como sabes mi nombre? - el chico cerro sus ojos con fuerza, como si estuviera reteniendo las lagrimas dentro de sus ojos. Yo seguía sin comprender su actitud.

- Creeme que nada me duele mas que esto...

- ¡¿Quien eres?! - pregunté mientras giraba la cabeza, mirando como mi papá dormía placidamente a unos metros de la cama. Toda esa conversacion con aquel desconocido era efectuada en vividos susurros, aunque con aquel tono de histeria tan peculiar.

- No es necesario, no me volveras a ver en tu vida. - escupió con despresio, y una irrevocable tristeza transmitida en sus ojos. En ese instante, algo dentro de mi se rompio, se quebró, movio una pieza dentro, y de un segundo a otro me sentía triste yo tambien. Ni siquiera conocía a ese chico, ¿Por que me daba tristeza el saber que no lo volvería a ver nunca jamás? Era una sensacion extraña... Quizas, en exeso.

- ¿Te conosco? - pregunté estipulante. El me miró fijamente ojo a ojo... Y ví un brillo tan peculiar, en los ojos color caramelo mas hemosos que había visto en mi vida entera. Tragó gordo, y forzó la quijada.

- No. - contestó seco, y cavizbajo. Yo tan solo lo miraba. - me tengo que ir. - no contesté, el solo me miraba, como si le costara trabajo el despedirse. Yo suspiré.

De la nada, el chico caminó por el borde de la cama, sin despegar nunca su mano de la colcha. Una vez que llegó a mi lado por el extremo, se acercó lentamente a mi. Yo, solo lo miraba, quieta, y me preguntaba como era que mi papá no se daba cuenta de que había un extraño inrrompiendo en mi cuarto de hospital. La respiración del chico se volvió irregular, y acercó sus dulces labios a mi frente, donde me besó tierna y lentamente, casi como si estuviera pidiendo con aquel beso que nunca se separara de mi... Algo asi sentí yo. Yo seguía inmovil. Por alguna extraña razón, algo dentro de mi, tan dentro que apenas y era conciente de ello, me pedía que no evitara a toca costa que se alejara de mi. Unas insesantes ganas de llorar, de soledad fue lo unico que alcanzé a sentir. ¿Enserio sentía esa necesidad de pertenencia con un completo desconocido?

El chico de ojos color miel separó lentamente sus labios de mi frente, y se quedó allí. Sentía el aire que su respiracion expulsaba, tan unico, calido. Por un momento, no quería que ese chico se alejara. Ahora, recargó su frente en la mia, y ¿Que hacía yo? Seguía tan quieta como lo había estado en todo momento desde que el apareció. Elevé mis ojos para mirarlo, y solo descubrí que el me miraba fijamente. Un brillo unico al borde de sus ojos fue lo que captó mi atención... Una lagrima.

- Cuidate, princesita. - cerró sus ojos con fuerza, para después volvér a besar mi frente, esta vez mas bruscamente, pero al mismo tiempo, igual de dulce. Entonces, se alejó de mi sin darme nunca la espalda, diciendome adios con la mirada. Acto seguido, se detuvo unos segundos en la puerta de entrada, con su mano en la manija de la puerta. Respiró profundamente, e igual de cavizbajo, salió de la habitacion. Y esa fue la ultima vez, que vi a aquel chico con unos hermosos ojos color miel.

Fin.

Bueno chicas este fue el fin de la PRIMERA TEMPORADA A LA CUAL LE SIGUE LA SEGUNDA SI QUIEREN QUE LA SIGA SIMPLEMENTE VOTEN se los recomiendo la novela es de las mejores que he leido.

-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

The Red Pawn- Liam y TuDonde viven las historias. Descúbrelo ahora