Toqué el timbre, esperando a ver quien me abría. Me peiné un poco, y acomodé el borde de mi blusa, estirandola. Esperé unos segundos.
Me encontraba en el porche de entrada de la casa de Peter, para sus sesiones de tutoría conmigo, eso sin contar que Historia no era mi fuerte, y que el estaba en el nivel sobresaliente. Si, sabía muy bien que era una excusa, y que solo lo hacía para pasar un tiempo conmigo, pero estaba mas que decidida a olvidar por completo a ese chico que me había enamorado en la gran manzana, y si para eso tenía que besarme con un completo desconocido, lo haría. Bueno, no tan literal.
Gracias a la sombra en la persiana de la ventana extendida a lo alto al margen de la puerta, pude ver la figura de Peter abriendola, así como tambien escuchar como abría el cerrojo. La abrió, y me sonrió.
- Hola __TN. - dijo con una sonrisa de oreja a oreja. No le pude regalar una
sonrisa con la misma euforia, pero le di una discreta encurvando mis labios. Nos saludamos de beso en la mejilla como gesto de saludo.
- Hola Peter.
- Ven, pasa. - dijo dejandome paso por la puerta. Una vez que entré, el cerró la puerta detras de mi.
Apenas entrabas, y te encontrabas con unas escaleras de madera. Hacia la derecha, estaba la entrada hacia la cocina y el comedor, y hacia la izquierda, la un poco mas grande entrada para la sala.
- Que linda casa. - comenté como cumplido mientras sacaba un brazo de mi abrigo.
- Gracias. ¡Oh! Dejame ayudarte con eso. - dijo el sosteniendo el abrigo desde el cuello. Yo saqué ambos brazos, y le sonreí. El dejó el abrigo colgado en el perchero que se encontraba junto a la puerta de entrada.
-¿Donde estudiamos? ¿Comedor o mi Cuarto?
...
- No veo la razón por la que necesitas un tutor, sabes practicamente todo. - dije cerrando el libro de la segunda guerra mundial. - Me superas.
-
No digas eso.
- Solo digo la verdad. Historia nunca me ah gustado, pero tu la conoces al pie de la letra... Tu me podrías hasta enseñar a mi.
- Si eso te sigue trayendo aquí... - masculló entre dientes.
- ¿Disculpa? - pregunté casi ofedida.
- Oh, nada. - dijo apenado, mirando hacia las colchas de su cama. Yo me recargé en el respaldo, agotada.
- No quiero sonar, insistente. - aclaró su garganta, mientras que no se atrevía a mirarme. - Pero, ¿Has pensado lo del baile? - hize un mohín, un tanto incomoda, mientras miraba los estantes llenos de Trofeos y diplomas.
Tragé gordo, mientras que pensaba en alguna respuesta que darle para suavisar las cosas.
Quizas, me estaba sobresapasando. Estaba haciendo lo mismo que Liam había hecho conmigo, utilizarme para una distraccion. A el, yo lo distraía de Su familia, y a Mi, Peter me distraía de Liam. ¿En realidad quería caer tan bajo como para hacerle lo mismo? ¿Jugar con el? La realidad era, que yo solo estaba en casa de Peter para abrir posibilidades, no quería ser una de esas chicas que se la pasan quejandose de sus lios amorosos, y no hacían nada para remediarlos, al contrario, iban y entraban a la boca del lobo... Yo no sería así. Y era por esa razon, por lo cual me encontraba aquel momento en casa de Peter, para abrir posibilidades en mi cabeza, en mi vida, una nueva posibilidades alejadas del chico de ojos Avellanados que tanto me volvían loca. ¿Eso estaba mal? ¿Se consideraba engaño? ¿Juego? ¿Aprovechamiento? Quizas no lo hacía por Peter, lo hacía por mi, para hacerme el favor a mi, pero tambien tal vez terminara creyendo realmente que algo podría pasar. A esas alturas, solo Dios sabía lo que ocurriria conmigo.
