Capitulo 29

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Toqué el timbre secandome las lagrimas. Esperaba con todas mis fuerzas que fuera Bree quien me abriera, y no sus padres, ya que eran capaces de llamar al mio. No me atrevía a ir a mi casa, no aun, no así. Si mi papá me hubiera visto a las lagrimas, hubiera sospechado que no había ido a ir a ver a Bree como le inventé.

Esperé unos segundos mas, y volví a tocar el timbre por segunda vez, mientras que intentaba contener el llanto, quizas en vano, ya que ya era tarde para remediar mis ojos de sapo por haber estado llorando por quien sabe cuanto tiempo. De la nada, la figura de Tracy aparece sonriente en el umbral de la puerta, sonrisa que se desaparece al verme.

- ¿__TN? - Tracy frunció el ceño, y después sin nada que perdér, me escondí en su pecho para empezar a llorar largo y tendido.



...



- ¿Por que no me habías dicho nada __TN? - la triste voz de Tracy preguntaba, aunque yo no me pondría a preocuparme por ella en aquel momento, tenía ya bastante encima.

- Tracy, Ya te lo explico, ¿Tenemos que volver a esa parte? - Bree acariciaba mi cabello, mientras que yo solo estaba recostada en la cama, abrazada al almoadon de Bree, llorando como magdalena. Jamás había sentido alguna sensacion como esa, como si me faltara algo, un agudo dolor en el pecho, dificultad al respirar, como si todo el motor de mi vida hubiera desaparecido en un cerrar de ojos.

- Fue tan... Insensible. - comenté entre lloriqueos cada vez mas tranquilos. "Quizas me estoy quedando seca..." - como si quisiera que me doliera mas de la cuenta. - me levanté en la cama, sentandome frente a mis dos mejores amigas, las cuales me veían sin saber que hacer. Nunca antes me habían tenido que consolar, ni siquiera con la muerte de mi madre, en esa ocacion, yo estaba en Mexico con mi familia, y con ella descargé todo el sentimiento, por lo que al regresar a Brownsville, solo quedaba tristeza, mas no llanto.

- Maldito infeliz....

- ¿Creen que me pasé con lo de "Pudrete en el infierno"? - pregunté mientras un montón de arrepentimiento llegaba otra vez. No quería decirlo, pero el calor de momento me obligó, no quería darle una bofetada, y lo peor es que dudaba de ser suficientemente coerente como para no ir a donde fuera que el estuviera y besarlo y pedirle perdon. ¿Que puedo decir? Soy la enamorada Masoquista, y el el Leon Inquebrantable.

- ¡Lo que le dijiste se quedó corto! - exclamó Tracy. - ¡Yo le hubiera dicho y hecho mas que el doble de lo que tu le hiciste. No te mates a ti misma con eso.- las lagrimas, sigilosas, comenzaron a salir. ¿Podía ser posible que aun con el corazon roto en miles de millones de pedazos, cada molecula siguiera latiendo con la misma fuerza al pensar en el? Lo amaba. Amaba a un chico insensible, calculador, egolatra, con aires de grande, idiota al triple de la palabra. Pero, ¿Como olvidar? ¿Como olvidar lo vivido en New York? Las miradas, las sonrisas, los besos, los te amo... Me había mentido, todo ese tiempo. Aquel te amo que dió fue solo parte de un juego en el que yo no sabía que participaba. La forma en la que me defendió ante su familia, fue solo una excusa para poderles gritar. Ahora lo sabía, y no podía dejar de reclamarme a mi misma: "Bien, Enamorada masoquista, ¿Donde esta tu enamorado? Lejos de ti, riendose. Bien, enamorada masoquista, lograste tu cometido, te rompieron el corazón."



....



El fin de semana pasó sin nada que comentar, aparte de mi apatía hacia practicamente cualquier cosa. No había mucho que decir tampoco, mi papá se lo pasó metido en la Iglesia, el domingo fuimos a misa como cada fin de semana, y pues, Jesy era demaciado pequeña como para ponerse a sospechar algo.
Llegó el Lunes. Sin absolutamente nada de animos, me levanté a arreglarme. "Solo espero no llorar en cuanto lo vea... Mas bien, solo espero no verlo."
Aunque era primero de Febrero, y estabamos en el auge del Invierno, el calor habia llegado antes a nosotros. Unos pescadores y una blusa sensillla azul, fue lo que decidí ponerme con una deliciosa temperatura de 29 grados centigrados. Dejé mi cabello suelto, "A El le gustaba olisquiarlo mientras me besaba... Masoquista a la vista."

Desterre aquellos estupidos pensamienos de mi cabeza, ya que me había prometido algo a mi misma: No dejaré que un corazón todo lo cambie todo, no como las ultimas semanas en la que la apatía me dominaba. Sere la misma de siempre, y no me importará el dolor, nada me quebrará.

Después de terminar de vestirme, salí al cuarto de Jesy para vestirla a ella. Unos pantalones y una blusa sencilla aeropostales color rosado, junto con unos guaraches del mismo tono. Empezé a cepillar su cabello; ella aun seguía adormilada, por lo que ni hablaba ni se expresaba cuando desenredaba algun rizo.

- ¿Listas? - la voz de mi papá en el pasillo se escucho.

- Ya vamos. - grité desde la habitación de mi hermana menor, para después cargarla en mis brazos y salír de allí. Tomé mi mochila, y la pequeña mochila de Jesy, mientras que los 3 saliamos de la casa.

El corrido fue el normal, sin mucho que sobresaltar. Fuimos al Babycare de Jesy, fui a dejarla, y luego regresé al coche, para después ir directamente a Perklin High School. Una vez allí, me despedí de mi papá y bajé a la acera. El aceleró en el coche, dejandome allí sola. Suspiré, no quería ir. "¿Que tal si me voy al Sunrise Mall a pasar el rato?" pensaba. "Ya faltaste un día __TN, no puedes faltar otro mas, menos por Li... El." tragé gordo mientras avanzaba entre la puerta de entrada. 

Entonces, Vi dos cosas a la vez: Liam se encontraba al fondo del pasillo abrazando tiernamente a Josephine, y la malita decoracion de San Valentin, con corazones y cosas estupidas del romance, acaparaban los pasillos. "Ja, Bonito inicio de semana".

The Red Pawn- Liam y TuDonde viven las historias. Descúbrelo ahora