Ezequiel me pidió que yo cuidara a Sacha antes de su última internación, la definitiva.
Lo llevé a casa, traté de cuidarlo tan bien como él, de llevarlo a caminar todos los
días. Pero en mi casa en esos días todos estábamos muy nerviosos, Sacha también.
Rompió varias de las plantas de hierbas de mamá y terminó en el campo de la abuela.
Yo rogué, lloré e imploré, fue inútil. Ezequiel todavía no había muerto y a mí se me
negaba cumplir con una de sus últimas voluntades.
Nos pusimos de acuerdo en que nadie se lo diría, Ezequiel nos preguntaba por Sacha
cada vez que nos veía, nosotros le contestábamos que estaba bien. A pesar de
tranquilizarlo a él, nadie pudo tranquilizar el daño que produjo en mi conciencia el
tener que mentirle a mi hermano moribundo.
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Los Ojos Del Perro Siberiano
RandomAutor: Antonio Santa Ana La novela Los Ojos del Perro Siberiano es narrada por un joven que está por irse a Estados Unidos y del cual nunca se menciona el nombre. Este narrador es el protagonista de la historia en la que relata su juventud y adolesc...
