XLIII

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Ayer volví, después de tantos años, al río.


El agua, las piedras, los árboles, el viento, son los mismos.


Yo ya no soy el mismo.


Ya no me pregunto cómo será mi destino.


Le debo a Ezequiel el haberme enseñado que la vida no es más que eso: Asomar la


cabeza, para ver qué pasa afuera, aunque haya tormenta. Y una Suite de Bach.

Los Ojos Del Perro SiberianoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora