Sabado 21 de mayo (Parte 6/6)

1.2K 46 0
                                        

La dejo esperando junto a la cama,me dirijo a la cómoda y me quito todo lo que me pueda incomodar .
—Supongo que no tomas la píldora. Ella niega con la cabeza.
—Me temo que no.
Saco del cajón una caja de condones y le hago saber que estoy preparada. Ella no deja de mirarme con esos ojos tan increíble hermosos que tiene en esa cara tan bonita,y dudo un instante.Se supone que para ella este es un momento muy importante,¿no?Recuerdo mi primera vez con Elena,lo avergonzada que me sentía.
—¿Quieres que baje las persianas?—pregunto.
—No me importa—dice—.Creía que no permitías a nadie dormir en tu cama. —¿Quién ha dicho que vamos a dormir?
—Oh.
—¿Tienes idea de lo mucho que te deseo? Mis dedos se deslizan por su barbilla y notan la suavidad como de pétalo de su cara. ¡Dios!Cómo me pone…
—¿Tienes idea de lo que voy a hacerte? —susurro, y le sujeto la barbilla con el índice y el pulgar.
Me inclino,la beso con fuerza,acoplando sus labios a los míos.Ella me corresponde; es suave y dulce y está preparada. Siento una tremenda necesidad de verla,entera.Me apresuro a subirle la blusa hacia arriba,y poco a poco le quito la blusa y la dejo caer al suelo.Me aparto un poco para contemplarla.Lleva el sujetador azul cielo que le compró Taylor.  —Tienes una piel preciosa.Quiero besártela centímetro a centímetro.
Quiero verla con marcas… sonrosada…con señales diminutas,talvez de una fusta.
En sus mejillas aparece un rubor delicioso; seguro que se siente cohibida.Al menos le enseñaré a no avergonzarse de su cuerpo.Alargo los brazos, le quito la cola y le suelto el pelo, que cae castaño y exuberante,rodeándole la cara hasta sus pechos. Le sujeto la cabeza y entrelazo mis dedos en su pelo,y luego la estrecho con fuerza y la beso.Ella gime contra mí y abre los labios,permitiéndome acceder a su cálida y húmeda boca. El delicado gemido de placer se propaga através de mi cuerpo y llega hasta la punta de mi polla.Su lengua roza la mía con timidez,va recorriendo a tientas mi boca,y por algún motivo su torpeza inexperta me resulta…excitante.
Su sabor es delicioso: vino, uvas e inocencia; una potente y embriagadora mezcla de matices.Dejo una mano en su pelo para inmovilizarla y con la otra le recorro la columna vertebral hasta el culo y la empujo hacia mí, contra mi erección. Ella vuelve a gemir.Mi cuerpo se tensa cuando sus manos ascienden por mis brazos… Y por un instante me pongo nerviosa pensando dónde me tocará a continuación.Me acaricia la mejilla,luego el pelo.Me altero un poco,pero cuando me entrelaza las manos en el pelo y tira con suavidad… Maldita sea,qué sensación… Gimo en respuesta a esa caricia pero no puedo permitirle que siga. Antes de que pueda volvera tocarme,la empujo contra la cama y me pongo de rodillas. Quiero quitarle esos vaqueros, quiero desnudarla, excitarla un poco más y…que no me toque.La aferro de las caderas y le paso la lengua por el vientre, desde la cinturilla del pantalón hasta el ombligo.Ella se pone tensa y aspira de forma brusca.Joder, qué bien huele y qué bien sabe:a huerto de árboles frutales en plena primavera,y quiero saciarme.Sus manos vuelven a aferrarme el pelo,pero eso no me importa…De hecho,me gusta.Le mordisqueo la cadera y noto que me tira del pelo con más fuerza.Tiene los ojos cerrados,la boca relajada,y está jadeando.Cuando le desabrocho el botón de los vaqueros,ella abre los ojos y nos miramos fijamente. Poco a poco, bajo la cremallera y deslizo las manos hasta su culo.Luego las introduzco por debajo de la
cinturilla,rodeo con las palmas sus suaves nalgas y le bajo los pantalones.
No puedo parar. Luego me inclino sobre ella y recorro con la punta de la nariz todo su abdomen. Cierro los ojos y disfruto de esa sensación. Oh,Dios,es muy tentadora.
—Hueles muy bien.
Tengo la voz ronca por el deseo y mis vaqueros empiezan a molestarme.Necesito quitármelos.Con suavidad,la empujo hasta la cama y, cogiéndole el pie derecho, me apresuro a quitarle la Converse y el calcetin. Le quito rápidamente la otra zapatilla y el otro calcetín,y luego los vaqueros.Está prácticamente desnuda en mi cama. —Eres muy hermosa,Camila.Me muero por estar dentro de ti. Hablo con voz suave;quiero provocarla un poco más,descubrir lo que sabe.
—Muéstrame cómo te das placer—le pido mirándola a los ojos.
Ella frunce el ceño.
—No seas tímida,Camila. Ella niega con la cabeza.
—No entiendo lo que quieres decir.   
¿Está jugando conmigo?
—¿Cómo te corres sola?Quiero verlo. Ella permanece muda.Es evidente que he vuelto a asustarla.
—No me corro sola—murmura al fin,casi sin  aliento. La miro sin dar crédito. —Bueno,veamos qué podemos hacer al respecto.
Vas a tener un orgasmo como un tren,nena. Mierda.Seguro que tampoco ha visto nunca a un hombre desnudo lo digo por lo que tengo abajo.Sin apartar la vista de sus ojos, me desabrocho el primer botón de los vaqueros y los dejo caer al suelo, pero no puedo quitarme la blusa porque corro el riesgo de que me toque.
Ella pone los ojos como platos y se aferra a mis sábanas. Eso,mantén las manos ahí,nena. Trepo poco a poco por la cama, entre sus piernas. Ella se remueve debajo de mí.
—No te muevas—le digo,y me inclino para besar la delicada parte interior de su muslo.Le recorro a besos los muslos,sigo por encima de las bragas,por el vientre,y mientras la mordisqueo y succiono su piel ella se retuerce debajo de mí—.Vamos a tener que trabajar para que aprendas a quedarte quieta,nena. Cambio de postura y me tumbo a su lado con una pierna aún entre las suyas.Mi mano recorre su cuerpo casi sin tocarlo:la  cadera,la cintura,un pecho.Lo cubro con mi mano, tratando de anticipar su reacción.Ella no se pone tensa.No me detiene… Se siente segura.
mulante.
—Encajan perfectamente en mi mano. Introduzco el dedo en la copa del sujetador y tiro de él para dejar su pecho al descubierto.El pezón es pequeño,rosado,y ya está duro.Retiro la prenda de modo que la tela y la varilla descansen bajo el pecho y lo empujen hacia arriba. Repito el proceso con la otra copa y observo.
—Muy bonitos—suspiro con admiración,y chupo suavemente el pezón que tengo más cerca mientras observo maravillada cómo aumenta su dureza y su tamaño. Camila cierra los ojos y arquea la espalda.
Ella se aferra a las sábanas mientras yo me inclino sobre ella y succiono,con fuerza.Su cuerpo vuelve a arquearse y grita.
—Vamos a ver si conseguimos que te corras así—susurro,y no me detengo. Ella empieza a gemir. Sí,nena, sí… Siéntelo. Sus pezones se dilatan más y ella empieza a mover la cadera en círculos.
—Oh…por favor—me suplica. Sus piernas se ponen tensas.Lo estoy consiguiendo.Está a punto de correrse.Continúo con mi sesión de placer.
—Déjate ir,nena—murmuro,y tiro de su pezón con los dientes. Ella grita al alcanzar el clímax. ¡Sí!Me apresuro a besarla para absorber sus gritos en mi boca.Está sin aliento y jadea,perdida en su placer…Y en el mío.Su primer orgasmo me pertenece,y esa idea me produce una alegría ridícula.
—Eres muy receptiva.Tendrás que aprender a controlarlo,y será muy divertido enseñarte.
La beso una vez más y dejo que mi mano viaje hacia abajo por su cuerpo, hasta su sexo. Lo aprieto y noto su calor. Deslizo el dedo índice por debajo del encaje de sus bragas y trazo un pequeño círculo…¡Joder!¡Está empapada!
—Estás muy húmeda.No sabes cuánto te deseo. Introduzco un dedo en su interior,y ella grita.Está caliente,y tensa,y húmeda,y quiero poseerla.Vuelvo a meter el dedo en ella y absorbo sus gritos en mi boca. Apoyo la palma de la mano en el clítoris… Hago presión hacia abajo…Y en círculos.Ella grita y se retuerce debajo de mí. Me incorporo,le quito las bragas, me quito yo también los calzoncillos y alcanzo un condón.Me arrodillo entre sus piernas y se las separo más.Camila me mira con… ¿qué? ¿Temor? Probablemente no ha visto nunca una erección.
—No te preocupes.Tú también te dilatas—murmuro. Me tumbo encima de ella,coloco las manos a ambos lados de su cabeza y me apoyo sobre los codos. —¿De verdad quieres hacerlo?—le pregunto. 
—Por favor—me suplica.
—Levanta las rodillas—le ordeno. Así será más fácil.
—Ahora voy a follarla,señorita Cabello.Duro.
Me meto en ella con una embestida. Joder.¡Joder! Está muy tensa.Grita. ¡Mierda!Le he hecho daño.Quiero moverme,vaciarme en su interior,y tengo que hacer acopio de toda mi voluntad para parar.
—Estás muy cerrada.¿Te encuentras bien?—pregunto,y mi voz es un susurro ronco.
Ella asiente con los ojos muy abiertos.Esto es la gloria,la noto tensa a mi alrededor.
—Voy a moverme,nena—Siento la voz forzada. Entonces, lentamente, me retiro un poco. Es una sensación extraordinaria y maravillosa:su cuerpo acoge mi polla.La penetro otra vez y la hago mía sabiendo que no ha sido de nadie más.Ella gime. Me detengo. —¿Más?
—Sí—susurra ella al cabo de un momento. Esta vez la embisto y llego más adentro.
—¿Otra vez?—le pregunto en tono suplicante mientras las gotas de sudor me perlan el cuerpo.
—Sí.
Su confianza en mí…de repente me abruma,y empiezo a moverme,a moverme de verdad.Quiero que se corra.No pararé hasta que se corra.  Empieza a acoger todos mis movimientos, a acoplarse a mi
ritmo.¿Ves lo mucho que nos compenetramos,Camila?Le sujeto la cabeza y la inmovilizo mientras la hago mía y la beso con fuerza,haciendo también mía su boca.Ella se pone rígida debajo de mí…Joder,sí.Está cerca del orgasmo. —Córrete para mí,Camz—le pido. Y ella grita a la vez que la pasión la devora;la cabeza hacia atrás, los ojos cerrados… Y la visión de su éxtasis me basta. Exploto en su interior,se me nublan la razón y los sentidos y grito su nombre mientras me corro dentro de ella.
Cuando abro los ojos estoy jadeando,intentando recobrar el aliento.Su frente está apoyada en mi frente y me mira.Estoy hecha polvo. Le doy un breve beso en la frente y salgo de ella.Luego me tumbo a su lado. —¿Te he hecho daño?—le pregunto,y le coloco un mechón de pelo
detrás de la oreja porque no quiero dejar de tocarla. Camila sonríe con incredulidad. —¿Estás de verdad preguntándome si me has hecho daño? Y por un momento no sé porqué sonríe. Ah,el cuarto de juegos.
—No me vengas con ironías—musito.Incluso ahora me desconcierta —.En serio,¿estás bien?
Ella se tumba a mi lado mientras se pasa la mano por el cuerpo y me tienta con una expresión divertida que también denota su satisfacción.
—No me has contestado—.
Necesito saber si ha disfrutado.Por su expresión se diría que sí,pero necesito oírlo de su boca. Mientras espero su respuesta, me quito el condón.Dios,odio estas cosas.Lo dejo caer discretamente al suelo. Ella me mira.
—Me gustaría volver a hacerlo—dice con una risita tímida.
¿Cómo? ¿Otra vez? ¿Ya?
—¿Ahora mismo,señorita Cabello?—La beso en la comisura de la boca —.¿No eres un poquito exigente?
—Tienes una piel realmente preciosa—digo mientras le retiro el pelo de la cara y le abro las piernas. Con delicadeza,le cubro el hombro de suaves besos. —¿Porqué no te has quitado la blusa?—me pregunta. Es muy preguntona.Me incorporo,y me quito la blusa. 
—Así que quieres que vuelva a follarte… —le susurro al oído.
Saco otro condón de la mesilla de noche, rasgo el envoltorio y desenrollo el látex sobre mi erección. —Esta vez vamos a ir muy despacio,Camila. Ella ahoga un grito y la penetro hasta que no puedo más.Qué sensación… Al retirarme un poco muevo las caderas en círculo,y luego vuelvo a deslizarme hasta su interior.Ella gime y sus extremidades se tensan debajo de mí cuando intenta moverse. Oh,no,nena. Quiero que te estés quieta.
—Se está tan bien dentro de ti —le digo, y repito los movimientos trazando a la vez círculos con las caderas.
Despacio. Dentro. Fuera. Dentro. Fuera. Ella empieza a estremecerse desde el interior.
—No,nena,todavía no.
—Por favor—grita.
—Te quiero dolorida,nena. Salgo de su cuerpo y me hundo otra vez en ella. —Quiero que,cada vez que te muevas mañana,recuerdes que he estado
dentro de ti.Solo yo.Eres mía. —____,por favor—me suplica.
—¿Qué quieres, Camila? Dímelo. —Sigo con mi lenta tortura—. Dímelo.
—A ti,por favor.  Aumento el ritmo y su cuerpo empieza a estremecerse,receptivo de inmediato. Entre embestida y embestida pronuncio una palabra. —Eres…tan…dulce…Te…deseo…tanto…Eres…mía…
Sus extremidades tiemblan por la tensión que le supone estarse quieta.  —Córrete para mí,nena—gruño. Y ella, obediente, se convulsiona alrededor de mi sexo mientras el orgasmo la rasga por dentro y grita mi nombre.
Oír mi nombre en sus labios desata mi placer,y alcanzo el clímax y me desplomo sobre ella. —Oh mi dios ,Camila—musito,agotada pero eufórica. Me retiro casi de inmediato y ruedo por la cama hasta quedar boca arriba.Ella se acurruca a mi lado mientras me quito el condón,cierra los ojos y se queda dormida.

WRONG (Camila Cabello Y Tu) G!pHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora