Domingo 22 de mayo (Parte 1/7)

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Me despierto sobresaltada y con un profundo sentimiento de culpa,
como si hubiera cometido un pecado terrible. ¿Es porque me he follado a Camila?¿Una virgen? Está acurrucada y profundamente dormida a mi lado. Miro el radio despertador:son más de las tres de la mañana.Camila duerme el sueño profundo de los inocentes. Bueno, ya no tan inocente. Mi cuerpo se remueve al contemplarla. Cierro los ojos aunque sé que no podré dormirme,porque la habitación está demasiado impregnada de Camila: su aroma, el sonido de su suave respiración y el recuerdo de mi primer polvo vainilla.Me abruman las visiones de su cabeza echada hacia atrás por la pasión,de cómo gritaba una versión apenas reconocible de mi nombre,de su desatado entusiasmo por la unión sexual. No puedo dormir,aunque esta noche no son las pesadillas lo que me tiene despierto,sino Camila,tan menuda ella.Salgo de la cama, recojo del suelo los condones usados,les hago un nudo y los tiro a la papelera.Saco unos shorts para dormir.

Durante unos instantes,contemplo a la tentadora mujer que yace en mi cama,y luego voy a la cocina.Tengo sed.
Después de beberme un vaso de agua,hago lo de siempre cuando no puedo dormir:echo un vistazo a mis correos electrónicos en el estudio. Taylor ha regresado y pregunta si pueden guardar el Charlie Tango. Stephan debe de estar durmiendo en la planta de arriba.Le contesto al correo con un sí,aunque a estas horas de la noche ya se da por sentado.
Vuelvo al salón y me siento al piano,uno de mis mayores placeres,algo que me permite evadirme durante horas. Sé tocar bien desde que tenía nueve años,pero no fue hasta que tuve mi propio piano en mi propia casa cuando de verdad se convirtió en una pasión.Cuando necesito desconectarme del mundo,toco el piano.Y ahora mismo no quiero pensar en que le he hecho proposiciones deshonestas a una virgen,en que me la he tirado ni en que le he desvelado mi estilo de vida a alguien sin experiencia.Con las manos sobre las teclas,empiezo a tocar y me abandono a la suave melodia de Bach.
Un movimiento me distrae de la música y,al levantar la mirada,veo a Camila de pie junto al piano. Envuelta en un edredón, con la melena alborotada descendiendo en ondas por su espalda,los ojos luminosos... está arrebatadora.
-Perdona-dice-.No quería molestarte.
¿Porqué se disculpa?
-Está claro que soy yo la que tendría que pedirte perdón.-Toco las últimas notas y me pongo de pie.
-.Deberías estar en la cama-la regaño.
-Un tema muy hermoso.¿Bach?
-La transcripción es de Bach,pero originariamente es un concierto para oboe de Alessandro Marcello. -Precioso,aunque muy triste,una melodía muy melancólica. ¿Melancólica?No es la primera vez que alguien utiliza ese adjetivo para describirme.

-¿Puedo hablarle con libertad,señora?-Leila está arrodillada junto a mí mientras trabajo.
-Puedes.
-Señora,hoy está usted muy melancólica.
-¿De verdad?
-Sí,señora.¿Hay algo que yo pueda hacer...?

Ahuyento el recuerdo.Camila debería estar en la cama.Insisto en ello
-Me he despertado y no estabas.
-Me cuesta dormir.No estoy acostumbrada a dormir con nadie. Rodeo con un brazo sus hombros desnudos, disfrutando del tacto de su piel,y me la llevo de vuelta al dormitorio.
-¿Cuándo empezaste a tocar?Tocas muy bien.
-A los seis años.-Mi respuesta es brusca.
-Ah-dice ella. Creo que ha pillado la indirecta:no quiero hablar de mi infancia.
-¿Cómo te sientes?
-Estoy bien.
Hay sangre en mis sábanas.Sangre de ella.Pruebas de su virginidad perdida.Su mirada se desplaza rápidamente de las manchas a mí,y luego mira a otro lado,incómoda. -Bueno,la señora Jones tendrá algo en lo que pensar. Parece muy avergonzada. Le cojo la barbilla e inclino su cabeza hacia atrás para poder ver su expresión. Estoy a punto de darle una pequeña charla para que no se avergüence de su cuerpo,pero de repente alarga una mano directa a mi pecho. Joder. Como se me olvido ponerme una camiseta y andar solo en brasiel. Doy un paso atrás para apartarme cuando la oscuridad aflora. No,no me toques.
-Métete en la cama-en un tono más brusco de lo que pretendía. Espero que no haya detectado mi miedo. Sus ojos se abren mucho, confusos,talvez heridos. Maldita sea.
-Me acostaré contigo-añado como oferta de paz. Saco una camiseta de un cajón de la cómoda y me la pongo deprisa, para protegerme. Ella sigue de pie,mirándome.
-A la cama-ordeno,más agresiva esta vez. Camila se mete en mi cama y se tumba;yo me estiro detrás de ella y la estrecho entre mis brazos.Hundo la cabeza en su pelo e inspiro el dulce aroma:otoño y manzanos.De espaldas a mí no puede tocarme,y mientras
estoy ahí tumbada decido que me quedaré acurrucada con ella hasta que se duerma.Después me levantaré y trabajaré un poco.
-Duerme,dulce Camila.
Le beso el pelo y cierro los ojos. Su aroma invade mi nariz, me recuerda una época feliz y me deja saciada...incluso contenta ...

WRONG (Camila Cabello Y Tu) G!pHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora