23 de agosto de 2015
*Me sentía bien de regresar a la escuela, ahora ya estaba cursando tercer grado, el año pasado me había ido bien, había tenido tres bimestres con 10, uno con 9.8 y otro con 9.9. Ahora tenía una meta que era llegar al 10 cerrado, pero ahora ya tenía más competencia para llegar al diez, dos compañeros habían ingresado con nosotros, uno llamado Emiliano y otro llamado Ángel.
Yo me llamo Christian, tengo 14 años, mi mamá se llama Alma y tiene 36 años, mi papá se llama Osvaldo y tiene 40 años de edad. Tengo un hermano llamado Eduardo de 20 años, una hermana llamada María de 17 años y una hermana menor que yo llamada Dulce de 9 años.
Mi mamá es muy sobreprotectora especialmente con Dulce y conmigo. Mi papá siempre está muy ocupado ya que tiene mucho trabajo, él siempre piensa que todo está en orden pero por lo menos si se preocupa por nosotros mi familia.
Mi hermano Eduardo estudia la carrera de Ingeniería en Computación, ya sólo le quedan 2 años para finalizar su carrera y titularse. Mi hermana María estudia en la Prepa Norte del sistema de la UAQ, la misma prepa a la que quiero ir al finalizar la secundaria. Ella siempre se entromete en asuntos que no le incumben, por lo cual tengo que ocultar mi diario para que no tenga que leerlo sin mi permiso.
Si, suena absurdo, un diario, pero no tengo otro medio para poder relatar todo lo que me pasa mientras vivo mi vida. En cambio mi hermana menor, Dulce, pues ella si me comprende y me apoya en todo, hasta me da consejos cuando tengo problemas de amor en mi escuela. A veces llego a pensar que mi hermana puede ser más inteligente que yo, como dicen todos de que las mujeres son más inteligentes que los hombres.
La mayoría de veces me peleo con mi hermano mayor, pocas veces tengo discuto con mi hermana sobre pequeños asuntos que ni si siquiera serían para estar discutiendo, pero bueno, ya que quieren que haga.
Mi papá trabaja en la empresa de autos Nissan, y el puesto de él es el del contador del número de autos vendidos. Gana lo suficiente para que nosotros podamos vivir con todas nuestras necesidades básicas.
Mi mamá trabaja en un lugar llamado SAM’S CLUB, su puesto de trabajo es el de estar como degustadora de cualquier alimento. Ella trabaja de lunes a sábado todo el día, por esa razón siempre estamos al cuidado de mi tía Carmen.
-¡CHRISTIAN, BAJA AHORA MISMO! -me gritó mi hermano con todas sus fuerzas que llegó a escucharse hasta la otra calle; siempre que escuchaba ese tono de voz significaba que estaba molesto o enojado conmigo, pero esta vez (lo juro de verdad) yo no le había hecho nada para hacerlo enojar (es que siempre hacía enojar a mi hermano con bromas o con insultos hacia su novia llamada Samanta o sólo bastaba que le dijera “cuatro ojos” para que me persiguiera hasta que me alcanzara para darme mi merecido).
Bajé lo más rápido para evitar un golpe de mi hermano; terminé de bajar las escaleras que daban a la sala de estar y vi a mi hermano de pie junto al mueble que tenía la tele y lo vi con un gesto molesto (tal y como lo había pensado). Me le quedé mirando por unos tres segundos cuando él empezó a hablar:
-Mira hermano, sólo déjame avisarte que nunca, jamás en la vida vuelvas a meterte con mi programación de televisión favorita, ¡mira lo que pasó! ¡MIRA! -enseguida mi hermano me mostró su programación de televisión y vi que no estaba uno de sus programas favoritos: era el programa de Drake & Josh.
-¡Ya viste! -me dijo mi hermano que ya estaba a punto de estallar- ¿Y qué tienes que decir en tu defensa? -le bajó un poco a su ira pero ahora ya tenía una mirada asesina con ganas de golpearme.
Yo no tenía nada que decir en mi defensa y con que justificarme así que lo único que dije fue:
-Yo no fui “cuatro ojos”, así que por qué no lo arreglas, o qué, ¿tienes miedo de no poder volver a ver a tu novia Sam por no poder contra tu propio hermano menor en una pelea? -le dije sin miedo y con mucha valentía pero sabía que dentro de unos segundos me estaría arrepintiendo de haberle dicho eso a mi hermano.
Tal y como dije, ya me estaba arrepintiendo de haberle dicho eso a mi hermano, pues él ya estaba furioso para empezar a perseguirme hasta mi cuarto en cualquier momento. Ya tal por un instante pensé que ya no lo haría, pues ya se había tardado mucho pero en eso mi hermano me empezó a hablar tan feo que llegó a escucharse hasta el cuarto de mi mamá:
-¡Ahora escúchame escuincle, ni tú ni nadie más me va a insultar a mi preciosa Sam y ni a mis geniales lentes, ahora si ya prepárate enano que vas a ser cargado por la chingada! -y dicho esto mi hermano empezó a perseguirme hasta mi cuarto.
Una de mis ventajas era que él era un poco más lento que yo, así que él se retrasó en las escaleras mientras que yo corrí saltando de tres en tres.
Al llegar arriba corrí lo más rápido que pude y me metí a mi cuarto poniéndole seguro a la puerta de micuarto. Sólo escuchaba a mi hermano tocar la puerta para que yo le abriera.
Obviamente yo no le abría porque si no me golpearía y terminaría en el seguro del IMSS.
Esperé a que se calmara y cuando escuché que ya no sonaban más toques abrí la puerta pero enfrente de mí apareció mi hermano y yo estaba asustado del golpe que ya iba a recibir, cuando de repente apareció mi hermana María para protegerme del golpe de mi hermano interponiéndose entre mi hermano y yo, luego salió mi mamá de su cuarto.
Mi hermano al ver a mi mamá se calmó y se fue refunfuñando, mi mamá bajó para regañarlo y mi hermana se me quedó mirando por un momento y me dijo:
-Ya no te metas en más problemas con Eduardo, eh Christian. -luego de eso bajé junto a ella por las escaleras y vimos a mamá regañando a mi hermano.
-No puedo creer esas palabras que le dijiste a tu hermano, no me las puedo creer… -hizo una pausa mi mamá y luego continuó en ese tono de regaño-. Un hijo como tu hablando de esa manera, y peor, ¿esas palabras se las diriges a tu hermano?; no jovencito, te me vas con tu hermano a disculparte en este instante. -le ordenó mi mamá a mi hermano.
Mi hermano después de escuchar a mi mamá se acercó a mí y se disculpó conmigo-. Lo siento Christian, ¿me perdonas? -yo después de escuchar eso le contesté:
-Está bien, te perdono Eduardo.
Todo el problema se arregló. Ya en la cena había llegado mi papá del trabajo y empezó a cenar con nosotros, pero no faltaría el momento en que mamá aprovecharía para decirle a papá lo que pasó.
Durante la cena mi hermano y yo recibimos regaños por parte de mi papá y el castigo diario: nada de televisión por un día.
Ya al terminar la cena todos nos fuimos a dormir y Dulce se me adelantó, pues a ella le gustaba dormirse primero y su cuarto estaba a lado del mío casi al fondo del pasillo de las habitaciones.
Mientras caminaba noté que Dulce se tapaba la boca, y sólo podía ocultar una cosa de esa manera: su risa.
-¿Oye Dulce, por qué te tapas la boca? -le pregunté.
-Porque yo fui la que cambió la programación favorita de Eduardo. -me respondió.
Terminado de decir esto yo me quedé con la boca abierta de reclamo mientras caminaba con las manos extendidas.
Mi hermana había cambiado la programación y Eduardo creyó que yo fui. Estuve sorprendido por la inteligencia que mi hermana pudiera tener.
Ahora ya iba a esperar a que fuera mañana para ir a la escuela y encontrarme con mis amigos.
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Noches De Nostalgia [Editando]
Teen FictionEs totalmente sabido que existen amores capaces de hacernos realizar grandes cosas y al mismo tiempo, son inolvidables. Incluso después de años, ese amor sigue atrapado en nuestros corazones. Christian es un chico que se enamoró profundamente de su...
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