Capítulo 43

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Solamente dos horas. ¡Dos horas había durado la felicidad que no había vuelto a sentir desde que entré a la prepa!

Me dirigí totalmente molesto pero a la vez triste, hasta a los puestos de enfrente de la escuela.

Me dirigí a un lugar en el que se especializaba de cosas de anime (como Pokémon, Dragon Ball, Naruto, One Piece, Súper Campeones y otros animes más).

Ahí dentro encontré a Leonardo jugando cartas de Yu Gi Oh! contra un compañero del grupo al que le decían Kalí.

Tras 5 minutos de espera, al fin Leonardo le ganó a Kalí y terminó ganando $5 pesos (ya que había apostado esa cantidad contra él).

-Leo, tengo que hablar contigo. -le pedí con una voz disimulada para evitar poner en evidencia mi furia que sentía en ese momento.

Leonardo me hizo caso y se me acercó.

-¿Qué ocurre? -me preguntó.

-Agregaremos una canción más a la lista: Lie To Me, de BON JOVI. Se supone que César te habló para decirte todas las canciones que vamos a tocar. -le dije a Leonardo.

-¿Qué canciones? -me preguntó desconcertado.

Yo al escuchar eso, sentí como si alguien hubiera ponchado mi globo de la paciencia. Había perdido totalmente la paciencia que contenía mi furia.

Cuando solté mi furia, pensé por unos instantes que era una versión verdadera de Hulk, pero pronto me di cuenta de que solamente era yo mismo gritando a todo pulmón a Leonardo y gritando indirectamente a César.

Cuando terminé de liberar mi furia, el dueño del puesto de anime me echó advirtiéndome: 《¡LÁRGATE ANTES DE QUE LLAME A LA POLICÍA!》

Yo solamente furioso, me salí y volví a la escuela, en donde me dirigí a la parte más alejada del alboroto que había en las canchas techadas y parte de la explanada.

Estando ahí, decidí relajarme si no quería volver a tener problemas tanto con Zenón como con otros maestros.

Cuando decidí fijarme en la hora, vi que ya se acercaba la hora de que mi banda tocara en el festival del Día del Amor y la Amistad.

En este momento estaba tocando la banda Damned. Ya solamente pasarían Los Álvarez y mi banda tocaría.

Cuando vi la hora, recibí una llamada de Miguel.

-Christian, ¿dónde estás? -me preguntó del otro lado de la línea telefónica.

-En la cancha de pasto. ¿Por qué? -pregunté un poco molesto.

-Tenemos un problema -. Al escuchar esa palabra, enseguida se me vino a la mente de que alguien hubiera arruinado nuestro plan del concierto que daríamos en el festival.

-¿Qué problema? -pregunté un poco más molesto.

-Será mejor que tú lo veas. -finalizó de de decir Miguel y colgó.

Escuché eso y me dirigí a Miguel (que gracias a la llamada deduje el lugar en donde él se hallaba).

Cuando llegué a él hasta la cafetería, vi que Miguel estaba con la cara pegada a una de las ventanas del lugar (al igual otros muchachos que se hallaban en la cafetería).

-¿Qué ocurre Miguel? -le pregunté.

-Mira. -me respondió y dirijí mi mirada a través de la ventana.

Del otro lado de la ventana, había dos muchachos golpeándose cruelmente. Enseguida los reconocí. Eran César peleándose contra El Güero.

-Ahora vuelvo. -le dije a Miguel y salí de la cafetería con paso decidido.

Cuando rodeé la cafetería, me acerqué a César y lo tomé del pescuezo (de la manera que pude) y al Güero lo hice a un lado.

-¡¡BASTA!!, ¡CÉSAR, GÜERO, CÁLMENSE LOS DOS! -los separé y tomé a César del antebrazo izquierdo.

-¡Él empezó, no yo! -dijo inmediatamente El Güero.

-¡Claro que fuiste tú! -le gritó César al Güero.

-¡Sea quién haya sido, basta! -les grité y me llevé de la escena a César totalmente molesto.

Ya cuando nos hallábamos cerca de la explanada, remendé a César.

-¡Neta wey, no lo vuelvas a hacer o si no te van a cagar los   maestros! -le advertí a César.

-¡Pero él... -empezó a prostestar pero lo detuve.

-Sea quién haya sido, basta. Tenemos que prepararnos para el concierto. -le dije molesto.

El silencio entre los dos se había hecho algo incómodo, a lo cual aproveché para preguntarle:

-¿Por qué no le avisaste a Leonardo de las canciones que vamos a tocar?

-Se me olvidó. En serio, ya le iba a avisar a Leonardo, pero el pendejo del Güero me estuvo jodiendo hasta que no lo empecé a aguantar más y decidí partirle la madre. -me respondió César.

-Pues no vuelvas a hacer eso. Necesitamos saber todos los integrantes de la banda el set-list de las canciones, o si no, habrá problemas de presentación a la mera hora tocar las canciones. -le advertí a César.

Él solamente se quedó callado.

-Y me la volví a reencontrar. -dije finalmente.

-¿Te refieres a tu ex? -inquirió César.

-Claro. Me refiero a mi ex. -corroboré a César y llegamos a reunirnos con Miguel para empezar a prepararnos a la pequeña presentación musical que haríamos.

Noches De Nostalgia [Editando]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora