Capítulo 41

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Tú podrías ser mi elección imprevista

Para vivir mi vida extendida

Tú podrías ser aquel al que siempre amaré

Tú podrías ser el que escuchase

mis más profundas inquisiciones

Tú podrías ser aquel al que siempre amaré

Allí estaré tan pronto como me sea posible

Pero estoy ocupado arreglando los trozos

rotos de la vida que tuve antes

Al principio estaba la que desafiaba todos

mis sueños y todo mi equilibrio,

él jamás podría ser tan buena como tú.

Tú podrías ser mi elección imprevista

para vivir mi vida extendida

Tú podrías ser aquel al que siempre amaré

Tú podrías ser el que escuchase

mis más profundas inquisiciones

Tú podrías ser aquel al que siempre amaré

Allí estaré tan pronto como me sea posible

Pero estoy ocupado arreglando trozos

rotos de la vida que tuve antes...

Antes de ti.

MUSE — UNINTENDED


El día siguiente incluso al ser inicios de año, Chanyeol atendía con total normalidad a un niño que se había tragado una pequeña pieza de plástico

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El día siguiente incluso al ser inicios de año, Chanyeol atendía con total normalidad a un niño que se había tragado una pequeña pieza de plástico.
Sonrió cuando lograron sacarla y se fue jugando con una paleta de caramelo entre sus manos.
Jongdae había visitado su consultorio a la hora del almuerzo, como todos los días, curioso acerca de si al final se habían encontrado.
—¿Viste al nuevo?
—Lo sabías y no me dijiste. —le echó en cara mientras jugaba con unas bolas metálicas para el estrés.
—Él tampoco sabía que estabas aquí, si eso te consuela. —sonrió.
—Cambió mucho.
—Demasiado... Escuché que anoche volvió a rechazar a Baekhyun. —mintió, porque Baekhyun ni siquiera se le había insinuado.
—Oh, bueno... —fingió no tomarle importancia.
—Te emocionó ¿Cierto?
—No, Kyungsoo ya no me gusta. —mintió.
—Claro que no y por eso lo invité a comer.
—¿A solas? —sonaba casi molesto.
—Oye tranquilo... No, con nosotros. Debe venir en camino, le envié como diez mensajes.
—Jongdae, no, no.
—Iremos a tu favorito.
—NO.
—Mueres por verlo, lo sabes.
—Créeme que no me haces un favor.
—Baekhyun dijo que en realidad sí.
—¿Éste es otro de sus tontos planes?
—Para empezar, por él, ustedes dos se hicieron novios, ya que, si hubiera sido por ti, tal vez ni te habría hablado alguna vez.
Y no mentía, si no hubiera sido por la intervención de todos, quizás ellos nunca hubieran sido algo.
—Nunca pedí su ayuda.
—Lo hace por él, no por ti. —dijo y entonces llamaron a la puerta.
Kyungsoo traía su bata aún puesta y jugueteaban con uno de sus bolígrafos favoritos, una nueva manía suya, cuando abrieron la puerta y logró ver a Chanyeol con la cabeza echada atrás en su silla giratoria.
Claro que sabía que él estaría ahí, Jongdae lo citó en su consultorio y él creyó que tal vez sería divertido ir y molestar.
Entró cuando Jongdae lo invitó y sin permiso cogió una paleta de las que Chanyeol usualmente daba a sus pacientes.
Kyungsoo sonrió inconscientemente, porque el sabor era familiar, el beso que se dieron en el pasado, aquel con sabor a cereza proviniendo de una paleta exactamente igual.
Chanyeol lo notó, lo notó bastante pronto, él había recordado eso de la misma manera que él lo hacía y entonces habló.
—¿Qué quiere comer?
—Lo que sea. Jongdae dijo que sabían de un buen lugar.
Los tres caminaron hasta el auto de Jongdae quien los obligó a sentarse atrás, porque dijo que era más seguro, pero era un tonto pretexto para tenerlos juntos de nuevo.
—Dime Soo, ¿Qué tal tu primera semana aquí?
—Tuve dos cirugías ya...
—Interesante, sabes que no me refiero a eso, sé lo mucho que trabajas, todo el tiempo están halagándote
—Bueno, vi a Yixing en el supermercado.
—¿Te hizo la broma?
—¿Cuál?
—Uh, cuando lo veas comprenderás. Suho lo regaña por eso, pero ya sabes lo raros que son.
—¿Siguen de activistas?
—De vez en cuando, cuando la causa es grande.
—Genial...
—Baekhyun ¿Ya lo viste? —preguntó con malicia mientras Chanyeol paraba la oreja.
—Anoche.
—No me digas que volvieron... —jugueteó.
—No.
Jongdae sonrió desde el espejo retrovisor y Chanyeol sólo desvío la mirada a la ventana donde tampoco pudo evitarlo y terminó mordiendo su labio inferior.
—Escuché que eres el favorito de InSung. —cambió de tema.
—No soy su favorito.
—Te rogó por años, creo que lo eres. Chanyeol falló dos veces la prueba.
—¿Hay prueba?
Jongdae rió alto, provocando irritación en el más alto —Estaba nervioso —siseó al recordar su examen de admisión.
Estacionándose con cuidado frente a un local sencillo, bajaron y entraron donde fueron recibidos por una señora amable atendiendo en la entrada.
El lugar le era familiar, una vez Chanyeol le llevó ahí, era sábado y hacía frío, juntos comieron una sopa deliciosa, pero no dijo nada, actuó como si nada hubiera pasado por su mente.
Ay no... —pensó cuando notó que Jongdae los estaba llevando a la misma mesa.
La expresión de Chanyeol era la misma, incómoda.
Sentados en aquel lugar, Jongdae removió su carta y entonces sonrió, porque había dado en el clavo.
«—No hagas eso Yeol...
—¿Por qué no? Mira, todo mundo lo hace.
—Pero no somos como todo el mundo, además ya no somos niños...
—Cuando hayamos terminado la escuela y seamos adultos, vendremos a comer aquí y verás que esto va a seguir año tras año, como nosotros.
—Tan cursi.
—Y tuyo.»
Los platos llegaron, luego de que Kyungsoo ordenara una sopa distinta a la única que había probado de ese lugar.
—¿Qué es esto? —preguntó Jongdae con falsa sorpresa.
Kyungsoo enfocó la mirada en la sopa que estaba comiendo, pero Chanyeol tiró su cuchara al escuchar a Jongdae nuevamente hablar —¿Habían venido antes?
Kyungsoo casi se atraganta con el caldillo y comenzó a toser alto mientras se quejaba por haber quemado su lengua.
Claro, Chanyeol captó la indirecta y comenzaron a intentar cambiar de tema, aunque por otra parte Jongdae no iba a darse por vencido tan fácilmente.
—Claro ¿Qué otro Kyungsoo y Chanyeol podrían ser? Esto es muy cursi y aún más viniendo de ustedes.
—No sé de qué hablas. —dijo Chanyeol cortante.
—¿Y tú, Kyungsoo? ¿Sabes qué es esto? —atacó al más bajo, antes caracterizado por su notable honestidad.
La cosa era que Kyungsoo seguía siendo el mismo, pero no quería decirlo, no quería decirle que sí, ambos habían ido a ese lugar y como los tontos que eran, grabaron sus nombres en la madera de la mesa.
No quería decirlo en voz alta, no quería que nadie más lo supiera, porque era algo de sólo ellos dos. Algo que había enterrado en sus memorias y ahora estaba reluciendo como si hubiera sido apenas ayer.
—Yo...
—Ni te atrevas a mentirme Do Kyungsoo.
—No hice eso. —no mintió, porque Chanyeol era quien lo había hecho y el sólo se limitó a observar, sin embargo, Chanyeol no lo percibió así.
—Deja de molestar, seguro lo hiciste tú. —mintió y todo ambiente tenso se disipó.
Kyungsoo había vuelto al trabajo, atendió cinco pacientes en cita y visitó a otros veinte en sus habitaciones, pero algo era distinto al primer día en el que había llegado.
Estaba desconcentrado, jugaba con su bolígrafo de manera ansiosa mientras escuchaba los pasos de quienes andaban por el pasillo, las llantas de las camillas rechinar, las puertas cerrarse una y otra vez.
Sentado en una de las filas de bancos que colocan para que los familiares esperen, respiró profundo y con dificultad, como si el aire estuviese yéndose de él.
El color blanco y el aroma a hospital, lo embargaba por completo, pero en su mente sólo había un pensamiento y ese... era un verdadero problema. 

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Love Is ComplicatedDonde viven las historias. Descúbrelo ahora