Cap 7 (Ojos Esmeralda)

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—Dereck, ya es hora de levantarse.—escuche la voz de mamá de otro lado de la puerta llamándome.

—No tengo ánimos de levantarme mamá, déjame aquí.— en serio no quería mover ni un solo músculo de mi amada cama.

—Levántate ya, o se va a enfriar el desayuno, además tengo que salir a hacer compra de víveres y necesito que me acompañes para que cargues las bolsas.— como les había dicho antes. mi mama da un poco de miedo, mejor no le llevo la contraria porque sino esto se va a poner feo.

—Esta bien mamá dame unos minutos y bajo, solo dejarme alistarme.— hable para que no se fuera de desesperar.

—Bueno te apuras que quiero regresar temprano a casa para cocinar antes de que llegue tu papá del trabajo.— dice mi mama para luego retirarse, escucho como sus zapatillas hacen un sonido que cada vez se escucha menos hasta que desaparece.

Me levanto de mi cama con toda la pereza del mundo, me doy una ducha rápida, lavo mis dientes y salgo de baño, abrí mi closet y escogí para ponerme hoy una remera azul rey con un estampado en rojo, una chaqueta negra, un pantalón de jeans negro algo decolorado en las rodillas y unas converse azules, me hice un peinado hacia arriba y tome mi billetera y ya estaba listo.

Voy bajando por las escaleras, mi mama me dice que desayune rápido porque ya nos íbamos y eso hice, comí lo mas rápido que pude para no atragantarme y camine con ella al auto, manejó hasta el mercado aparcó en el estacionamiento de allí y bajamos, entrando al mercado tomé un carrito y fuimos por los pasillos en busca de los víveres.

—Mamá ¿que crees que pasará conmigo ahora y la herencia de la tía Michell?.- pregunte a mi madre para romper el silencio, ella se me quedo viendo extraña, suspiro pesadamente y me respondió.

—No se hijo, ha decir verdad tu padre y yo no queríamos que te dejaran esa herencia, pero el abogado prácticamente nos amenazó con quitarnos la casa y dejarnos en la calle.— mi mama vuelve a suspirar y seguimos caminando por el pasillo.

—Tengo miedo mamá, no se que voy a hacer yo con eso, la verdad no tenia planeado volverme millonario en un día.— mi madre ríe un poco pero luego se torna seria.

—Yo también tengo miedo hijo, la familia de tu tía son personas malas y egoístas y sobre todo Karina esa mujer es la peor.— dice mi mamá como si la conociera de toda la vida, aunque esa mujer de verdad tiene mala cara.

Todo se tornó en silencio otra vez así que decidí ir a otro pasillo a ver que mas conseguía, le deje el carrito a mi mama y cambie de dirección hacia los otros pasillos.

—Ya vengo mamá voy por aquí a ver que mas encuentro.— dije a mi mamá para avisarle antes de irme de su lado.

—Esta bien, pero no te pierdas que nos vamos en 30 minutos.— me responde ella haciéndome de ojitos para que no me fuera a distraer tanto.

Seguí por los pasillos hasta que llegué a uno donde había un montón de dulces, me encantan los dulces, y mas el chocolate, había de mi favorito, me distraje tanto viendo la cantidad de dulces que había cuando de pronto siento que algo chocó con mi cuerpo haciéndome perder el equilibrio y  caer sobre el montón de dulces, cuando logre alzar mi vista vi que era un carrito de compras, pero mas allá del carrito estaba un chico de unos 20 y tantos se notaba que era mayor que yo pero por pocos años, de piel clara, cabello castaño cobrizo como de mi estatura y unos ojos verdes mas verdes que una esmeralda, sentí como caía una pequeña cajita de dulces en mi cabeza y esto me hizo sobresaltar y reaccionar de mis pensamientos.

—¿Oye porque no ves por donde caminas?, ¿estas ciego o que?.- exclamé con tono de pesadez y de molestia.

—Oh lo siento, de verdad lo siento, venia viendo mi teléfono y no me fijé que estabas adelante, fue mi culpa.— habla el ojos de esmeralda un poco avergonzado.

—Claro que fue tu culpa genio.— dije con sarcasmo.— fíjate para la próxima, no vaya a ser que  esta vez atropelles a alguien con un carro de verdad.— cuestioné aun molesto, el alzo su mano para ayudarme a levantar pero yo no la acepté, que le pasa ¿cree que dándome la mano va a hacer que olvide todo?.

—En serio lo siento, me fijare para la próxima mil disculpas.— seguía el pidiendo disculpas y lo siento cada vez que lo veía.

—Ya no importa, olvídalo mejor me voy de aquí.— la gente se aglomeró a nuestro alrededor y luego llego mi madre.

—¿Qué pasó hijo? ¿Por qué tanto escandalo?.— pregunta mi madre con tono de preocupación.

—Nada serio mamá, solo que un idiota no se fijó por donde caminaba.— dije alzando mi voz para que el ojos de esmeralda me escuchara, creo que mis palabras lo ponen triste así que deje el sarcasmo y me alejé de allí.— ¿ya tienes todas las compras mamá.?

—Si hijo, justo venia a buscarte para ir a pagar e irnos.— ahh gracias a Dios nos vamos, ya quiero olvidar esta pesadilla, solo estas cosas me pasan a mi.

—Esta bien mamá vamos, ya me quiero ir de aquí.— expresé resignado a que nada puede estar peor.

Llevamos las bolsas con las compras y las metimos en el maletero del carro, nos montamos y mama empezó a conducir, pasados 20 minutos llegamos a casa y sonará raro pero todo el camino de regreso sólo venia a mi cabeza el idiota ojos de esmeralda, ¿por que razón estaba pensando en el?, bueno debe ser porque lo odio por hacerme caer hoy, si debe ser por eso, ¿o por que otra cosa seria Dereck?. sacudí mi cabeza para alejar los pensamientos de ella y ayude a mamá a bajar las compras del carro y llevarlas a las cocina, después de haber echo todo esto me voy a mi habitación, me recuesto en mi cama y vuelven a venir otra vez esos ojos verdes como una esmeralda.

—Ya Dereck ¿Qué pasa?, saca de tu cabeza a ese idiota, de seguro jamás lo volverás a ver y ojalá sea así, no me quiero cruzar otra vez en su camino, con suerte y termine en un hospital.— di una carcajada por el mal chiste que acabo de hacer.

Se me olvidaba tengo que ir a la ciudad a comprar el boleto de avión para esta noche que regreso a ciudad Celeste, baje las escaleras a toda prisa y me encontré a mamá en la sala.

—¿A donde vas con tanta prisa Dereck?.—pregunta mi mamá con una sonrisa en su rostro de ver que estoy un poco agitado.

—Voy a la ciudad mamá, se me olvidaba que hoy tengo que regresar a ciudad celeste y aun no he comprado el boleto del avión, ojalá y no sea tarde y aun queden algunos.— respondí rápido porque necesitaba darme prisa para comprar el boleto.

—Si quieres te llevas el carro hijo, no creo que lo necesite.— ese comentario me causo diversión y molestia a la vez.

—Mamá, acuérdate que aun no se manejar.— hablé con tono pesado.

—Ah cierto, la verdad aun no se porque no sabes manejar, ya tienes 21 años, es increíble, bueno date prisa que el bus que va para la ciudad ya esta a punto de pasar.— tengo suerte de que haya una parada de autobús frente a mi casa.

Como por arte de magia saliendo de mi casa y el bus llegando que suerte tengo, me monte en el bus y este empezó a rodar, puse mis auriculares y en orden aleatorio empezó a sonar you and I de one direction, tiempo después ya estaba en la ciudad, el aeropuerto quedaba cerca de donde me dejo el bus así que me fui caminado, llegué, compré los boletos y me regresé a casa a esperar la hora de partir de nuevo.

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Abrazotes y besotes

EL HEREDERO (BoyxBoy) © Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora