Capítulo 19

53 5 0
                                        

    Sigo en shock por el sobresalto que me provocó encontrar a Richard, en mi puerta aguardando por mi, nunca se me había cruzado por la cabeza que estaría aquí... No me puedo mover, sigo en la misma posición con las llaves en mis manos pero sin accionar, me quede resguardada en mi lugar lejos de él. Solo consigo mirarlo y mirarlo como si fuera una ilusión de mi mente.

   ¿Que se supone que quiere hablar? No le he dado una respuesta. No se que quiero, se que si me da las palabras que necesito caeré entre sus brazos. Muero por estar entre sus brazos, necesito que me consuele. Ven, ahi lo tienen, por esto no quería volver a enamorarme. No quería necesitar a nadie, estaba bien con el sexo de una sola noche.

-¡Amber, por dios! ¿No piensas decirme nada? Estás ahí...- empezó a pasarse las manos exasperado por el pelo, pude sentir toda la tensión que irradiaba su cuerpo, por primera vez lo veía nervioso- Dame- se acercó perjudicialmente hasta mi quitando de mi mano las llaves con movimientos rápidos, como un felino acechando su presa- Al menos entremos- volvió a hablar cuando se dispuso a abrir mi puerta. Me tomo de la cintura para hacerme entrar, rápidamente me deshice de su tacto. Me quemaba.

 ¿Que hacía callada? ¿Por que me mostraba tan vulnerable? No eres asi Amber, saca tu fuerza mujer me gritó mi cabeza. Me puse firme, ahora lo  mire fijamente a los ojos. En sus ojos grises pude ver tantos sentimientos mezclarse, pero ninguno en el que realmente pudiera confiar o me quisiera permitir hacer. El dolor que sentía ayer fue reemplazado por esa rabia que tomaba  su lugar solo esporádicamente, pero esta vez con una intensidad que me  iba consumiendo para darme fuerzas.

-¿Quieres que diga algo?- comencé torturadamente lento- !¿ESO QUIERES?¡ BUENO, AQUI TERMINAMOS. NO QUIERO SABER NADA DE TI, NO VOY A SEGUIR LA SEGUNDA DE NADIE. NO DE NUEVO, ¡NO NUNCA! ¿ME ESCUCHAS RICHARD?- termine gritando histérica.

-Por favor, tienes que escucharme ¡Mierda! No es todo como tu piensas, no eres la segunda Amber. Siempre estuviste antes que cualquiera, estas...- logre ver la sinceridad en sus ojos, si. Pero no quería fiarme. Una parte de mí quería correr a abrazarlo, otra protegerme, y es que a pesar del dolor que sentía deseaba escucharlo. Besarlo de nuevo, como cualquier dia... Pero me había lastimado demasiado.

 Pase mis brazos alrededor de mi cuerpo para abrazarme, a modo de protección. El, dejandome mi espacio, se sentó en el sofá de mi living. Apoyó la cabeza entre sus manos, parecía derrotado.

-¿No todo es como yo pienso? ¿Que pensarias tu si llegaras a mi empresa y te encuentras con alguien que dice ser mi prometido Richard? Dime, ¿qué otra explicación puede haber para eso?- cuestione ofendida, ahora no solo por lo que había pasado sino también por tratarme como estúpida, no iba a dejar que nadie me tomara el pelo. Por más palabras bonitas que soltara, por mas que le hiciera dar un vuelco a mi corazón, debía ser fuerte y no dejarme llevar por mis emociones. Las había dejado fluir una vez más, y miren como me encontraba.

-Lo mataría- musito con la mirada perdida en el piso de mi departamento, volvió a levantar la mirada para mirarme de forma perturbante- Solo quiero que me escuches, después eres libre de echarme de tu vida- por mas que era lo que decía querer, no lo quería echar de mi vida, me dolia solo el escucharlo decirlo. Se fuerte Amber, me alente.

   Por primera vez desde que entramos al departamento se atrevió a pegarme una barrida con sus ojos y logre ver como su mirada se transforma cuando se fijó en como iba vestida, ¡ups! Había olvidado completamente que llevaba la remera de Jet, sin mencionar que además llevaba sus calzoncillos.

-¿Donde mierda estabas?- de un salto se puso de pie y se acercó hasta quedar una distancia peligrosa, retrocedí antes de responderle. Podía ver la furia que inspiraban sus iris grises. Eran como el ojo del huracán, a punto de acabar con todo- Amber respóndeme, maldita sea- me exige, con un tono demandante rigiendo su voz, mientras iba elevando su tono.

Reviviendo sentimientosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora