Capítulo 20

66 5 0
                                        

     Sin ganas de nada, no me sentía anímicamente competente para presentarme a la empresa hoy, así que opte por trabajar desde casa. Ni descansar había podido, lo intente, pero solo lo logre por media hora...

-¿Lydia?- inquirí antes que pudiera comenzar con su recitado ceremonial para contestar en la empresa.

-¿Amber?- respondí extrañada-¿Ha pasado algo?- ahora preguntó ella turbandose.

-No, no te preocupes, solo quería avisarte que hoy trabajaré desde casa... Estoy con un poco de dolor de cabeza, necesito descansar- le anuncie, al menos lo último era verdad... Aun sin mas no lo conseguía.

-¿Segura que esta todo bien?- perpleja, nunca me ausentaba al trabajo por nada- Descuida, me encargare de todo... Intenta descansar tu- hablo informalmente. 

-Si y gracias, cualquier cosa solo comunicate... Me mantendré en contacto, adiós- corté la llamada sin esperar respuesta, hoy había tenido suficiente contacto con cualquier otro ser viviente.

   Pase lo que resto de la mañana en pijama, me saque la remera y el boxer de Jetrho. No podía tenerlo puesto, sentía que estaba engañando a Richard, ¿ridículo o no? Había sido la que termino todo y me sacaba la ropa de otro, porque sentía que traicionaba algo que no existía mas. Casi caí en la tentación de usar su remera, la que había dejado una de las noches que se había quedado, pero me negue a ser tan masoquista.

    Procure por todos los medios que se me facilitaron ignorar lo que mi corazón gritaba, él quería estar con la persona que amaba pero mi razón se negaba, como repetí desde que empecé esta historia no quería que jugaran de nuevo conmigo. Además que se pensaba Richard, que me podía venir a decir que me amaba y que listo, ¿todo estaba perdonado? No, él se había encargado de revivir mis sentimientos, tantos los buenos como los dolorosos. Y precisamente de los dolorosos no me recobraría solo con un simple te amo. Si, no soy la clase de persona que le dicen te amo y cae rendida a los pies de la persona, lo fui pero con los años entendí que se pueden decir muchas cosas pero si sus acciones te hieren y no demuestran, solo hablan de lindos sentimientos con los que todas soñamos... No sirven de nada.

   Si bien el amor lo había cubierto todo y recubierto todo de luz por un pequeño lapso de tiempo, el miedo nunca desapareció. El miedo que se mantenía silencioso, que me advertía en pequeñas cosas que me cuidara, que me hacía desconfiar pero me disponía a quererlo e ignorar esas señales. Finalmente, el volvió a ganar, seguía apoderándose de mi. Tomando todo el coraje que tenía y no dejándome amar a la persona que amaba porque tenía miedo que él volviera a lastimarme, sin dejarme sanar.

   Toda esta clase de pensamientos  traspasaban mi cabeza sin poder frenarlos, a medida que intentaba llevar a cabo mi trabajo desde casa, aunque estaba concentrada en lo que me disponía ellos no reprimían su paso dificultando la tarea.

    No sé en que momento se hizo el mediodía pero lo ignoraba, sino fuera por la sorpresiva aparición de Tabata y Lucca en mi casa no hubiera almorzado nada seguramente. El apetito había desaparecido. Seguiría enfrascada en el trabajo, para que me quedara todo adelantado y organizado para mi viaje. Cosa que no comentaria con nadie más que Rose por ahora, y en su debido tiempo en la empresa.

-¿Qué hacen aquí?- pregunte ceñuda, sobre mis lentes de leer, mientras le permitía el paso a mi morada.

-¿Qué son esas pintas?- replicó Lucca en tono de desagrado, dirigiéndose directo a mi cocina para dejar las bolsas de comida que trae consigo.

-Estas hecha un asco- agregó Tab a la réplica de Lucca, coincidiendo porque aunque no lo hubiera dicho explícitamente sabía que lo pensaba.

-Pero que lindos que son...- les respondí sarcástica poniendo los ojos en blanco- no siempre puedo estar perfecta- con aspecto aireado mientras contoneaba mi cintura hasta volver a posicionarse frente a mi computadora.

Reviviendo sentimientosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora