-Bueno Alvaro, como eres mi mascota debes de cuidarme siempre, tal como dijo Ulises- dije sonriendo tranquilo.
-Siempre te progeré Marcos mi corazón- dice sonriendo y mirando mi collar de mascota.
-Me pregunto como serás al salir la luna- dije pensando.
-Ni idea- dice- espero que me salga una cola o algo asi.
-Te saldrá cola y esa será la parte dolorosa, yo me comvierto casi sin dolor- dice Ulises.
-Ay no...-dice Alvaro preocupandose.
-Bueno amor prepararé el desayuno para los dos- dice Ulises.
-Hey ¿Y la mascota?- pregunta Alvaro.
-Comida para mi y para mi osito- dice y me besa.
-Marcos dile que me haga algo de desayunar- me pone cara tierna y hace soniditos de cachorro.
-Owww...Amor...hazle algo a Alvaro- digo y rio leve por la cara tierna que pone.
-Grrr...está bien- dice y Alvaro me abraza.
-Oh Ulises y te tengo una noticia que te parecerá molesta- dice Alvaro.
-No me la digas- dice cortante.
-Se trata de Marcos- dice y lo miro.
-¿De mi?...-pregunto sin comprender.
-Escupe lo que sabes Alvaro- dice serio Ulises.
-Fui pocos dias al gimnacio, y en lo que estube ahí hay algunos fisicoculturistas que preguntan por Marcos. Parece que tienen interés en él Ulises. Tu no quieres que nadie se le acerque a Marcos y que solo sea tuyo, yo prefiero que sea de ti a que de ellos,lo digo porque los conozco a todos Ulises- dice Alvaro y Ulises cominza a gruñir fuerte.
-¡GRRRR MARCOS ES MIO!- grita gruñendo- ¡ALVARO DIME YA QUIENE SON LOS MALDITOS!- ordena.
-Son un tal Favio, Octavio, Fabian, Leonardo, David y por último Adrian- saca su celular y muestra una foto de todos ellos.
Todos ellos los reconocí al instante, eran los que no aplaudieron el día en el que Ulises me besó frente a todos.
-Alvaro, te ordeno que me los traigas a todos ellos a la mansión y los lleves al sótano ya que Ulises se nota que quiere jugar con ellos.
-No...veamos que tal hace Alvaro este trabajo...no solamente los dejes en el sótano...torturalos hasta que lloren, que mueran sabiendo que Marcos es mio...¡Hazlo ahora! -ordena Ulises y Alvaro se va en silencio de la mansión.
-Amor...¿Crees que Alvaro conseguirá tener a esos mastodontes siendo un poco menos musculoso?- pregunto curioso.
-Marcos...aqui se pondrá a prueba cuanto te ama para que dejen de acosarte...uso eso en nuestro beneficio mi amor...-me abraza- bien...vamos a desayunar- sonrie algo más calmado y besa mi cabeza.
Pasan las horas y ya era tarde. Ya había desayunado y tambien habíamos almorzado, Alvaro no legaba aún con los fisicoculturistas.
-Como que Alvaro ya se tardó ¿No?- dijo Ulises
-Si...espero que los haya atrapado a todos los malditos...-digo suspirando.
-Calma amor, si esos desgraciados que te desean lo mataron, yo los mataré a todos en un instante- dice Ulises.
Se oye la puerta abrirse y era Alvaro con todos los fisicoculturistas atados y los arrastraba por el suelo.
-Ya era hora de que llegaras Alvaro- dije sonriendo.
-Jeje te esperan unas sorpresas grandes mi corazón- dice y los lleva al sótano.
-¿Sorpresas...?- dice Ulises pensativo.
Alvaro tiene una sorpresa para mi...¿Qué será?...
