Declaración De Guerra

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Pov park jin ho:

Han pasado ya 3 meses desde que regresamos de la casa de mis suegros, han pasado muchas cosas, hi yin y Stefano empezaron a salir, llevan una "relación a distancia" , los admiro por eso, yo no sé si podría estar demasiado tiempo separado de mi amada, al menos hi yin parece feliz, han pasado 5 años de la muerte de su esposo, y era momento de salir adelante, además Stefano es un buen hombre, son de carácter similar, hi yin dejó de trabajar para mi, ahora trabaja con Evangelin, es difícil sin ella, pero el chico nuevo que contrate para ocupar su puesto, también es muy eficiente. Por otra parte, Evangelin siempre tan proactiva, consiguió abrir una boutique aquí en corea, esto la ha hecho estar un poco ocupada, pero gracias a dios, eso no nos ha robado tiempo para estar juntos, nos vemos todos los días a la hora del almuerzo, y cuando shin se encuentra en casa de mi padre, salimos de noche. A Evangelin se le ocurrió aprender a  "cocinar" al principio era un desastre, pero ha ido mejorando, lo malo, es que tengo que probar cada platillo que ella cocina. Yo por mi parte, me estaba esforzando por aprender francés.

Observe una foto que tenía en mi oficina, donde aparecemos mi querida Evangelin shin y yo, vi el reloj ya eran casi las 12 M, tocaron la puerta de la oficina, de la inusual manera en que lo hacía Evangelin.

-pasa- dije sonriente.

Ella entró, más emocionada de lo usual.

-mira, mira, mira- dijo mostrándole la pantalla de su teléfono, en esta estaba la foto de steven y su esposa,en los brazos de steve había una bebé- nació anoche- dijo alegre- y lo mejor es una niña-

-es preciosa- dije riendo-

-es verdad, es la cosa más linda que he visto, tengo que tejer un vestido, y hacerle muchos lazos, y ponerle muchos brillos, también hacerle ositos de peluches y muñecas- estaba eufórica, yo me levante y la abrace.

-se te olvido salúdame- dije fingiendo enojo, a lo que ella me dio un beso en la mejilla.

-hola- dijo pestañeando de manera coqueta- sabes, hoy cocine- mi estómago sufría cada vez que escuchaba esas palabras

- tu, me vas a venir envenenando uno de esos días- dije mirando al techo mientras rogaba al cielo que me diera fuerzas- ¿Que cocinaste hoy?- pregunté mientras me recordaba que debía apoyarla.

-una receta que envió mi madre, "arroz y pollo" creo que esta vez si lo logre.

Ella sacó de su cartera los envases con la comida y me dio uno, después se quedó mirándome, yo lo probé, mientras cerraba mis ojos, saboree, y para mi sorpresa, no estaba tan mal.

-¿Qué tal está?- preguntó ella esperanzada.

-algo quemado, te pasaste un poco con la sal, pero fuera de eso, no está mal- dije de manera sincera, ella sonrió emocionada y procedió a comer de su plato, era deleitante poder verla comer, me encantaba también la cara que hacía, cada vez que yo le decía que me gustaba lo que cocino, pero lo que más me gustaba, era saber que esto lo hacía por mí, porque quería ser una esposa útil. Yo tomé su mano izquierda, donde se encontraba su anillo y la acaricie, esto hizo que ella me viera.

Mi Otra vida en CoreaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora