Guardemos Las Apariencias

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Pov evangelin:

♪Mirando cada movimiento
En mi absurdo juego de amor
Perseguido por la noción
En algún lugar hay
un amor en llamas
Entrando y retornando
A algún secreto lugar adentro
Mirando en cámara lenta
Como das vuelta a
mi camino y dices

Quítame la respiración
Quítame la respiración♫

Berlin- take my breath away

Asi termino el primer dia del resto de nuestra vida marital, al dia siguiente me desperté y con lo primero que me encontré fue con su mirada.

-buenos días- dijo él con voz suave, mientras acariciaba mi mejilla, cubrí mi rostro con la sábana, por la vergüenza, escuche como el carcajeaba.- Evangelin-

-¿Qué?- pregunté aun sin quitar la sábana de mi rostro.

-veme a la cara-

-no quiero-

-Evangelin park, muéstrale la cara a tu esposo- esto me hizo mostrar la cara, lo miraba de manera tímida, mientras sentía un gran calor en mis mejillas, el río.- amo el color rojo de tus mejillas-

-anoche-dije mientras le veía a la cara y acariciaba su mejilla- ¿Por qué llorabas?- ahora era él, el que estaba avergonzado.

-creo- dijo nervioso- que por la misma razón que lo hacias tu.

-¿Qué hora es?- pregunte, para intentar romper el hielo y no sentirme tan avergonzada.

-no lo se, alrededor de las 6 am, creo- dijo con una sonrisa-

-¡verdad!, ¡hoy es la celebración de la boda!- dije levantándome apresurada, el me tomo por el brazo.

-la celebración es a las 6 de la tarde- dijo enarcando una ceja, yo solo cubrí mi cabeza de nuevo y el río de nuevo-

-¿quieres comer?- rápido destape mi rostro-

-si quiero- dije viéndolo a la cara.

-tu siempre pensando en tu estómago- dijo él con un falso enojo-

Mi teléfono sonó antes de que pudiese decir algo, mi bolso estaba ventajosamente sobre la mesa de noche, busqué mi teléfono y conteste sin ver el remitente.

-¿Quién habla?-

-una curiosa que quiere saber cómo la pasaste anoche, aunque me imagino que bien, ya que no regresaste a casa- era dallan, y su usual forma de hablar vulgar y burlona, al fondo podía escuchar las risas de vincent, yo me puse completamente roja y colgué el teléfono.

-¿Quién era?-

-Dallan y vincent- contesté avergonzada.

-¿Qué querian?- preguntó confundido.

Mi Otra vida en CoreaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora