Todos llevaban sus vidas de forma normal, cada quien con su pareja, cada quien con su familia.Pero no, aquello no era felicidad, aquello no era correcto.Las cosas no debieron terminar de aquella manera, pero ahora mas que nunca es difícil seguir apa...
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-Y antes de que decidamos algo, quiero hablar contigo Ichika y a solas.-" Oh no" Exclamo Ichika en su interior aunque sabía que tarde que tempano tendría que enfrentarte a algo así, y siendo honesta hasta ahora se había salvado de regaños, lamentablemente su suerte hasta ahí llegaba
Ichika asintió y lo que Yoruichi tomo por los hombros a Kazui y lo hizo salir de la pequeña habitación, el pelinaranja dirigió una mirada de preocupación a Ichika quien le guiño un ojo tratando de tranquilizarlo.
Ya estando a solas Byakuya permaneció en silencio observando a Ichika, la niña al ver que su tío no tomaba la palabra decidió hablar.
-Tío Byakuya sama... sé que esto debe parecerte una tontería pero créeme, tenemos fuertes motivos para hacerlo.
-¿Cuáles son esos motivos?
-Mama...-Hizo una pausa en lo que tomaba aire y valor para hablar.-mama no quiere seguir casada con papa. Ella no lo ama.
-En los diez años que llevan tus padres de casados nunca han mencionado ninguna molestia ¿Por qué lo harían ahora? Si tu madre no quisiera a tu padre ¿por qué fue entonces que decidieron casarse? ¿Por qué Renji lo permitiría? -Byakuya seguía tan tranquilo como siempre, sin alterar ninguna de sus facciones.
Bueno... ni mama ni papa han mencionado nada...pero ¡Estoy segura de ello!-No era la primera vez que se lo decía a aun adulto, anteriormente ya se lo había contado a Urahara y Yoruichi y ambos la habían llenado de preguntas sobre si en verdad era eso o solo aquello parecía frente a sus ojos. Ichika estaba segura de cuál era la función de todas esas preguntas, tan solo convencerla de que lo que hacía era una tontería, llenarla de dudas para que desistiera de su plan. Y aunque intentaba seguir firme había demasiados momentos en los que dudaba de lo que hacía.
En los dos días que llevaban en la sociedad de almas, escondidos en casa de Byakuya, se las había arreglado para escaparse algunas veces e ir a ver su papa, algunas veces lo encontraba entrenando, otras simplemente descansando en los jardines del cuartel. Lo observaba sin hacer algún ruido con miedo de ser descubierta.
Admiraba a su padre y no era solo por el hecho de que fuera su padre si no que le parecía un hombre completamente ejemplar, siempre comprometido con su escudaron y su capitán, dispuesto a arriesgar su vida en cualquier misión con tal de garantizar la seguridad de la soul society y por supuesto de su familia. Más de una vez se enojaba al pensar que el merecía ser capitán pero al recordar que su madre ya había obtenido ese puesto se sentía más tranquila.
Y justo ahora aquellos recuerdos y las preguntas de su adorado tío la dejaban con un mar de emociones.
-¡Estoy segura de ello!-Repitió de nueva cuenta esta vez más decidida.
-Ichika, el matrimonio aquí en la sociedad de almas no es igual que en el mundo humano. Aquí lo de ultima importancia son los sentimientos, la unión de dos personas es más un contrato que un matrimonio.